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29 diciembre 2025

Historia de Revolución. El Ejército Rebelde (VI Final)

 Enero de 1959: el destino de Cuba en el camino de Santiago › Para pensar en  modo QR › Granma - Órgano oficial del PCC

En los primeros días de noviembre, el Comandante en Jefe Fidel Castro valoró la situación político–militar del país y comprendió que el régimen afrontaba una crisis total, por lo que decidió poner en práctica la Ofensiva Final del Ejército Rebelde, que desde principios del mes de agosto estaba preparando.

El 13 de noviembre, las ondas de Radio Rebelde transmitieron las instrucciones de la Comandancia General a todos los Jefes de frentes y columnas para el inicio de la "Ofensiva". En aquella oportunidad indicaba que las columnas del II Frente Frank País debían proseguir su avance, cercando y rindiendo todos los cuarteles posibles en la zona comprendida dentro del triángulo Mayarí–San Luis–Guantánamo, mientras que las columnas que rodeaban Santiago de Cuba debían estrechar el cerco impidiendo el menor movimiento posible de las tropas enemigas.

Las tropas rebeldes que operaban en el centro y el oeste, guardando la entrada de la provincia de Oriente, debían combatir con tenacidad cuantos refuerzos enemigos pretendieran enviar a la provincia.

Las tropas rebeldes en la provincia de Camagüey debían apoyar la Batalla de Oriente, intensificando el ataque contra los medios de transporte enemigo en Camagüey, atacando en su retaguardia a los refuerzos que pretendían enviar a esta provincia.

Las columnas invasoras No. 2 y No. 8 del Ejército Rebelde situadas en Las Villas, recabando el apoyo de todas las fuerzas revolucionarias que allí combatían debían a su vez, interceptar las carreteras y vías férreas e impedir el cruce de tropas enemigas hacia Oriente y evitar que pudieran retirarse las que permanecían junto a la tiranía y quedaran combatiendo en este extremo de la Isla, en que virtualmente estaban siendo arrolladas ya, por las fuerzas rebeldes.

Ya el 11 de noviembre el Comandante en Jefe inicia su desplazamiento desde la Comandancia de La Plata en dirección al llano con el objetivo de ponerse al frente de las operaciones militares, e iniciar la campaña de Oriente con la Batalla de Guisa.

El 20 de noviembre de 1958 con el inicio de la Batalla de Guisa, comenzaba también la ofensiva ininterrumpida del Ejército Rebelde, que no concluiría hasta la derrota de la tiranía batistiana.

A partir de esta fecha, todos los frentes de guerra libran intensos combates, desalojando al enemigo de sus posiciones y aislando a otros, entre ellos los combates de Arroyo Blanco, Maffo, Baire, San José del Retiro y Palma Soriano, en el territorio del I Frente, conjuntamente con las acciones de La Maya, Songo, Cuneira, Soledad, Baltony, Alto Cedro, Borjita, Socorro, San Luis, Caimanera, Cueto y Sagua de Tánamo, entre otros, en el II Frente.

Los combates librados en El Cristo. El Cobre, Puerto de Moya y Dos Palmas, en el III Frente Mario Muñoz y los combates librados por las fuerzas del IV Frente Simón Bolívar en Gibara, Tunas, Los Güiros, Velazco, San Agustín, Puerto Padre, Holguín y Chaparra, entre otros, revelan la impetuosidad del Ejército Rebelde, y el cerco paulatino de la capital oriental y las principales ciudades.

A partir de la Batalla de Guisa, el Comandante en Jefe asume el mando directo del I y III Frentes y en el decursar de las acciones y el avance rebelde, puntualiza y asigna nuevas misiones a los jefes de frentes y columnas y sostiene importantes reuniones, como en la Rinconada de Baire, donde se esclarecen las medidas organizativas.

