Hay ocasiones en que es difícil creer las noticias que se leen, no solo porque usted se da cuenta que lo quieren o lo están manipulando, sino también por la persona o hecho que se narra.
Así está pasando hace algunas semanas, cuando de la noche a la mañana comienza a ser protagonista de las noticias contra Cuba el cineasta, radicado hace algún tiempo en Estados Unidos Juan Carlos Cremata Malberti.
Más allá del hecho personal en sí y por el cual la maquinaria mediática activa al personaje, resulta penoso, doloroso y molesto que el hijo de una víctima del terrorismo de los Estados Unidos contra Cuba se pliegue a las mentiras y le siga el juego cómplice al gobierno que cegó la vida a su padre y 72 personas más en el hecho conocido como el Crimen de Barbados.
En una reciente entrevista ofrecida al medio anticubano CubitaNOW este señor dispara dardos envenados contra Cuba, contra la historia y contra la memoria de su padre. No era la intención de este artículo, pero la magnitud de su calaña nos obligan a refrescar la memoria y como decimos continuamente “Siempre con la verdad”.
Primeramente deja entrever que existe la posibilidad que Fidel Castro conociera de los preparativos de la voladura de un avión de Cubana de Aviación y no hizo nada, aludiendo a un discurso del Comandante en Jefe el 6 de junio de 1976, solo 4 meses antes del atentado, pero este aspecto por su extensión e importancia lo dejaremos para el final donde expondremos íntegramente, el fragmento del discurso que refiere el personaje para que usted pueda sacar sus conclusiones.
En otra parte de esta aborrecible entrevista, Cremata señala que “es un crimen horroroso, pero solo dios sabrá quién puso la bomba porque no hay nada claro sobre eso”, después de señalar que en Estados Unidos sí desclasifican documentos. Parece que este señor no los ha leído o está realizando una súper actuación de un guión no escrito por él.
Debemos remitirlo a un documento desclasificado por el Departamento de Estados de EEUU, “Documento archivado en la Fiscalía General de los Estados Unidos con el número A28 851 622”, donde reconoce que agencias de inteligencia de Estados Unidos conocían que el terrorista de origen cubano Orlando Bosh planeaba atentar contra un avión de Cubana de Aviación.
El escrito, clasificado de altamente confidencial y emitido el 22 de junio de 1976, consigna como asunto “posibles planes de extremistas exiliados cubanos para poner dos bombas en aerolínea cubana”, además de referir que la CIA, FBI y otras agencias recibieron notificaciones de esta información pero no hicieron nada por evitar el hecho que cegó la vida de cubanos, guyaneses y coreanos.
El documento está firmado por Harold H. Saunders, director del Buró de Inteligencia e Investigaciones de Inteligencia del Departamento de Estado y por el Subsecretario de Estado para asuntos Interamericanos, Harry W. Shlaudeman.
¿Cómo es posible que este dramaturgo se someta a mentir tan salvajemente cuando es muy fácil desenmascararlo?
Dentro de toda la verborrea sucia que emana de su boca, no solo en esta entrevista, también en otros medios, prácticamente culpa al gobierno cubano de los ataques terroristas que ha sufrido el país a lo largo de años de revolución y que ha sido utilizado para sacar ventajas de esta situación.
Sería correcto que se vistiera de hombre y le dijera eso mismo, cara a cara a los miles de familiares que han quedado sin sus seres queridos por estos horrendos actos. Pero nunca le ha exigido al gobierno de los Estados Unidos que aclare el hecho donde perdió la vida su padre, eso se llama cobardía.
Refiere que “la única finalidad de todo el ejercicio de su talento vaya destinado a desmoralizar, a desprestigiar y hacer saber que el sistema cubano es una dictadura”.
Si ven algún parecido con la realidad no es casual, es el único guión que se dicta en Miami y que hacen un esfuerzo millonario por imponer esa matriz de opinión, es claro, es otra marioneta que se utiliza mientras sirva.
En otro acto de “honestidad” momentánea expresa que no quiere ni críticas ni consuelo. Aquí deseo reflejar y me disculpo si soy un poco fuerte, no lo critico, lo acuso de ser cómplice del terrorismo contra Cuba y nunca le daré consuelo porque ese sentimiento es para los hombres de verdad no para los cobardes de ocasión.
Por lo serio del tema y la extensión de los artículos y documentos que restan por presentar volveremos en otra entrega, porque si a él no le importa la historia y nuestros héroes, por acá cada día los recordamos y los defendemos.
Regresaremos próximamente, siempre con la verdad.
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| Carlos Cremata Trujillo, despachador de vuelos de Cubana de Aviación. contaba al ser asesinado con 41 años. |

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