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24 diciembre 2025

Historia de Revolución. El Ejército Rebelde (V)

                                                                                                    Historia de Revolución. El Ejército Rebelde (V) / Blog DESDECUBA

La derrota de la Ofensiva de Verano, creó las condiciones necesarias para la preparación y realización de la Ofensiva Final del Ejército Rebelde, al mismo tiempo que aceleró la situación revolucionaria existente, posibilitando que en apenas cinco meses se produjera el Triunfo de la Revolución Cubana. Para ello se elaboró un plan que contaba de tres aspectos: Estrategia de la Victoria, Preparativos de la Ofensiva y la Realización de la Ofensiva Final.

Desde que se produjo la reunión de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio en los Altos de Mompié en la Sierra Maestra, quedó elaborada y a su vez apoyada, la estrategia para la conducción de la Guerra de Liberación Nacional. Sin embargo, en aquel momento era imprescindible crear condiciones para resistir, combatir y rechazar la poderosa ofensiva enemiga que la dictadura batistiana, con tanto empeño había concebido para tratar de destruir a las fuerzas guerrilleras.

Derrotada la ofensiva enemiga, la comandancia general del Ejército Rebelde ratifica su estrategia y para ello toma en cuenta todo un conjunto de factores económicos, políticos, militares e internacionales que aseguran su cumplimiento exitoso, además de prever todas las posibles situaciones que se puedan crear y cómo enfrentarlas.

En primer lugar, la estrategia contemplaba convertir la mitad oriental del país en un gran campo de batalla y a la provincia de Oriente en una gran Sierra Maestra en la que, al igual que en la Ofensiva de Verano, el Ejército de la dictadura sufriera una aplastante derrota.

Con ello se concebía la realización de dos campañas militares; una en Oriente, bajo el mando directo del Comandante en Jefe Fidel Castro, con el objetivo de neutralizar las guarniciones del interior de la provincia; ocupar o destruir las vías de comunicaciones y tomar sucesivamente los pueblos y ciudades más importantes procurando aislar y hostigar a la ciudad de Santiago de Cuba sobre la cual, finalmente se concentrarían los esfuerzos principales con el objetivo de tomarla.

La otra campaña militar se desarrollaría en la provincia de Las Villas, bajo la conducción del comandante Ernesto Guevara, en estrecha cooperación con las fuerzas que operaban en esta región, con el objetivo de impedir el paso de fuerzas y medios hacia el Oriente o que el enemigo se retirara hacia el Occidente, así como la toma de los pueblos y ciudades de la provincia para, finalmente, atacar la ciudad de Santa Clara.

Para la consecución de estos objetivos estratégicos se hacía imprescindible tomar un conjunto de medidas que aseguraran su cumplimiento. Las intervenciones del Comandante en Jefe, por Radio Rebelde, los días 17 y 18 de agosto de 1958, así como la carta enviada al comandante Juan Almeida, el 8 de octubre de ese año, contienen la estrategia del Ejército Rebelde, así como los elementos que aseguran, su cumplimiento:

" (...) las columnas rebeldes avanzarán en todas las direcciones hacia el resto del territorio nacional sin que nada ni nadie las pueda detener El pueblo de Cuba debe prepararse a auxiliar a nuestros combatientes"

Desde los primeros días de agosto, el Comandante en Jefe dicta un conjunto de órdenes e indicaciones para seleccionar, armar y formar distintas unidades rebeldes con vistas a su inmediata salida para el resto del territorio nacional. Semejante empresa era difícil, toda vez que el armamento arrebatado al enemigo era de alrededor de medio millar y que las fuerzas rebeldes tampoco habían recibido cargamentos de armas desde el exterior.

No obstante, esta insuficiente cantidad de armas, municiones, ropa, calzados y otros aseguramientos, pero tomando en cuenta el papel y lugar de cada una de las unidades, comienzan a formarse columnas y pelotones, los que de inmediato salen a cumplir sus misiones.

