Buscar este blog

Mostrando las entradas con la etiqueta Miami. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Miami. Mostrar todas las entradas

22 abril 2026

Los peligros de una invasión militar de Estados Unidos a Cuba



 

Los peligros de una invasión militar de Estados Unidos a Cuba/Blog DESDECUBA

La hipótesis de una invasión militar de Estados Unidos a Cuba, se ha mantenido sobre la mesa desde el mismo triunfo revolucionario, pero en las condiciones actuales constituye un ejercicio de análisis necesario para comprender los riesgos que tal acción implicaría. Más allá de la confrontación directa, se trata de un fenómeno con repercusiones regionales, internacionales y domésticas para la propia sociedad estadounidense.

La posibilidad de una invasión militar de Estados Unidos a Cuba, constituye un escenario de alto riesgo que merece ser analizado con rigor. Un conflicto de esta naturaleza no solo pondría en peligro la estabilidad de la isla, sino que tendría consecuencias profundas para toda la región del Caribe y América Latina. La militarización del entorno inmediato alteraría rutas comerciales, provocaría crisis humanitarias y migratorias de gran magnitud y obligaría a los gobiernos latinoamericanos a tomar posiciones que reactivarían tensiones ideológicas y diplomáticas.

La comunidad internacional reaccionaría con condenas y llamados al respeto de la soberanía, lo que aislaría políticamente a Washington y debilitaría su liderazgo global. En el plano interno, Estados Unidos enfrentaría un coste humano y económico elevado, con bajas militares, gastos multimillonarios y un desgaste político que polarizaría aún más a su sociedad. A ello se sumaría el riesgo de un éxodo masivo hacia las costas de Florida, desbordando los sistemas sociales y de seguridad de ese estado.

En este escenario, la comunidad cubana en Miami jugaría un papel clave. Sectores de ella han respaldado históricamente políticas de presión contra La Habana y podrían ser utilizados como soporte social y mediático de una intervención. Sin embargo, también existen voces críticas que rechazan la violencia y defienden soluciones diplomáticas, lo que evidenciaría divisiones internas. Los medios locales amplificarían estas narrativas, condicionando la opinión pública nacional y reforzando la dimensión política del conflicto.

No puede obviarse el antecedente de las acciones terroristas contra Cuba, muchas de ellas organizadas o financiadas desde territorio estadounidense, que han dejado víctimas y daños materiales a lo largo de décadas. Estos hechos forman parte de una estrategia de presión que, en un contexto de invasión, podrían intensificarse mediante sabotajes, atentados contra infraestructuras y campañas de desinformación. La memoria histórica de ataques a instalaciones turísticas, diplomáticas y económicas refuerza la percepción de que una intervención militar no sería un hecho aislado, sino la continuidad de una política hostil con expresiones violentas.

A ello se suma el impacto del bloqueo energético sobre la isla, que limita el acceso a combustibles, piezas de repuesto y tecnologías necesarias para garantizar el funcionamiento estable de la economía y los servicios básicos. En un escenario de invasión, estas restricciones se convertirían en un factor multiplicador de la crisis, afectando hospitales, transporte, producción y la vida cotidiana de la población. El bloqueo energético, ya de por sí una herramienta de presión, se transformaría en un mecanismo de asfixia que agravaría la vulnerabilidad nacional y aumentaría el costo humano del conflicto.

El papel de los congresistas cubanoamericanos de Florida, entre ellos el actual Secretario de Estado Marco Rubio, resulta central en este análisis. Su influencia en el Congreso ha sido determinante en la promoción de políticas de línea dura hacia Cuba y, en un escenario de invasión, se traduciría en respaldo legislativo y presión sobre el Ejecutivo. La cuestión cubana ha sido utilizada como bandera electoral en Florida, vinculando la política exterior con la dinámica interna de ese estado. El riesgo es que la causa cubana se convierta en herramienta de campaña más que en una estrategia real de seguridad nacional.

Una invasión militar de Estados Unidos a Cuba sería, en definitiva, un error estratégico de enormes proporciones. No solo pondría en riesgo la estabilidad del Caribe y América Latina, sino que también afectaría gravemente a la propia sociedad estadounidense. La seguridad nacional y la paz regional no se construyen con invasiones, bloqueos ni actos terroristas, sino con diálogo, cooperación y respeto a la soberanía de los pueblos.

 

01 febrero 2026

Más y más bloqueo

 

 

#100AñosConFidel

 Más y más bloqueo / Blog DESDECUBA

El pasado 29 de enero, el presidente estadounidense firmó una orden ejecutiva donde señala a Cuba como una amenaza inusual a la seguridad nacional de su país, una acción que establece aranceles adicionales para todo aquel país que de forma directa o indirecta suministre petróleo a Cuba, es a todas luces, una acción criminal de resultados incalculables.

Esta acción no es otra cosa que legitimar las denuncias de Cuba año tras año, el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba existe, es real y extraterritorial algo que muchos, tanto desde el gobierno, políticos del sur de la Florida o terroristas de la palabra quieren negar una y otra vez.

Esta nueva medida es un apretón violento a ese bloqueo, sube un escalón muy peligroso en sus inusitadas acciones desestabilizadoras y violentas que ha venido llevando a cabo durante el mes de enero y condiciona la supervivencia de la isla a la resistencia de su pueblo, no hay otra justificación, el presidente Donald Trump quiere hacer desaparecer el hermoso ejemplo de solidaridad y resistencia de la isla de Cuba, usando para eso sus armas preferidas, la presión, el chantaje y la energía.