Pero la Ofensiva no estaba reducida a la Campaña de Oriente, sino tal y como lo había concebido el Comandante en Jefe en la provincia central, los comandantes Ernesto Guevara y Camilo Cienfuegos, junto a sus columnas y en cooperación con el Directorio Revolucionario también iniciaron la Campaña de Las Villas, la que comenzó con la liberación de Fomento, seguida de Cabaiguán, Placetas, Zulueta, Sancti Spiritus, Guayos, Báez, Iguara, Meneses y Yaguajay.

A ello también habría que agregar las acciones realizadas en las provincias de Camagüey, Matanzas y Pinar del Río, las que unidas a las acciones de sabotaje y propaganda por las fuerzas revolucionarias en todo el país, estremecieron los ya débiles cimientos de la dictadura.

La embajada norteamericana, funcionarios del Departamento de Estado y la propia CIA, tenían conciencia de que las horas del régimen del 10 de marzo estaban contadas y de inmediato se dieron a la tarea de poner en práctica un golpe militar y establecimiento de una Junta Cívico Militar que diera paso a un gobierno provisional, con el firme propósito de impedir que la Revolución triunfara.

Un papel importante en el triunfo revolucionario lo desempeñó el llamamiento a la Huelga General Revolucionaria y el apoyo que a su ejecución brindó el movimiento obrero y el pueblo cubano, demostrando la importancia concebida a esta lucha y su empleo en el momento oportuno. La entrada del Comandante en Jefe a Santiago de Cuba el 1 de enero de 1959, era la prueba evidente del triunfo de la Revolución, de la superioridad moral del Ejército Rebelde y del respaldo mayoritario del pueblo de Cuba.

En su estructura final el Ejercito Rebelde logró tener ocho frentes y uno en formación, 25 columnas y 10 destacamentos y grupos guerrilleros, y libró más de quinientas acciones combativas.

En el Informe Central al Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba Fidel Castro señaló:

“El Ejército Rebelde fue el alma de la Revolución. De sus armas victoriosas emergió libre, hermosa, pujante e invencible la patria nueva. Sus soldados reivindicaron la sangre generosa vertida en todas las contiendas por la independencia y con la suya propia cimentaron el presente socialista de Cuba. Las armas arrebatadas a los opresores en épica lucha las entregaron al pueblo y con el pueblo se fundieron, para ser desde entonces y para siempre el pueblo armado.”

 

24 diciembre 2025

Historia de Revolución. El Ejército Rebelde (V)

                                                                                                    Historia de Revolución. El Ejército Rebelde (V) / Blog DESDECUBA

La derrota de la Ofensiva de Verano, creó las condiciones necesarias para la preparación y realización de la Ofensiva Final del Ejército Rebelde, al mismo tiempo que aceleró la situación revolucionaria existente, posibilitando que en apenas cinco meses se produjera el Triunfo de la Revolución Cubana. Para ello se elaboró un plan que contaba de tres aspectos: Estrategia de la Victoria, Preparativos de la Ofensiva y la Realización de la Ofensiva Final.

Desde que se produjo la reunión de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio en los Altos de Mompié en la Sierra Maestra, quedó elaborada y a su vez apoyada, la estrategia para la conducción de la Guerra de Liberación Nacional. Sin embargo, en aquel momento era imprescindible crear condiciones para resistir, combatir y rechazar la poderosa ofensiva enemiga que la dictadura batistiana, con tanto empeño había concebido para tratar de destruir a las fuerzas guerrilleras.

Derrotada la ofensiva enemiga, la comandancia general del Ejército Rebelde ratifica su estrategia y para ello toma en cuenta todo un conjunto de factores económicos, políticos, militares e internacionales que aseguran su cumplimiento exitoso, además de prever todas las posibles situaciones que se puedan crear y cómo enfrentarlas.

En primer lugar, la estrategia contemplaba convertir la mitad oriental del país en un gran campo de batalla y a la provincia de Oriente en una gran Sierra Maestra en la que, al igual que en la Ofensiva de Verano, el Ejército de la dictadura sufriera una aplastante derrota.