Así, el 11 de agosto, el comandante Juan Almeida Bosque con un grupo de combatientes reforzado de armas y municiones regresa a su zona, el III Frente Mario Muñoz. Simultáneamente y con vistas al fortalecimiento de esta dirección, el Jefe de la Revolución ordena la formación de otras tres unidades para operar en igual cantidad de zonas: Limoncito, Matías y Hongolosongo, bajo la jefatura del Comandante Guillermo García y los capitanes Calixto García y Universo Sánchez, respectivamente.

El 21 de agosto el comandante Camilo Cienfuegos parte de la Sierra Maestra con el objetivo de establecer un frente permanente en la provincia de Pinar del Río.

El Comandante en Jefe preocupado por la extraordinaria importancia del III Frente y el papel a desempeñar en la Ofensiva Final, ordena la formación de dos nuevas columnas: la Columna 9 Antonio Guiteras y la No. 10 René Ramos Latour, bajo el mando de los comandantes Hubert Matos Bénitez y René de los Santos Ponce. La primera partió el 28 y la segunda el 30 de agosto. También, junto a los combatientes de la columna No. 10 partió un destacamento con la misión de incorporarse y fortalecer la lucha clandestina en la ciudad de Santiago.

El 31 de agosto parte el Comandante Ernesto Guevara con la Columna No. 11 Cándido González, bajo el mando del comandante Jaime Vega, con el objetivo de abrir un frente guerrillero en la provincia de Camagüey.

Durante este mes el comandante en Jefe comienza a tomar las medidas necesarias para la apertura de un nuevo frente de guerra en la provincia de Oriente y ordena la formación de la Columna No. 14 Juan Manuel Márquez, bajo el mando del capitán Orlando Lara Batista. El 5 de septiembre envía un pelotón para operar en la carretera Bayamo -Manzanillo y el 30 ordena al capitán Eduardo Suñol, para que con un pelotón reforzado opere en la Sierra de Gibara.

El 10 de octubre parte hacia el IV Frente el comandante Eduardo Sardiñas con la Columna No. 12 Simón Bolívar y el día 25, el Comandante Delio Gómez Ochoa parte con la Columna No. 32 José Antonio Echeverría para asumir la jefatura de este frente.

Por último, y con el objetivo fundamental de operar sobre la carretera Bayamo-Manzanillo se forma la Columna No. 31 Benito Juárez, bajo el mando del capitán Luis Pérez Martínez.

De este modo, en apenas tres meses, el Comandante en Jefe, en cumplimiento de sus planes estratégicos constituyó y envió hacia distintas zonas de operaciones del país a 16 nuevas columnas rebeldes, las que junto a los frentes ya existentes y a las otras fuerzas revolucionarias que combatían en otras provincias, especialmente, del Directorio Revolucionario, el 26 de Julio y el Partido Socialista Popular, quienes debían desarrollar la Ofensiva Final.

La ampliación del teatro de operaciones militares se realizó simultáneamente con un gran número de misiones combativas y organizativas, todo lo cual contribuyó significativamente a que estos preparativos de la ofensiva rebelde obligaran al repliegue y derrota de importantes posiciones enemigas, a la vez que el poder revolucionario en los territorios liberados se fortalecía y el movimiento revolucionario clandestino actuaba en interés de las acciones combativas guerrilleras.

Por otra parte, además de que las derrotas enemigas influían en el estado político-moral del ejército y, por tanto, aumentaban las deserciones e incorporación al Ejército Rebelde el Estado Mayor del ejército reconocía, en privado, que tenía perdida la guerra. Así comenzaron a elaborar planes, no ya para combatir, sino para tratar de evitar la destrucción de las fuerzas armadas; para ello apelaron a las conspiraciones militares en complicidad con Batista y la embajada de Estados Unidos.

A un supremo esfuerzo político por evitar su derrota también se tuvo que enfrentar la dictadura: la farsa electoral del 3 de noviembre. Pero la dirección de la Revolución, con previsión e inteligencia no sólo supo elaborar planes para frustrarla, sino que sus acciones contribuyeron a crear las condiciones para el inicio de la Ofensiva.

