Cuba está en la mirada imperialista, con una política que ha sido secuestrada por la mafia de Miami, donde desde la presidencia de ese país, reconocido por el actual emperador, se han aplicado todo tipo de presiones para acabar con la revolución.
Históricamente Washington ha apuntado hacia la isla como un país violador de los derechos humanos, obviando todas las sanciones que pesan sobre los cubanos, siendo esta una de los principales “pretextos” para mantener una brutal presión.
Pero el acusador hace de la vista gorda cuando de ellos se trata, ese mismo gobierno mantiene en Cuba una ilegal Base Naval que hace más de dos décadas se ha convertido en un engendro de torturas, detenciones arbitrarias y una negación sistemática del debido proceso y el estado de derecho.
La “famosa e ilegal” base naval de Guantánamo es un proyecto diseñado para violar las leyes nacionales e internacionales, un proyecto para violar todos los derechos humanos conocidos en pleno territorio del país más acusado del mundo en esta materia, precisamente por obra y gracia de los distintos gobiernos estadounidenses que apuntan indiscriminadamente a la pequeña isla del Caribe.
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, la administración del entonces presidente George W. Bush utilizó esta base para implementar su cruzada contra el terrorismo, llegando los primeros prisioneros el 11 de enero de 2002. De esa manera la base se convertiría en un infame campo de detención, Campamento X-Ray.
Como bien explica Amnistía internacional, una organización que ha sido muy convenientemente utilizada contra Cuba, Estados Unidos seleccionó este territorio porque creía que no se aplicaban las leyes estadounidenses ni internacionales, por lo tanto, este enclave ocupado ilegalmente fue seleccionado convenientemente para responder a los intereses de la mal llamada “guerra contra el terrorismo”.
Desde esa fecha han pasado por el enclave oriental cubano, 780 hombres y niños musulmanes, según la propia Amnistía Internacional, en todos los casos ninguno fue acusado formalmente ni ha tenido nunca un juicio justo, siendo utilizado como un centro experimental de técnicas de interrogatorio que finalmente los propios Estados Unidos reconocieron como tortura.
Veamos algunas cifras que demuestran fehacientemente lo que estamos exponiendo: de los 780 detenidos, solo siete han sido condenados. Cinco de ellos aceptaron ser declarados culpables a cambio de acuerdos previos al juicio donde les ofrecían una posibilidad real de libertad. De los detenidos solo uno ha sido trasladado a territorio de Estados Unidos para ser juzgado en un tribunal civil, siendo el único caso donde se han garantizado mínimamente las garantías procesales.
Adentrémonos en el caso de Shaker Aamer, un ejemplo de injusticia. Shaker fue detenido en 2002, permaneció 13 años encarcelado sin acusación formal ni juicio justo a pesar que su traslado fue autorizado por el gobierno estadounidense desde el 2007. Su abogado sostiene que permaneció tanto tiempo detenido porque fue testigo de las torturas perpetradas por militares norteamericanos y británicos, lo que sostiene su tesis sobre la necesidad de una investigación independiente sobre las torturas aplicadas en la base naval.
Durante la presidencia de Barack Obama varias veces se habló de cerrar el enclave por lo infame de su historial, pero fue imposible ya que los intereses políticos prevalecieron por encima de los derechos humanos.
Con la actual administración imperial de Donald Trump, a la base naval le han dado otra utilidad. En febrero de 2025, el gobierno estadounidense comenzó a transferir a migrantes detenidos durante las redadas lanzadas por el pedófilo presidente.
Según testimonios que se conocen e informes de organizaciones internacional como Human Rights Watch, otra organización muy utilizada contra Cuba, los migrantes fueron llevados al enclave de forma secreta, recluidos e incomunicados en el campamento 6, en celdas de concreto, sin luz natural, con condiciones insalubres y sometidos a extensos periodos de aislamiento.
A estos detenidos se les negaba información legal, contactos con sus familiares y atención médica adecuada. Ya lo advertía en su momento Human Rights Watch, “estas condiciones pueden constituir malos tratos prohibidos por el derecho internacional.
La justificación esgrimida por las autoridades fue que muchos de ellos pertenecían a la organización “Tren de Aragua”, una organización criminal venezolana únicamente por ser de esa nacionalidad y portar tatuajes, una política xenófoba que busca obtener votos en detrimento del derecho a la vida.
Durante décadas, Estados Unidos ha utilizado los derechos humanos para atacar a Cuba, mientras convierte un pedazo del país en un verdadero campo de concentración a la luz del mundo moderno, sin siquiera alguien más se sonroje de tamaña violación.
En tiempos que la arrogancia imperial está de moda, La base naval de Guantánamo es un ejemplo vivo de esa arrogancia y de su desprecio por el derecho internacional.
Donal Trump intenta erigirse como el emperador del mundo moderno, mientras en Guantánamo se cometen las mayores violaciones a los derechos humanos que conozca la historia en este siglo XXI. Conocer estos datos y otras historias de las agresiones imperialistas, nos ayudarán a resistir esta embestida y a derrotar las ansias de dominación del imperio decadente y asesino.
| Primer grupo d migrantes procedentes de EEUU arribando a la Base Naval. |