Buscar este blog

31 enero 2022

ESTADOS UNIDOS Y SU MIRADA HACIA AMÉRICA. (Final)

Para finalizar la serie de trabajos que hemos venido presentando sobre la visión que tiene el imperialismo sobre América Latina lo haremos con la “Política del gran garrote”, formulada por el presidente Teodoro Roosevelt quien gobernó entre 1901 y 1909 basada en la aplicación del uso de la fuerza contra los países que se negaran a aceptar sus "generosas" ofertas.

Como antecedente de esta política está la guerra hispano-cubana-norteamericana, primera guerra imperialista, que ocurrió precisamente en Cuba y trajo como resultado la pérdida de la independencia al imponerse la República Neocolonial.

Cuba no fue el único país sobre el cual cayeron las garras del águila del norte. A partir de ese momento se aplicaría el Gran Garrote caracterizada por las intervenciones militares en Santo Domingo, Panamá, Nicaragua, México, Haití y Cuba.

En Panamá Intervinieron en la guerra el 3 de noviembre de 1903 y decidieron la independencia panameña a cambio de controlar las tierras donde se construiría el canal, así Panamá rompió con Colombia pero cayó bajo la dominación norteamericana. La creación del canal posibilitó que los norteamericanos controlaran el comercio entre el Atlántico y el Pacífico.

La primera ocupación estadounidense de República Dominicana se produjo entre 1916 y 1924. Fue una de las numerosas intervenciones en América realizadas por las fuerzas militares estadounidenses. El 13 de mayo de 1916, el contraalmirante William Banks Caperton obligó al secretario de Guerra de la República Dominicana Desiderio Arias, quien había ocupado el cargo durante el gobierno de Juan Isidro Jimenes Pereyra, a abandonar Santo Domingo bajo la amenaza de realizar un bombardeo naval a la ciudad.

La ocupación militar de Cuba entre 1906 y 1909 fue la segunda intervención estadounidense en Cuba y se produjo cuando el presidente Tomás Estrada Palma pidió nuevamente la intervención militar de Estados Unidos, el 12 de septiembre de 1906. El gobierno de Estados Unidos aceptó la solicitud y el 29 de septiembre de 1906 el Secretario de la Guerra de Estados Unidos, William H. Taft, asumió el cargo de gobernador provisional de Cuba.

Entre tanto la ocupación militar de Haití desde 1915 hasta 1934 ocurre después del asesinato del presidente de Haití Jean Vilbrun Guillaume Sam en julio de 1915, el presidente estadounidense Woodrow Wilson envió a Haití tropas de Marines con el objetivo de restaurar el orden y mantener la estabilidad económica y política en el Caribe. Esta ocupación se prolongó hasta agosto de 1934, cuando las últimas tropas invasoras abandonaron las costas haitianas.

Según los distintos gobiernos estadounidenses las intervenciones están ocasionadas por la "discapacidad" de los gobiernos locales de resolver asuntos internos desde su punto de vista y protegiendo los intereses de ciudadanos y entidades estadounidenses. En tal sentido, Roosevelt postulaba que los desórdenes internos de las repúblicas latinoamericanas constituían un problema para el funcionamiento de las compañías comerciales estadounidenses establecidas en dichos países, y que en consecuencia los Estados Unidos debían atribuirse la potestad de "restablecer el orden", primero presionando a los caudillos locales con las ventajas que representaba gozar del apoyo político y económico de Washington y finalmente recurriendo a la intervención armada, es decir, el "Gran Garrote" en caso de no obtener resultados favorables a sus intereses.

Como hemos visto, los Estados Unidos se han tomado el derecho de intervenir en nuestros estados cada vez que les convenga y solo la unidad entre los pueblos puede detener esta escalada agresiva. En la actualidad soplan vientos de unión en América Latina, solo falta concretarla con hechos reales que mejoren las condiciones de vida de nuestros pueblos y nos den total independencia para definir nuestro futuro.

Hasta aquí esta mirada para desenmascarar al imperio en su política hacia nuestros pueblos, pero estemos atentos, que el imperialismo decadente y herido está listo para saltar sobre nosotros en cualquier momento.