Como justificación, el pedófilo señala la mala influencia de Rusia y China en Cuba, la presencia en el territorio de miembros de Hamás o Hizbolá, la aplicación de políticas adversas a sus intereses por parte del gobierno revolucionario entre otras sandeces, pero todo esto sin presentar siquiera una prueba, algo que ellos saben hacer muy bien, mentirle a la opinión pública tanto nacional como internacional.

Este apretón de tuercas no es nada nuevo. Desde 1961 en que se institucionalizó el bloqueo varias han sido las leyes, decretos o medidas que se han ido aplicando, todas con el mismo fin de ahogar la economía del país, una pequeña isla del Caribe que jamás ha agredido ni bloqueado a nadie y pensar que es una amenaza para la mayor potencia económica y militar del mundo moderno es algo estúpido.

De todo el entramado de leyes que “legaliza” el bloqueo existen dos que en su momento tuvieron un alcance internacional y su violencia sobrepasó los límites; estamos hablando de la Ley Helms – Burton y la Torricelli, ambas nombradas así en “honor” a quienes las escribieron.

Ambas leyes actualmente están en perfecta sintonía con las acciones que se han ido desencadenando: embarcaciones sancionadas sin posibilidades de atracar en puertos de ese país, personas y sus familiares sin poder visitar Estados Unidos, ciudadanos radicados en ese país pueden imponer demandas a empresas que operan en Cuba y lo hacen en terrenos que fueron nacionalizados después del triunfo revolucionario e incluso en el caso de la primera ley, impone un gobernador transitorio para la isla una vez que haya ocurrido el derrumbe socialista, un cargo que en la era de Bush fue ocupado por un señor estadounidense que jamás puso un pie en Cuba y que actualmente ni él mismo debe recordar ese cargo, entre otras muchísimas medidas ya que ambas son un enorme rosario de violaciones al derecho internacional.

Cuba ha estado acostumbrada a resistir este tipo de embates, recuerden que a inicios de los años de 1990 se vivió un periodo especial muy riguroso cuando Cuba se quedó sin el respaldo económico de sus socios europeos una vez desmerengado el socialismo en aquellos lares y la desintegración de la URSS. Bajo la muy certera conducción de Fidel, se siguió fortaleciendo el sistema socialista cubano y se salió victorioso de aquella etapa, es una lástima que las excelentes ideas que surgieron de aquellos tormentosos años y la experiencia acumulada no se hayan mantenido hasta la actualidad, seguramente las cosas hoy fueran muy diferentes.

Después de la firma del decreto, muchas han sido las voces que se han alzado repudiando la medida, ven en ella una peligrosa escalada de tensiones entre dos adversarios históricos pero cercanos geográficamente, además ni a Estados Unidos, América Latina y otra buena parte del mundo les conviene una Cuba violenta, desintegrada o viviendo una crisis humanitaria, entonces sí estaría en riesgo la seguridad regional.

También es obligatorio mirar hacia los sucios e hipócritas políticos mal llamados cubanos-americanos. Estos elementos han estado pidiendo más bloqueo pero también una intervención armada contra su propio país. El descaro y la desfachatez es tal, que el mismísimo Carlos Giménez ha llegado a decir que “saben que esta medida puede costar vidas inocentes, pero son necesarias para llegar al final de la dictadura”, aunque no tengan ni la más remota idea de qué hacer una vez consumado el golpe.

Sobran los comentarios, esta gentuza siguen pidiendo más medidas como el cese total de los vuelos directos, prohibir las remesas hacia Cuba y obstaculizar todo envío de alimentos; son asesinos por naturaleza.

¿Quiénes son los más afectados con estas medidas?, los pueblos de ambos lados que verán cómo se les alejan las posibilidades de visitar o ayudar a sus familiares, en fin los mismos seres humanos que ellos, descaradamente dicen que quieren ayudar.

De los terroristas de la palabra que  pululan en Miami no vamos a decir nada en esta oportunidad, son simples perros cobardes que no tienen el coraje de enfrentar directamente al pueblo cubano y se esconden detrás de la bota imperial para que aplaste la tierra que los vio nacer.

No hay dudas que Cuba está en la mira yanqui, existe desde ese gobierno una sucia obsesión por derrotar la revolución cubana, sería una moneda de cambio enorme para un año de elecciones de medio término donde las cosas para los Republicanos no vienen pintando nada bien.

Por ahora solo queda seguir esperando el alcance de la medida y la resolución de los países del mundo en plegarse al imperio asesino o mantener en alto su dignidad y continuar comerciando con la Mayor de las Antillas bajo el respeto al derecho internacional.

La solidaridad internacional es vital para frenar este intento de genocidio, ni Cuba ni su pueblo se merecen quedar a merced del yugo imperial cuando ambos han sido ejemplo de resistencia pero también de solidaridad, es momento de pagar la deuda solidaria con este país.

Fidel no dejó morir al apóstol en el año de su centenario, el pueblo cubano no dejará morir las ideas de Fidel en el año de su centenario.

Como otras veces ha sido,  de esta sucia guerra se saldrá victorioso, Cuba y su pueblo seguirán en pie de lucha.

 

Cuba es un país bloqueado

   La política de sanciones de Estados Unidos contra Cuba, vigente desde hace más de seis décadas, ha generado costos económicos y sociales ...