En estos tiempos modernos pareciera que la palabra “independiente” está de moda cuando hablar de Cuba se trata. Sí, hay “periodistas independientes”, medios de prensa “independientes” y hasta “gobierno independiente” que nadie conoce y no gobierna en ningún lado, pero tienen varias semejanzas, se dedican a atacar a Cuba y son bastante dependientes.
Este caso que analizamos hoy es relacionado con el deporte, nada más y nada menos que con el béisbol, patrimonio cultural de la nación y pasión de miles de cubanos. Resulta que una estrella de este deporte, cubano y de las grandes ligas, hace varias semanas lanzó la propuesta de presentar un equipo Cuba independiente en el próximo Clásico Mundial, conformado exclusivamente con jugadores de la mayor de las Antillas que se desempeñan en la MLB, evento que debe celebrarse en varias ciudades del mundo probablemente en marzo del 2023.
Esta idea no es nueva, cuando la primera edición del clásico se movieron los hilos para hacer un equipo Cuba con estas características, pero la firmeza de la Federación internacional y la rápida respuesta de Cuba evitaron tamaña maldad y ahora “por arte de magia” vuelve a resurgir como el ave fénix, pero de la mano de una súper estrella. Este señor alega que es injusto que grandes figuras que triunfan en la gran carpa se sigan perdiendo la oportunidad de representar a su país en el mayor evento del béisbol a nivel mundial y para lograr tal objetivo han creado la “Asociación de peloteros profesionales de Cuba”, lanzando una estúpida declaración donde comienzan diciendo que los cubanos de la MLB no pueden representar a Cuba porque la Federación Cubana no lo permite, como bien conoce todo el mundo eso es mentira y como siempre, se olvida de algunos detalles.
Los peloteros cubanos para jugar en las grandes ligas tienen que renunciar a su país, a su nacionalidad y a representar a Cuba en eventos internacionales. Casi todos, para no ser absolutos, salen del país de forma ilegal siendo víctimas de la trata de personas o en su defecto, abandonando a sus compañeros de equipo en cualquier evento internacional, en este caso son víctimas de scouts que no siempre cumplen lo que prometen y muchas veces sin tener el talento para triunfar quedan olvidados en el camino.
Este señor también olvida que Cuba y la MLB alcanzaron un histórico acuerdo en diciembre de 2018 que buscaba terminar con la trata de personas y que los atletas no tuvieran que renunciar a su patria, pero pocos meses después fue borrado de un plumazo por el ex presidente Donald Trump. En otras palabras, el bloqueo impide a nuestros atletas jugar en los Estados Unidos como lo hace cualquier Latino, pero de eso no habla.
También obvia que los dueños de las franquicias son los dueños de los peloteros y por tanto les pueden negar su participación en el evento alegando fatiga extrema o de lo contrario, regular su acción dentro del torneo, pregúntele de eso al mismísimo Estados Unidos que no ha podido presentar un verdadero Dream Team en los clásicos anteriores. Cuba en los últimos años ha sido víctima de una feroz cacería de talentos lo que ha llevado al éxodo de importantes figuras o jóvenes prospectos, aún cuando se ha modernizado la filosofía del deporte en la isla y los contratos de atletas en el exterior es cada vez más creciente, excepto en los Estados Unidos.
Cuba tiene los brazos abiertos a todos los deportistas que juegan en el exterior, pero que han mantenido respeto por su país y una muestra de ello es que algunos que no han triunfado y otros que ya son descartes de las grandes ligas hoy están jugando la temporada cubana y embellecen el firmamento nacional.
Llevar en el pecho las cuatro letras con el nombre de este país es un honor para cualquier atleta y los que hoy lo hacen en Cuba o no han perdido sus lazos patrios merecen el respeto de este señor, al igual que el público cubano, al cual abandonan sin siquiera pedirles disculpas.
Antes de pensar en tamaña farsa, debía lanzar su pedido para reactivar el acuerdo entre Cuba y la MLB y así poder presentar un equipo de la mayor calidad posible, pero eso ni lo menciona.
Una vez más Cuba está en el centro de la polémica, esperemos que venza la razón y la pasión por el verdadero deporte, pero esta idea, me parece que no tiene nada de independiente y sí de mucha política, porque en los Estados Unidos cuando se habla de Cuba “hay que buscarle las cuatro patas al gato”.
Seguramente volveremos sobre el tema, esperemos que vibre la pasión por el deporte y no venza la traición y la mentira.