#100AñosConFidel
El pasado 29 de enero, el presidente estadounidense firmó una orden ejecutiva donde señala a Cuba como una amenaza inusual a la seguridad nacional de su paÃs, una acción que establece aranceles adicionales para todo aquel paÃs que de forma directa o indirecta suministre petróleo a Cuba, es a todas luces, una acción criminal de resultados incalculables.
Esta acción no es otra cosa que legitimar las denuncias de Cuba año tras año, el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba existe, es real y extraterritorial algo que muchos, tanto desde el gobierno, polÃticos del sur de la Florida o terroristas de la palabra quieren negar una y otra vez.
Esta nueva medida es un apretón violento a ese bloqueo, sube un escalón muy peligroso en sus inusitadas acciones desestabilizadoras y violentas que ha venido llevando a cabo durante el mes de enero y condiciona la supervivencia de la isla a la resistencia de su pueblo, no hay otra justificación, el presidente Donald Trump quiere hacer desaparecer el hermoso ejemplo de solidaridad y resistencia de la isla de Cuba, usando para eso sus armas preferidas, la presión, el chantaje y la energÃa.
Como justificación, el pedófilo señala la mala influencia de Rusia y China en Cuba, la presencia en el territorio de miembros de Hamás o Hizbolá, la aplicación de polÃticas adversas a sus intereses por parte del gobierno revolucionario entre otras sandeces, pero todo esto sin presentar siquiera una prueba, algo que ellos saben hacer muy bien, mentirle a la opinión pública tanto nacional como internacional.
Este apretón de tuercas no es nada nuevo. Desde 1961 en que se institucionalizó el bloqueo varias han sido las leyes, decretos o medidas que se han ido aplicando, todas con el mismo fin de ahogar la economÃa del paÃs, una pequeña isla del Caribe que jamás ha agredido ni bloqueado a nadie y pensar que es una amenaza para la mayor potencia económica y militar del mundo moderno es algo estúpido.
De todo el entramado de leyes que “legaliza” el bloqueo existen dos que en su momento tuvieron un alcance internacional y su violencia sobrepasó los lÃmites; estamos hablando de la Ley Helms – Burton y la Torricelli, ambas nombradas asà en “honor” a quienes las escribieron.
Ambas leyes actualmente están en perfecta sintonÃa con las acciones que se han ido desencadenando: embarcaciones sancionadas sin posibilidades de atracar en puertos de ese paÃs, personas y sus familiares sin poder visitar Estados Unidos, ciudadanos radicados en ese paÃs pueden imponer demandas a empresas que operan en Cuba y lo hacen en terrenos que fueron nacionalizados después del triunfo revolucionario e incluso en el caso de la primera ley, impone un gobernador transitorio para la isla una vez que haya ocurrido el derrumbe socialista, un cargo que en la era de Bush fue ocupado por un señor estadounidense que jamás puso un pie en Cuba y que actualmente ni él mismo debe recordar ese cargo, entre otras muchÃsimas medidas ya que ambas son un enorme rosario de violaciones al derecho internacional.
Cuba ha estado acostumbrada a resistir este tipo de embates, recuerden que a inicios de los años de 1990 se vivió un periodo especial muy riguroso cuando Cuba se quedó sin el respaldo económico de sus socios europeos una vez desmerengado el socialismo en aquellos lares y la desintegración de la URSS. Bajo la muy certera conducción de Fidel, se siguió fortaleciendo el sistema socialista cubano y se salió victorioso de aquella etapa, es una lástima que las excelentes ideas que surgieron de aquellos tormentosos años y la experiencia acumulada no se hayan mantenido hasta la actualidad, seguramente las cosas hoy fueran muy diferentes.
Después de la firma del decreto, muchas han sido las voces que se han alzado repudiando la medida, ven en ella una peligrosa escalada de tensiones entre dos adversarios históricos pero cercanos geográficamente, además ni a Estados Unidos, América Latina y otra buena parte del mundo les conviene una Cuba violenta, desintegrada o viviendo una crisis humanitaria, entonces sà estarÃa en riesgo la seguridad regional.
También es obligatorio mirar hacia los sucios e hipócritas polÃticos mal llamados cubanos-americanos. Estos elementos han estado pidiendo más bloqueo pero también una intervención armada contra su propio paÃs. El descaro y la desfachatez es tal, que el mismÃsimo Carlos Giménez ha llegado a decir que “saben que esta medida puede costar vidas inocentes, pero son necesarias para llegar al final de la dictadura”, aunque no tengan ni la más remota idea de qué hacer una vez consumado el golpe.
Sobran los comentarios, esta gentuza siguen pidiendo más medidas como el cese total de los vuelos directos, prohibir las remesas hacia Cuba y obstaculizar todo envÃo de alimentos; son asesinos por naturaleza.
¿Quiénes son los más afectados con estas medidas?, los pueblos de ambos lados que verán cómo se les alejan las posibilidades de visitar o ayudar a sus familiares, en fin los mismos seres humanos que ellos, descaradamente dicen que quieren ayudar.
De los terroristas de la palabra que pululan en Miami no vamos a decir nada en esta oportunidad, son simples perros cobardes que no tienen el coraje de enfrentar directamente al pueblo cubano y se esconden detrás de la bota imperial para que aplaste la tierra que los vio nacer.
No hay dudas que Cuba está en la mira yanqui, existe desde ese gobierno una sucia obsesión por derrotar la revolución cubana, serÃa una moneda de cambio enorme para un año de elecciones de medio término donde las cosas para los Republicanos no vienen pintando nada bien.
Por ahora solo queda seguir esperando el alcance de la medida y la resolución de los paÃses del mundo en plegarse al imperio asesino o mantener en alto su dignidad y continuar comerciando con la Mayor de las Antillas bajo el respeto al derecho internacional.
La solidaridad internacional es vital para frenar este intento de genocidio, ni Cuba ni su pueblo se merecen quedar a merced del yugo imperial cuando ambos han sido ejemplo de resistencia pero también de solidaridad, es momento de pagar la deuda solidaria con este paÃs.
Fidel no dejó morir al apóstol en el año de su centenario, el pueblo cubano no dejará morir las ideas de Fidel en el año de su centenario.
Como otras veces ha sido, de esta sucia guerra se saldrá victorioso, Cuba y su pueblo seguirán en pie de lucha.
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