Por:
Gladys Sosa Ojeda.
Las dimensiones de la comercialización de las
drogas son descomunales, sin embargo a pesar de ser un asunto que los medios de
comunicación, nacionales o internacionales, informan todos los días, el tema ha
recibido mucha atención. En México y
otros países lo asocian a la violencia, la corrupción y la militarización, pero
OJO, solo se teorizan las consecuencias y se condena como un flagelo a nivel
global.
No es tan terrible ni satanizado como lo hacen
creer, en la realidad esto es una total “simulación”,
una tremenda “hipocresía”, veamos
algunos ejemplos.
El de mayor consenso es la cocaína, en los
estados Unidos representan unos 34 mil millones de dólares de un mercado
mundial de alrededor de 85 mil millones1. Si bien calcular el
volumen del mercado de los narcóticos a nivel mundial y hemisféricos representa
todo un desafío, es nada más y nada menos que la tercera economía más fuerte y
pujante en Norteamérica. Según estimaciones de la ONU indican que las ventas
minoristas pueden llegar a 800 mil millones de dólares al año, 0.9% del PIB de
todo el comercio mundial, beneficios extraordinarios basados en la ilegalidad,
producción y comercialización de narcóticos.
Si a esto también se suman otras utilidades
complementarias como el tráfico de armas, trata de blancas (mujeres y niños),
secuestros de alto nivel, no cabe dudas que es un jugoso negocio y la parte más colosal de estos beneficios e
encuentran repartidas entre “empresarios” norteamericanos y los dueños de los
cárteles.
Estados Unidos es un país muy poderoso
económicamente, es el imperio del narcotráfico, geopolítica de la droga donde
casi toda su población son consumistas de estupefacientes en algunas de sus
modalidades. Su población fácilmente accede a este mercado por su alto poder
adquisitivo, son adictos a estar bajo los efectos de los alucinógenos. Un
sector de la población gringa consume alucinógenos “legales” a través de
empresas farmacéuticas: pastillas repletas de cocaína, heroína, marihuana de
grado comercial y metanfetaminas.
Los vecinos del norte poseen tres organismos
muy poderosos y extensos del gobierno federal, la DEA se creó como parte del
Departamento de Justicia para combatir los efectos del tráfico de estimulantes
y se apoyan en la CIA encargados de recopilar, procesar y analizar información
de seguridad nacional. El FBI por su parte, es una agencia federal de
investigación e inteligencia con jurisdicción sobre una inmensa cantidad de
delitos federales, incluyendo asuntos de seguridad nacional como terrorismo y
espionaje, secuestro o extravío de menores, crimen organizado, corrupción
pública y delitos cibernéticos. Entiéndase que seguridad nacional incluye
espiar a todo el mundo, principalmente para monitorear el trasiego de drogas.
Siendo objetivos, la CIA y la DEA son
organizaciones criminales que mantienen vínculos con terroristas o
narcotraficantes con permiso federal y que son utilizados por el Departamento
de Defensa para desestabilizar gobiernos, debilitarlos y manipularlos a favor
de sus intereses.
Las países latinos son desafiados, exhortados
y hasta financiados por Norteamérica para instarlos a combatir el narcotráfico
(porque los enfrentamientos violentos requieren armamento de alto calibre, de
ambos bandos, una veta comercial para los gringos cuyo mayor negocio legal son
las armas), en México en el sexenio de Felipe Calderón se acató la petición al
pie de la letra de “Guerra contra el
Narco”, pero no atacó al narcotráfico, sino que convirtió a México en un “Estado
Narco”. Al final de cuentas lo único que importa es la vasta derrama
económica que dejan las famosas guerras contra el narco, se venden grandes
cantidades de armas a los cárteles, tanto de Sinaloa, como la del Pacífico y también
a los sicarios independientes como Los Zeta, Los Caballeros Templaros, etc.
¿Por qué la DEA y la CIA no combaten de
manera frontal a los narcotraficantes que trasiegan en la frontera e introducen
la droga en su país? porque solamente controlan y dejan pasar lo que la
población consume. Ya dentro del territorio nacional, la distribución es bajo
otros esquemas bien distintos.
Los narcos gringos no tienen apodos ni
aparecen en las noticias, nadie los conoce, mantienen bajo perfil sin necesidad
de las balas, violencia o enfrentamientos. Los narcos gringos evitan tener
enemigos, no hablan como mafiosos, no se visten como ellos ni ostentan lujos
innecesarios, son discretos y educados pero Mafiosos, son verdaderos
multimillonarios de las drogas.
En muchos casos la DEA, CIA y FBI se han
visto involucrados de diversas formas de complicidad, tolerancia y
participación activa junto a los delincuentes. Tienen dentro de su territorio a
varios jefes de los cárteles de México que mueven la mercancía a su antojo e increíblemente,
muy pocas veces han sido detectados.
Hay ejemplos concretos de la participación de
las agencias federales en el tráfico de drogas, el enjuiciamiento de Genaro
García Luna después de haber trabajado con la CIA, FBI, DEA, recibió cursos de
élite en Quantico, le concedieron doble certificación que le permitía acceder a
información, en su hoja de vida lo llenaron de innumerables reconocimientos,
medallas y diplomas de autoridades estadounidenses. Fue detenido por el FBI en
Dallas aún siendo su aliado, la única explicación posible para su detención es
que Genaro García Luna sabía demasiado de ellos, dejando de ser útil a los
intereses de Washington.
También a nivel internacional la CIA ha
movido los hilos del tráfico de drogas a su favor, fundamentalmente en Asia, en
países como China, Tailandia, Birmania, Taiwán, incluidos golpes de estado.
El uso de todo tipo de drogas siempre serán
prohibidas por la estela de destrucción y muerte que dejan a su paso, pero
generan una ganancia económica enorme, aunque la prohibición no incide en la
reducción del consumo.
Los diferentes gobiernos de Estados Unidos califican
y descalifican a los países latinoamericanos a su antojo en la guerra contra el
narcotráfico porque de esa manera incentivan la confrontación, la violencia y
desestabilización, según sus propios parámetros unilaterales.
En tales circunstancias, resulta grotesco que
políticos y medios de la nación imperial del norte se desvelen ante la supuesta
falta de confiabilidad de las corporaciones de seguridad de países como México
y Colombia y que justifiquen, con base en ello, la operación de sus propios
efectivos en territorios ajenos.
Gladys
Sosa Ojeda: mexicana, escribe para el sitio:
https//gladysosa5908.wixsite.com
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