Con ello se concebía la realización de dos campañas militares; una en Oriente, bajo el mando directo del Comandante en Jefe Fidel Castro, con el objetivo de neutralizar las guarniciones del interior de la provincia; ocupar o destruir las vías de comunicaciones y tomar sucesivamente los pueblos y ciudades más importantes procurando aislar y hostigar a la ciudad de Santiago de Cuba sobre la cual, finalmente se concentrarían los esfuerzos principales con el objetivo de tomarla.

La otra campaña militar se desarrollaría en la provincia de Las Villas, bajo la conducción del comandante Ernesto Guevara, en estrecha cooperación con las fuerzas que operaban en esta región, con el objetivo de impedir el paso de fuerzas y medios hacia el Oriente o que el enemigo se retirara hacia el Occidente, así como la toma de los pueblos y ciudades de la provincia para, finalmente, atacar la ciudad de Santa Clara.

Para la consecución de estos objetivos estratégicos se hacía imprescindible tomar un conjunto de medidas que aseguraran su cumplimiento. Las intervenciones del Comandante en Jefe, por Radio Rebelde, los días 17 y 18 de agosto de 1958, así como la carta enviada al comandante Juan Almeida, el 8 de octubre de ese año, contienen la estrategia del Ejército Rebelde, así como los elementos que aseguran, su cumplimiento:

" (...) las columnas rebeldes avanzarán en todas las direcciones hacia el resto del territorio nacional sin que nada ni nadie las pueda detener El pueblo de Cuba debe prepararse a auxiliar a nuestros combatientes"

Desde los primeros días de agosto, el Comandante en Jefe dicta un conjunto de órdenes e indicaciones para seleccionar, armar y formar distintas unidades rebeldes con vistas a su inmediata salida para el resto del territorio nacional. Semejante empresa era difícil, toda vez que el armamento arrebatado al enemigo era de alrededor de medio millar y que las fuerzas rebeldes tampoco habían recibido cargamentos de armas desde el exterior.

No obstante, esta insuficiente cantidad de armas, municiones, ropa, calzados y otros aseguramientos, pero tomando en cuenta el papel y lugar de cada una de las unidades, comienzan a formarse columnas y pelotones, los que de inmediato salen a cumplir sus misiones.

Así, el 11 de agosto, el comandante Juan Almeida Bosque con un grupo de combatientes reforzado de armas y municiones regresa a su zona, el III Frente Mario Muñoz. Simultáneamente y con vistas al fortalecimiento de esta dirección, el Jefe de la Revolución ordena la formación de otras tres unidades para operar en igual cantidad de zonas: Limoncito, Matías y Hongolosongo, bajo la jefatura del Comandante Guillermo García y los capitanes Calixto García y Universo Sánchez, respectivamente.

El 21 de agosto el comandante Camilo Cienfuegos parte de la Sierra Maestra con el objetivo de establecer un frente permanente en la provincia de Pinar del Río.

El Comandante en Jefe preocupado por la extraordinaria importancia del III Frente y el papel a desempeñar en la Ofensiva Final, ordena la formación de dos nuevas columnas: la Columna 9 Antonio Guiteras y la No. 10 René Ramos Latour, bajo el mando de los comandantes Hubert Matos Bénitez y René de los Santos Ponce. La primera partió el 28 y la segunda el 30 de agosto. También, junto a los combatientes de la columna No. 10 partió un destacamento con la misión de incorporarse y fortalecer la lucha clandestina en la ciudad de Santiago.

El 31 de agosto parte el Comandante Ernesto Guevara con la Columna No. 11 Cándido González, bajo el mando del comandante Jaime Vega, con el objetivo de abrir un frente guerrillero en la provincia de Camagüey.

Durante este mes el comandante en Jefe comienza a tomar las medidas necesarias para la apertura de un nuevo frente de guerra en la provincia de Oriente y ordena la formación de la Columna No. 14 Juan Manuel Márquez, bajo el mando del capitán Orlando Lara Batista. El 5 de septiembre envía un pelotón para operar en la carretera Bayamo -Manzanillo y el 30 ordena al capitán Eduardo Suñol, para que con un pelotón reforzado opere en la Sierra de Gibara.