 

 

27 enero 2022

MARTÍ, EL MÁS UNIVERSAL.

 

Desde muy pequeño José Martí tuvo la posibilidad de viajar por una buena parte del mundo, pero casi siempre en busca de recursos para lograr la libertad de  Cuba. Este deseo de ayudar a su patria lo llevaron a darle la vuelta al mundo, unas veces deportado, otras por deseos propios. En cada lugar visitado supo apreciar la cultura y las bellezas de cada nación.

Como deportado sale para España el 15 de enero de 1871, ya en la capital española continúan sus acciones revolucionarias en favor de la independencia, conociendo el desprecio de los gobernantes españoles al naciente pueblo cubano. Luego de realizar estudios, viajar a otras ciudades de España parte a París, de allí a Inglaterra y posteriormente emprende el viaje a Méjico, sería el 2 de enero de 1875.

El 8 de febrero de 1875, arriba a Veracruz, y dos días más tarde, emprende viaje por vía férrea hacia la capital de este país, que según el propio Martí (...) siempre tuvo corazones de oro, y brazos sin espinas, donde se ampara sin miedo el extranjero.” Regresa a Cuba el 6 de enero de 1877 con el propósito de gestionar condiciones mínimas de subsistencia para su familia. Luego de una corta estancia en el país, retorna a México el 24 de febrero, para dirigirse a Guatemala a la que llega en los primeros días del mes de abril. En este país conoce a la señorita María García Granados, hija del general Miguel García Granados, a la que dedicaría dieciséis años más tarde, uno de los más bellos poemas de amor que sería mundialmente conocido como: La niña de Guatemala. Aquí en Guatemala mantiene una intensa vida política, intelectual y personal, pero por sucesos ocurridos en esa nación viaja a Honduras para regresar a Cuba en 1878.

Por sus actividades políticas y culturales lo condenan al destierro, pero logra burlar la vigilancia y parte hacia Francia y de allí a los Estados Unidos, arribando a Nueva York el 3 de enero de 1880, decidido a organizar la guerra necesaria, manteniendo una activa labor revolucionaria. Su magnetismo y carisma personal se apodera rápidamente de los corazones de de los jóvenes y veteranos luchadores. Su talento y hermosa prosa lo convierten en un periodista al que importantes medios de prensa le ofrecen sus páginas y le solicitan su colaboración.

Iniciando el año 1881 parte para Venezuela y allí es donde ocurre la bella anécdota: “(...) sin sacudirse el polvo del camino, no preguntó dónde se comía ni se dormía, sino cómo se iba adonde estaba la estatua de Bolívar (...)”. De allí regresa a los Estados Unidos con el claro objetivo de organizar la guerra. En estos largos y trascendentales años de su vida, su figura alcanza una dimensión que sobrepasa las fronteras del continente americano. Resaltan en todo su esplendor sus brillantes dotes como periodista, literato, poeta, diplomático, maestro y sociólogo. En Nueva York en 1889 sale a la luz en  circulación limitada una revista única en su género, La Edad de Oro, llena de ternura y amor por los niños y de gran valor formativo para las nuevas generaciones latinoamericanas. El 30 de enero de 1895 llega a República Dominicana donde contacta con el Generalísimo Máximo Gómez y redactan “El Manifiesto de Montecristi” documento político de trascendencia continental en el que se reiteran ante el mundo los objetivos y propósitos del Partido Revolucionario Cubano y los principios que animan la nueva guerra contra el colonialismo español y por la independencia nacional, en el que se llama al combate a todos los elementos de la sociedad cubana.

Sin dudas,  Martí tiene dimensión mundial, en cada país que estuvo siempre trabajó por la libertad de la isla, su tierra amada a la cual dedicó cada momento de su corta pero intensa vida.  

“La ignorancia mata a los pueblos, y es preciso matar la ignorancia.”

 

JoseMarti3.JPG
José Martí, Héroe nacional de Cuba.

 

Portada de la revista La edad de Oro 

 

José Martí y Máximo Gómez.


Cuba es un país bloqueado

   La política de sanciones de Estados Unidos contra Cuba, vigente desde hace más de seis décadas, ha generado costos económicos y sociales ...