La historia de la Cuba pre revolucionaria tiene intensos pasajes de asesinatos y secuestros que demuestran que esa prosperidad que algunos quieren vender al mundo es una falacia. En esta cuarta entrega volveremos sobre dos miembros de una misma familia dedicados a sembrar el crimen y el terror.
Con solo mencionar sus nombres, vienen a la mente repugnantes hechos que nunca podremos olvidar, nos referimos a los hermanos José María y Juan Salas Cañizares, dos asesinos que tipifican muy bien los años de dolor y sangre vividos por Cuba antes de 1959.
Comenzaremos por José María Ignacio Salas Cañizares, conocido en círculos revolucionarios como “masacre”. A partir de los crímenes y asesinatos cometidos logra alcanzar los grados de Teniente Coronel del ejército de Batista, destacado primeramente en Holguín y después en el Regimiento de Santiago de Cuba, ciudad donde impone el terror, apaleando, torturando y asesinando tanto a hombres como a mujeres. Es allí donde se gana ese terrible seudónimo de Masacre.
Uno de los tantos crímenes cometidos fue el del joven de 16 años José Ramón Guillén quien había sido arrestado por un carro de la policía y fue conducido ante Salas Cañizares, quien en el curso del interrogatorio extrajo su bayoneta y en un gesto muy normal aparentó limpiarse las uñas y de pronto, como todo un matarife, hundió la bayoneta en el vientre del joven, abriéndole la cavidad abdominal. Seguidamente se dirigió a sus secuaces y les dijo “llévense a ese y bótenlo por ahí”.
La noche del 21 de diciembre de 1957 es conocida como la noche triste de Bayamo, ya que bajo las órdenes de Salas Cañizares fueron asesinados un grupo de jóvenes, entre los que se encontraba Vicente Quesada, procurador del poblado.
Sin duda alguna, uno de los crímenes más horrendos y que han quedado en la memoria de la nación es el asesinato del joven Frank País.
Al ser detenido en la calle junto a Raúl Pujol, Masacre le da un culatazo con el fusil en el pecho donde cae sin fuerzas, de allí lo arrastra hasta el Callejón del Muro donde es asesinado a balazos por la espalda y Salas Cañizares lo remata. Ya en ese momento Raúl Pujol había sido asesinado a golpes y rematado a tiros.
Cañizares después de cada asesinato proclamaba su vehemencia al dictador Fulgencio Batista, al mismo tiempo que daba fe del cumplimiento del deber a cualquier precio.
Huye el primero de enero de 1959 junto a Batista y se radica en República Dominicana desde donde planifica su retorno a Cuba sin llegarlo a realizar. En ese país es utilizado por el régimen de Rafael Leónidas Trujillo en la búsqueda, captura y asesinato de los opositores.
Su hermano, Juan Salas Cañizares ascendió rápidamente a Comandante estando al frente de la policía radiomotorizada. El vergajo era su forma de hablar con la ciudadanía, tenía el vejamen como norma y la exacción en los establecimientos como medio complementario de vida.
Fue trasladado a Matanzas donde hizo asesinar a los combatientes revolucionarios Juan Antonio Pérez Vidal, Juan Ripoll Garcíay Julio Ruffin Hoyos, todos durante la Huelga del 9 de abril.
Tras el triunfo de la revolución, como parte de la justicia revolucionaria contra aquellos oficiales batistianos que habían cometido crímenes antes de 1959, Juan Salas Cañizares fue ejecutado por fusilamiento el 24 de enero de 1959.
Aún quedan muchos hechos por contar, seguiremos desentrañando la historia para demostrar que la Cuba próspera de antes de 1959 no existió, fue una época de sangre, torturas y asesinatos.
| Frank País y Raúl Pujol. |
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