El 10 de octubre parte hacia el IV Frente el comandante Eduardo Sardiñas con la Columna No. 12 Simón Bolívar y el día 25, el Comandante Delio Gómez Ochoa parte con la Columna No. 32 José Antonio Echeverría para asumir la jefatura de este frente.

Por último, y con el objetivo fundamental de operar sobre la carretera Bayamo-Manzanillo se forma la Columna No. 31 Benito Juárez, bajo el mando del capitán Luis Pérez Martínez.

De este modo, en apenas tres meses, el Comandante en Jefe, en cumplimiento de sus planes estratégicos constituyó y envió hacia distintas zonas de operaciones del país a 16 nuevas columnas rebeldes, las que junto a los frentes ya existentes y a las otras fuerzas revolucionarias que combatían en otras provincias, especialmente, del Directorio Revolucionario, el 26 de Julio y el Partido Socialista Popular, quienes debían desarrollar la Ofensiva Final.

La ampliación del teatro de operaciones militares se realizó simultáneamente con un gran número de misiones combativas y organizativas, todo lo cual contribuyó significativamente a que estos preparativos de la ofensiva rebelde obligaran al repliegue y derrota de importantes posiciones enemigas, a la vez que el poder revolucionario en los territorios liberados se fortalecía y el movimiento revolucionario clandestino actuaba en interés de las acciones combativas guerrilleras.

Por otra parte, además de que las derrotas enemigas influían en el estado político-moral del ejército y, por tanto, aumentaban las deserciones e incorporación al Ejército Rebelde el Estado Mayor del ejército reconocía, en privado, que tenía perdida la guerra. Así comenzaron a elaborar planes, no ya para combatir, sino para tratar de evitar la destrucción de las fuerzas armadas; para ello apelaron a las conspiraciones militares en complicidad con Batista y la embajada de Estados Unidos.

A un supremo esfuerzo político por evitar su derrota también se tuvo que enfrentar la dictadura: la farsa electoral del 3 de noviembre. Pero la dirección de la Revolución, con previsión e inteligencia no sólo supo elaborar planes para frustrarla, sino que sus acciones contribuyeron a crear las condiciones para el inicio de la Ofensiva.

Para mediados de noviembre, todas las fuerzas rebeldes se encontraban en sus zonas, listas para iniciar la Ofensiva. El apoyo popular era mayoritario; en las filas del enemigo reinaba la duda y el pánico, la vida económica del país estaba semiparalizada; la simpatía hacía la Revolución Cubana por parte de varios países era una realidad.

Continuará

 

 

04 diciembre 2025

Historia de Revolución. El Ejército Rebelde (I)

 

 Historia de Revolución. El Ejército Rebelde (I) / Blog DESDECUBA

 La revolución cubana no se puede ver como un proceso ocurrido solamente a mediados del siglo XX y que fuera creado y liderado por Fidel Castro, para entender todo este entramado de la revolución habría que remontarse al inicio de nuestras guerras de independencia del siglo XIX cuando los mambises ven frustrados sus intentos por lograr la libertad de Cuba frente al ejército español. Ese hecho que marca un antes y un después en nuestra historia, es tomado por Fidel Castro quien al mando del Ejército Rebelde condujo al triunfo del primero de enero de 1959.

La inercia e incapacidad de los partidos burgueses que existían a principios del siglo XX de enfrentarse a los distintos regímenes militares de la época, contrastó con la beligerancia de algunos sectores populares, en especial de un sector estudiantil universitario que recién se incorporaba a la vida política de la nación. De sus filas nació un movimiento juvenil de nuevo tipo, encabezado por el joven abogado Fidel Castro, logrando desarrollar sus primeras acciones políticas dentro del movimiento juvenil y el ala ortodoxa. Preconizando la lucha armada para derrotar la tiranía, Fidel se dio a la tarea de organizarla, una acción que llevó a cabo en silencio y con mucha tenacidad.

