Los conflictos militares se saben cuándo comienzan, pero es imposible saber a ciencia cierta el rumbo de los acontecimientos y el final del mismo, eso está sucediendo ahora mismo con la guerra en Ucrania.
El inesperado ataque con drones de Ucrania al Kremlin, en plena capital de Rusia con el objetivo de eliminar al presidente Vladimir Putin, parece un suceso desesperado de un régimen que sabe que no puede ganar esa guerra y por ende recurre a cualquier opción en aras de complacer a sus jefes occidentales.
Después de analizar por horas las informaciones al respecto, podemos hacer algunas valoraciones.
| Zelenski visita "sorpresa" a Finlandia. |
Por supuesto que el presidente de Ucrania Volodimir Zelenski se va a distanciar del asunto, pero por “casualidad” aparece en una reunión en Finlandia y por lo que se ha podido conocer se demorará varios días en regresar a Kiev. ¿Temeroso de una respuesta de Moscú que lo deje encerrado en su cuartel?, es posible.
Otras aristas del asunto poco a poco van saliendo a la luz. En una increíble declaración, el Secretario de Estado de Estados Unidos señaló que “Ucrania puede tomar cualquier decisión en defensa de su territorio”.
Es poco probable que Washington condene el ataque terrorista y se mantenga dirigiendo los hilos del conflicto porque, aunque lo quieran disimular, es imposible que Ucrania haya lanzado ese ataque sin su consentimiento. Recordar que Estados Unidos es el principal interesado en extender el conflicto por los beneficios económicos que le representa, y ha sido quien ha saboteado en más de una ocasión las posibles conversaciones para llegar a un acuerdo diplomático y poner fin a la guerra.
La ONU ha sacado una tímida declaración pidiendo a las partes no escalar aún más el conflicto, pero repudiarlo y exigir poner fin a las acciones terroristas, nada de nada.
El ámbito mediático ha estado bastante frío ya que las grandes agencias y televisoras lo único que han repetido es el hecho como tal, observando cierta tendencia a dirigir la opinión pública hacia una posible autoagresión de Rusia o “bandera falsa” como lo han estado llamando, eso sinceramente, es una estupidez.
¿Qué sucedería si este hecho fuese al revés, Rusia intentando eliminar al presidente ucraniano? Estoy seguro que entonces a estas horas estaríamos saturados de declaraciones acusatorias sin tanto análisis y otro bloque intenso de sanciones.
Ucrania está perdiendo la guerra o lo que es lo mismo, la OTAN y Estados Unidos la están perdiendo, motivo suficiente para que siempre hayan estado dispuestos a utilizar el terrorismo como forma de combate y éste hecho sea el escalón más alto de su desesperación.
Después de este acontecimiento las posibilidades de una solución negociada al conflicto se alejan enormemente poniendo obstáculos a las propuestas de Méjico, China, Brasil y el Vaticano.
La respuesta de Rusia no será desesperada, será bien pensada y calculada pero de seguro será en el campo militar, posiblemente una operación quirúrgica que termine con la capitulación del régimen de Kiev, es por eso que su presidente se encuentra en un tour por Europa y quedar al amparo de sus amos.
Por la terquedad imperial, el mundo está al borde de una guerra nuclear, la cuerda se ha tensado tanto que es imposible ver el final de esta historia.
Los próximos días y semanas serán decisivos, por lo pronto todas las miradas estarán puestas en la Plaza Roja el venidero día 9, el Día de la Victoria.
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