| El bloqueo es criminal y afecta al pueblo cubano.
Cuando el 20 de enero de 2021 el demócrata Joe Biden asumía como el presidente número 46 de los Estados Unidos muchos en Cuba pensaron que regresarían los años de una relación de entendimientos, conversaciones y acuerdos beneficiosos para ambas partes, pero a un año de aquel momento, el panorama no tiene otro nombre que sombrío. En el último periodo del mandato de Barack Obama, donde Biden era vicepresidente, se descongelaron las relaciones y se llegaron a tomar algunos acuerdos de importancia, fundamentalmente en el campo diplomático, migratorio y de enfrentamiento al terrorismo, pero el bloqueo se mantuvo intacto, incapaz Obama de dar el paso decisivo, abandonó la Casa Blanca y llegó el momento de Donald Trump, el cual se dedicó por 4 años a apretar las tuercas del bloqueo y aplicar las más increíbles medidas contra esta pequeña isla que se llama Cuba. Después del desarrollo violento de las elecciones en el país más “democrático” del mundo Joe Biden lleva un año en el poder y pareciera que ha decidido mantener todas las medidas contra Cuba e incluso acentuarlas de forma criminal en este tiempo de pandemia ya que se ha dedicado a perseguir todas las transacciones financieras que realiza la isla, ha aplicado millonarias multas a los bancos o navieras que se decidan a comerciar con la isla, mantiene cerrada su embajada en La Habana siendo un calvario poder alcanzar una visa de entrada a ese país. Los cubanos residentes en los EEUU se ven imposibilitados de mandar remesas a sus familiares en Cuba, siendo los únicos en ese país que tienen esa limitación, se mantiene la reducción de vuelos directos y solo lo pueden hacer al aeropuerto internacional José Martí de La Habana y por si fuera poco mantiene intacta la lista de más de 200 empresas cubanas que están sancionadas por el Departamento del Tesoro y por ende les es imposible negociar de forma habitual. Han continuado las presiones sobre el gobierno cubano con amenazas directas a su seguridad, apoya abiertamente a la contrarrevolución en su intento de derrocar el gobierno legalmente electo, aprobando millonarias sumas para la subversión directa, apoyó abiertamente los hechos y manifestaciones violentas del 11 de julio y por si fuera poco mantiene a la isla en la lista de países patrocinadores del terrorismo, todo un regalo de la anterior administración. Algo sí está claro, en su afán de tener un segundo mandato, Joe Biden se ha dejado torcer el brazo y la política hacia Cuba ha sido secuestrada por la mafia de Miami, siendo sus caras más visibles los Congresistas Marco Rubio y María Elvira Salazar, por lo cual no se deben esperar avances en el restablecimiento de unas relaciones serias y de respeto, por lo menos en los meses venideros. En el año de elecciones de medio término parece que el cuartico del bloqueo va a permanecer igualito, aún cuando la popularidad del mandatario ha ido en picada por la crisis de la pandemia, la mala gestión económica y las presiones del lobby Republicano que han afectado la imagen del presidente. Mientras tanto en Cuba se buscan alternativas, se crean nuevas opciones de empresas, tanto estatales como privadas, se eliminan trabas y se dan opciones llamativas para la inversión extranjera, la exportación y el financiamiento. Como ha dicho en varias ocasiones el presidente de Cuba Miguel Díaz-Canell Bermúdez: todos los días hay que quitarle un pedacito al bloqueo y pasar por encima de él con inteligencia y sobre todo, con nuestros recursos.
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