Las acciones comenzarían el 26 de julio de 1953 con el asalto a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba y Céspedes en Bayamo concebidas como el motor impulsor de la guerra insurreccional en Cuba. Como se conoce,  la operación fue un fracaso, costó la vida de valerosos jóvenes muchos de los cuales fueron torturados una vez hechos prisioneros, los sobrevivientes entre los que se encontraba el joven Fidel Castro, fueron juzgados y condenados a largas penas de prisión, conociéndose el juicio llevado contra el joven líder como La Historia me Absolverá.

La tiranía,  incapaz de frenar la resurrección del pueblo, realiza unas espurias elecciones en 1954, situación que fue aprovechada por el movimiento de masas para en 1955 lograr la liberación de los presos del Moncada. En ese mismo año se funda el Movimiento Revolucionario 26 de julio (M-26-7) creado por Fidel y sus compañeros de lucha y un año más tarde se crea el Directorio Revolucionario, agrupando de esa manera a los jóvenes más combativos del ámbito universitario.

Fidel Castro sabía que en esas condiciones era imposible una lucha legal y justa contra la tiranía, tomando la decisión de partir hacia México con el propósito de organizar una expedición liberadora e iniciar de esa manera la lucha armada.

Bajo condiciones económicas precarias además de una persecución implacable de agentes batistianos, comenzó a trabajar para organizar la expedición. Viajó a los Estados Unidos, donde creó junto a grupos de exiliados cubanos los “clubes patrióticos” que tenían como fin lograr el apoyo político y económico para la lucha revolucionaria.

Durante su estancia en Estados Unidos visitó varias ciudades como Filadelfia, Nueva York, Tampa, Union City, Bridgeport y Miami.

A partir de su trabajo organizativo logró involucrar a importantes revolucionarios como fueron Raúl Castro, Juan Manuel Márquez, Ernesto Che Guevara, Camilo Cienfuegos, entre otros comenzando de inmediato los entrenamientos los cuales consistían en largas caminatas por las calles de México, escalamiento de montañas, defensa personal, tácticas de guerrillas y prácticas de tiro.

Durante toda la estancia en México, Fidel mantuvo una estrecha relación con los principales dirigentes del Movimiento 26 de Julio en Cuba. A México viajó Frank País, quien fue figura fundamental en la organización y coordinación del movimiento en la zona oriental del país.

El 20 de junio de 1956 el plan conspirativo estuvo a punto de fallar, Fidel, el Ché y otros revolucionarios fueron detenidos, las casas campamentos quedaron descubiertas y una buena parte de las armas que se poseían fueron ocupadas. Tras la salida de las unidades de la policía mexicana, Fidel toma la decisión de acelerar la realización del plan, de esa manera compran el yate Granma, embarcación que utilizarían para zarpar hacia Cuba en la madrugada del 25 de noviembre de 1956, desde el río Tuxpan.

En esa embarcación,  con la divisa de “seremos libres o mártires” partieron en cumplimiento de un sueño, 82 almas jóvenes que solamente promediaban los 27 años de edad, pero con la voluntad de alcanzar la libertad definitiva, el lugar del desembarco era el sudoeste de la Sierra Maestra.

El 27 de noviembre llega a manos de Fran País un mensaje procedente de México,  “obra pedida agotada. Editora divulgación”, era la señal convenida para que la insurrección planificada en Santiago en Cuba estallara 3 días después.

Bajo la dirección de Frank País, el Movimiento 26 de Julio en Santiago de Cuba inicia el levantamiento del 30 de noviembre.

Mientras, el yate Granma con su preciosa carga de jóvenes arriba a playa Las Coloradas el 2 de diciembre de 1956, inicia de esa manera el ejército guerrillero su camino hacia la victoria.

 

Continuará.

 

Historia de Revolución. El Ejército Rebelde (I) /Blog DESDECUBA
Fidel Castro en México

 

 

 

 

 

  

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