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26 febrero 2024

Una obra de infinito amor

Presidente Díaz-Canel defiende colaboración médica cubana ante calumnias de  EE.UU. – Escambray

En momentos en que muchos adversarios de la revolución cubana intentan por todos los medios desmontar las obras y atacar con saña aquellos hechos por la cual millones de personas en el mundo conocen a la patria de Martí y Fidel, es necesario realizar un pequeño análisis de lo que ha sido una de las acciones más solidarias que se hayan escrito en el mundo moderno, la colaboración médica cubana.

Aún cuando no se tienen noticias exactas de la suerte corrida por nuestros médicos secuestrados en Kenia, los mafiosos han intentado tomar ese hecho como botón de lanzamiento de su odio hacia la Mayor de las Antillas, y no es que eso sea nuevo, les recuerdo que en artículos anteriores describimos que una de las líneas mediáticas  de los ataques subversivos se encuentra la colaboración médica, por eso creo necesario hacer un poco de historia de estos Contingentes médicos, su trabajo y el reconocimiento internacional que tienen, razones suficientes para que los extremistas y terroristas lancen su odio.

Apenas la revolución comenzaba su difícil camino hacia el futuro se envió un pequeño contingente médico y 8 toneladas de ayuda humanitaria a Chile tras el fortísimo terremoto de Valdivia en un gesto totalmente desinteresado y que marcaba los derroteros del proceso socialista en Cuba.

Pero la fecha que se recoge en la historia como el primer contingente médico es en 1963 con el envío de 50 galenos a Argelia que ayudarían a reconstruir el sistema sanitario de ese país tras el éxodo de profesionales que se produjo posterior a la retirada de Francia del territorio, una situación muy parecida a la vivida por Cuba en 1959. Aún después de 60 años, ese hecho se recuerda en Argelia como si fuese ahora mismo.

Con ese antecedente, se ha brindado una ayuda desinteresada de altos quilates a los países más pobres de África y América Latina los cuales han servido para fortalecer los servicios médicos en gran parte de esos continentes. Señalar además que esa colaboración ha sido gratuita, cumpliendo así un principio martiano de que “Patria es Humanidad”.

Con la llegada de la década de 1990, el campo socialista de Europa del Este desapareció y la Unión Soviética se desintegró, lo cual cortó todo intercambio económico mutuo y provechoso, momento aprovechado por los Estados Unidos para arreciar su bloqueo hacia el país, implantándose el periodo especial en la isla. Esta es la razón fundamental por la cual el país se vio en la necesidad de comenzar la cooperación en los servicios de la salud, una oportunidad para obtener ingresos y poder relanzar la maltrecha economía de entonces, siendo una forma también para sostener la colaboración médica que se tenían con otros países y que no podían pagar esos servicios.

A pesar de todas las vicisitudes económicas y sociales que se han registrado en el país, durante todo el tiempo del periodo especial y en otros momentos se mantuvo invariable la asistencia médica de Cuba a los afectados por la explosión de Chernobyl en 1986, un gesto desinteresado que caló en lo más profundo del pueblo porque la casi totalidad de los pacientes atendidos en el país fueron niños, algo que dice bien claro el principio de la revolución socialista que los niños son prioridad.

En 1998 por iniciativa de Fidel se comenzaron a realizar acciones para continuar incrementando la atención médica a todos los necesitados, fueran del país que fueran. Honduras, Guatemala y Haití vieron ese mismo año cómo llegaban los “sanadores del alma” para atenderlos después de los desastrosos daños dejados por los huracanes Mitch y George.

En 1999 fue inaugurada la Escuela Latinoamericana de Medicina como parte del Programa Integral de Salud, una iniciativa que ha graduado a cientos de médicos del continente, pero también de  Estados Unidos, Asia, África y Oceanía. Como principio fundacional de la escuela es que los graduados regresen a sus países para trabajar en los más apartados lugares de sus comunidades, precisamente de donde proceden la gran mayoría de los estudiantes.

Cuando se funda la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) por Hugo Chávez y Fidel Castro en 2004, una de las primeras acciones que vieron la luz para favorecer a los pueblos fue la colaboración médica en casi todas las especialidades en Venezuela, Ecuador, Bolivia y otros países del área como Brasil. Lamentablemente con la llegada de gobiernos conservadores y de derecha, esos acuerdos fueron eliminados de forma unilateral dejando un gran vacío en los pacientes que no tenían acceso a los principales centros de salud.

No se puede olvidar nunca la “Operación Milagro”, una de las iniciativas más sensibles de este programa porque le devolvió la vista a millones de personas tras someterse a intervenciones quirúrgicas que en cualquier lugar del mundo son muy costosas y en ese caso fueron totalmente gratuitas.

Muchos ejemplos pudiéramos seguir mencionando del altruismo y ejemplo de nuestros médicos, el contingente Henry Reeve especializado en situaciones de desastre y graves epidemias donde se han enviado 500 médicos y enfermeros a Pakistán tras el terremoto o la ayuda prestada en la isla Indonesa de Java donde se realizaron más de 100 mil atenciones y 2000 cirugías.

No podemos olvidar la epidemia de ébola que azotó varios países africanos, allí Cuba envió más de 250 profesionales que se distribuyeron por Sierra Leona, Liberia y Guinea a riesgo de sus propias vidas, un acto jamás hecho por ninguna potencia occidental.

Más reciente cuando la COVID19, 57 brigadas fueron enviadas a prestar atención médica a 40 países que lo solicitaron, más de 255 mil personas recibieron las atenciones de nuestros médicos.

Muchas otras historias de altruismo y solidaridad de nuestros médicos cubanos podríamos mencionar, historias que no les cuentan los medios hegemónicos de información o aquellos que solo buscan las manchas del sol.

Esta es la realidad de la Colaboración Médica Cubana, pero no, se empeñan en manchar ese ejemplo, prefieren difamarlos, tildarlos de esclavos y buscar por cualquier lugar que esa colaboración termine.

El pueblo cubano está acostumbrado a enfrentar las más disímiles tareas por muy complejas que estas sean, así estaban haciendo Assel y Landy, los médicos de los cuales aún desconocemos su destino, pero que solo estaban cumpliendo con el deber sagrado de salvar vidas.

No importa que los perros ladren, la frase de Fidel “médicos y no bombas” resume la labor humanista de la revolución, por eso la quieren destruir.

 

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