El sistema capitalista tiene mucha efectividad para divulgar su cultura y tradiciones, por lo que son capaces de inundar con esas ideas al mundo y opacar la verdadera cultura de los pueblos apoyados por una maquinaria propagandística de altos quilates.
Eso es lo que sucede con las festividades de Halloween, una fiesta que no es oriunda de los Estados Unidos pero fueron los que la internacionalizaron y le dieron el toque distintivo de la actualidad.

Esta fiesta se remonta a más de 3000 años cuando los pueblos Celtas de Europa celebraban su año nuevo, considerado hoy el 1 de noviembre. La víspera de este festival se creía que los espíritus caminaban por la tierra mientras viajaban al más allá junto con hadas y demonios.
Pero no es hasta 1840 que los inmigrantes europeos trasmitieron a América sus versiones de la tradición, fueron ellos quienes instauraron la costumbre de la calabaza inspirada en la leyenda de “Jack el Tacaño”, quedando arraigada en Estados Unidos y Canadá. La internacionalización de la fiesta llega a fines de los años 1970 y principios de 1980 de la mano del cine y las series de televisión, siendo la primera película sobre este tema de terror.
Ahora bien, ¿Qué tiene que ver esta festividad con Cuba?, pues nada y lamentablemente hace varios años se ha comenzado a recibir una cierta influencia de esta celebración, fundamentalmente en los jóvenes.

Disfraces de mal gusto con rasgos racistas como el KKK se han visto en las celebraciones de Halloween en distintas provincias del país a la vista de todo el mundo, las cuales han quedado sin una adecuada respuesta.
La cultura recibe los principales ataques que desde el exterior se organizan contra la revolución cubana porque una vez que se logre imponer el sistema de vida capitalista todo les será más fácil. Las instituciones cubanas deben actuar de inmediato, no se puede permanecer de espaldas a la realidad, es imprescindible llevar lo mejor de nuestro arte a todos los rincones del país, esa sería una forma de cerrar las puertas a la pseudocultura.
No permitamos que nos invada el consumismo capitalista con una celebración alejada de nuestra realidad e idiosincrasia. Rescatar los juegos y costumbres plenamente cubanos es un imperativo de estos tiempos. Actuar ahora es el único camino para que nuestra cultura, la cubana permanezca como escudo de la nación.
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