Desde el mismo inicio del conflicto en Ucrania le hemos estado dando seguimiento a esos hechos que se quiera o no, han tenido alcance mundial por todo lo que ha generado. En el caso de hoy vamos a un tema que ha sido muy tratado, que ha traído no pocas discrepancias entre los aliados y al final es una muestra que la guerra no va a tener fin, al menos por el momento.
Estamos hablando de la entrega de más armamento pesado a Ucrania, en este caso los tanques alemanes Leopard 2 y 31 tanques Abrams de nacionalidad estadounidense, situación que demuestra que Ucrania, la OTAN y sus aliados están perdiendo la guerra y que no hay ningún interés en poner fin al conflicto.
Esta entrega busca desesperadamente equilibrar las acciones en las zonas de combate, aunque las entregas deben demorarse al menos tres meses, tiempo durante el cual las fuerzas ucranianas seguirán en desventajas ante el poderío militar Ruso.
Una pegunta ha estado recorriendo el mundo, ¿esa entrega desesperada va a equilibrar la guerra?, mi opinión es que no, pero veamos algunos datos.
| Tanque Alemán Leopard 2. |
El polémico Leopard 2 es un tanque de tercera generación desarrollado en la década de 1970 y ha sido desplegado en al menos una media docena de misiones desarrolladas por la OTAN, presentando dificultades en su movilidad por su exceso de peso, aunque se considera uno de los tanques más poderoso a nivel mundial y el más importante a nivel europeo.
Fue desplegado en Afganistán y fue allí donde ocurrieron sus primeras bajas, fundamentalmente por artefactos explosivos colocados en las carreteras, aunque las tripulaciones en muchas ocasiones salieron ilesas o sufrieron leves heridas debido al excelente blindaje. Las deficiencias y la movilidad de este tipo de armamentos son de sobra conocidas, por lo que de seguro los militares Rusos centrarán sus esfuerzos en sacar de combate cada Leopard 2 para demostrar a los países occidentales que su poderío es muy superior.
Las discrepancias entre Estados Unidos y Alemania se centran en que los tanques Alemanes son de fácil mantenimiento, eficiencia en el uso del combustible y se adaptan a la geografía ucraniana, todo lo contrario a los Abrams que según los especialistas no son compatibles para la guerra que se libra en suelo europeo.
Continuar la escalada del conflicto incrementará las tensiones en toda el área, siendo caldo de cultivo para intensificar las acciones por ambas partes, corriéndose el peligro que este conflicto escale a otras zonas de Europa, e incluso de otras partes del mundo.
En el viejo continente existe un descontento generalizado con el costo de la guerra ya que las sanciones antirusas no han tenido el resultado deseado y por ende se ha demostrado que ya existe una fractura en las relaciones entre los países del bloque y Estados Unidos, incluyendo la “cacareada” posición común de la Unión. Su sometimiento a Estados Unidos los ha puesto en tela de juicio al ser incapaces de generar una política que se ajuste a sus necesidades y que busque el fin del conflicto y no su efervescencia, situación que actualmente no tiene un previsible final.
Por supuesto que Rusia buscará destruir ese armamento, inclusive antes que lleguen a su destino, elevando aún más los riesgos de una eventual expansión de la guerra, ese es el principal peligro del conflicto actualmente.
Siempre es bueno recordar que el 24 de febrero de 2022, Rusia lanzó una operación militar especial para defender las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, frente al genocidio cometido por Kiev, siendo uno de los objetivos principales la desmilitarización y desnazificación de Ucrania.
A casi un año de iniciado el conflicto, Rusia ha ido logrando sus objetivos, mientras Estados Unidos, la OTAN y Europa se involucran cada vez más en el mismo, alejando las posibilidades de encontrar una salida negociada entre las dos principales partes beligerantes.
El fin de la guerra cada día parece más lejos, mientras el mundo está a las puertas de un conflicto mundial, que sería desastroso para la humanidad.