Para mediados de noviembre, todas las fuerzas rebeldes se encontraban en sus zonas, listas para iniciar la Ofensiva. El apoyo popular era mayoritario; en las filas del enemigo reinaba la duda y el pánico, la vida económica del país estaba semiparalizada; la simpatía hacía la Revolución Cubana por parte de varios países era una realidad.

Continuará

 

 

18 diciembre 2025

Historia de Revolución. El Ejército Rebelde (IV)

 

Tras el combate de El Uvero el grupo guerrillero tuvo nuevas posibilidades de adoptar otra estructura que le permitiese abarcar un territorio mayor. El Primer Frente rebelde quedó entonces como zona de operaciones de la columna número 1 José Martí bajo el mando del Comandante en Jefe Fidel Castro. De esta se desprendió la Columna 4 creada el 19 de julio de 1957, al mando del comandante Ernesto Guevara, con la misión de operar al este de Pico Turquino.

El frente se mantuvo en constante actividad durante el segundo semestre de 1957 y el primer trimestre de 1958. No se le permitió descanso al enemigo, en Estrada Palma, Bueycito, Palma Mocha, El Hombrito, Pino del Agua en dos ocasiones, Mar Verde, Alto de Conrado, El Salto, Gabiro, Mota, Chapala, y en otras muchas localidades, tienen lugar acciones victoriosas. El ejército batistiano organiza dos esfuerzos ofensivos, que fracasan por la resistencia rebelde.

Hacia finales de febrero de 1958 las condiciones son propicias para extender la guerra a otros parajes de la provincia oriental.

Respondiendo a un mando único encabezado por Fidel en el Primer Frente y dentro de su idea estratégica para el desarrollo de la guerra, se crean dos nuevas columnas, la número 6 bajo la jefatura del comandante Raúl Castro con la misión de establecer el Segundo Frente Oriental Frank País García, tarea que se cumple el 11 de marzo de 1958 en Piloto del Medio, noreste de la provincia de Oriente y la número 3 bajo el mando del comandante Juan Almeida Bosque, para abrir el Tercer Frente Oriental Mario Muñoz Monroy, el que queda establecido el 5 de marzo del propio año en Puerto Arturo, al oeste de Santiago de Cuba.

Camilo Cienfuegos a finales de marzo parte a operar en los llanos del Cauto, y combate en Bayazo, Cuchillas de Bayazo, Río Cauto y La Estrella.

El 9 de abril se convoca la huelga general, donde participan estudiantes y trabajadores. Diversas causas no permiten alcanzar los objetivos propuestos y termina en un revés. Para apoyar la huelga, el Ejército Rebelde realiza varias acciones combativas.

En el Primer Frente se combate en San Ramón y El Pozón. En el Segundo Frente se organiza la Operación Omega y se atacan los cuarteles de Imías, Jamaica, Central Soledad y Caimanera. En este último lugar se toma el cuartel, el puesto naval y se rechaza un refuerzo. En todos estos combates se tuvo el imprescindible apoyo del pueblo.

Por su parte el Tercer Frente ataca los cuarteles de Aguacate  y Dos Palmas, y realiza otras acciones en Pueblo Nuevo, San Joaquín, Cruce de Guisa, Chivirico, Las Villega y El Cobre

Historia de Revolución. El Ejército Rebelde (IV) / Blog DESDECUBA
Principales jefes de la Columna 6 Frank País

                                                                                                         

Próximo a Santiago de Cuba, René Ramos Latour, jefe de acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio integra la Columna 9 José Tey. Ataca el Cuartel de Boniato y realiza una emboscada en Cuabitas. Días más tarde toma el poblado de Ramón de las Yaguas. Poco después estas fuerzas se integran al Segundo Frente.

En los días finales de mayo de 1958, la dictadura, envalentonada por el fracaso de la huelga del 9 de abril, lanza su más poderosa ofensiva durante la guerra con el fin de tomar la Comandancia General y dar un golpe mortal a la Revolución: llevaría por nombre Ofensiva de Verano, Plan FF o Fin Fidel.

Esta ofensiva se inició el 23 y 24 de mayo de 1958 con la organización de los batallones y compañía diseñada para subir a la montaña por las diferentes vías de acceso posibles.

El Batallón 11 del Ejército de la tiranía al mando del Teniente Coronel Ángel Sánchez Mosquera ocupaba el poblado de Minas de Bueycito y es quien dirige las operaciones desde el mismo inicio.

La primera acción de importancia en este sector ocurrió el jueves 29 de mayo de 1958. Ese día, el Batallón 11 comenzó su avance definitivo hacia el interior del territorio rebelde desde su base de operaciones en Minas de Bueycito. Cerca del mediodía, después de pasar por La Otilia la fuerte y bastante experimentada tropa enemiga choca con la emboscada de Guillermo García a la altura de El Macio y se entabló un furioso combate.

La columna principal de los guardias fue obligada a detener su avance y los rebeldes lograron repeler los varios intentos del jefe enemigo para salir a la retaguardia durante el intenso bombardeo de mortero que ordenó Sánchez Mosquera para tratar de desalojar a los hombres de Guillermo. En este combate resultó herido de cierta gravedad el combatiente Manuel Díaz.

En El Macio se siguió combatiendo intermitentemente a lo largo de los tres días siguientes, a pesar de la presión constante de Sánchez Mosquera quien contaba con más de trescientos hombres bien armados y equipados, y sus hábiles intentos de infiltrarse en los flancos de las fuerzas rebeldes; la rápida movilidad de las escuadras rebeldes, la tenaz determinación de sus integrantes de cumplir las intenciones de no ceder hasta el último esfuerzo y la capacidad demostrada por Guillermo para situar una emboscada tras otra con el máximo de aprovechamiento del terreno, permitieron lograr el propósito de desgastar y retardar el avance enemigo, obligándolos a realizar otras acciones y no es hasta el 8 de junio en que llega hasta La Estrella.

En las diez jornadas, el poderoso Batallón 11 que contaba con los soldados más veteranos de los que luchaban contra el Ejército Rebelde en la montaña, no habían logrado penetrar otros tantos kilómetros en el territorio rebelde, lo que dice mucho de la tenacidad y eficiencia de la resistencia de los combatientes en ese sector y las adecuadas medidas de protección tomadas para evitar el avance enemigo. La acción del Ejército Rebelde fue un éxito porque se detuvo la columna y Mosquera se retiró con varias bajas.

En el territorio del Primer Frente se libran decisivas batallas, dos en Santo Domingo, en El Jigue, en Las Mercedes, y más de veinte combates en distintos puntos como La Caridad, El Naranjo, El Naranjal, Meriño, Casa de Piedra, Providencia, Las Vegas de Jibacoa, Jobal entre otros.

Como resultado de la derrota de la Ofensiva de Verano, el ejército sufrió más de mil bajas entre ellas unos 150 muertos, gran cantidad de heridos y más de cuatrocientos prisioneros que fueron entregados a la Cruz Roja Internacional en Las Vegas de Jibacoa y Sao Grande, territorio de la Sierra Maestra.

El Ejército Rebelde ocupó más de quinientas armas y equipos, incluidos: tanques, morteros, bazucas, ametralladoras, 150 000 balas, transportes, y 20 equipos de radio. En las filas rebeldes cayeron muertos 27 hombres y más de cincuenta resultan heridos.

En 75 días de combate, el Ejército Rebelde con una fuerza insuficientemente armada, que en sus inicios apenas alcanzaba a 200 hombres, logró suplir una desventajosa correlación de fuerzas con su excelente preparación física, el dominio del terreno y de la táctica y la estrategia, asestando en cada momento y lugar apropiado la derrota a un enemigo poderoso que contaba con 10 000 efectivos.

Con este triunfo el Ejército Rebelde tomó firmemente en sus manos la iniciativa estratégica y preparó las condiciones para la Ofensiva Final. 

Historia de Revolución. El Ejército Rebelde (IV) /Blog DESDECUBA
Vilma Espín

 

(Continuará)

 

          

 

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