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18 diciembre 2025

Historia de Revolución. El Ejército Rebelde (IV)

 

Tras el combate de El Uvero el grupo guerrillero tuvo nuevas posibilidades de adoptar otra estructura que le permitiese abarcar un territorio mayor. El Primer Frente rebelde quedó entonces como zona de operaciones de la columna número 1 José Martí bajo el mando del Comandante en Jefe Fidel Castro. De esta se desprendió la Columna 4 creada el 19 de julio de 1957, al mando del comandante Ernesto Guevara, con la misión de operar al este de Pico Turquino.

El frente se mantuvo en constante actividad durante el segundo semestre de 1957 y el primer trimestre de 1958. No se le permitió descanso al enemigo, en Estrada Palma, Bueycito, Palma Mocha, El Hombrito, Pino del Agua en dos ocasiones, Mar Verde, Alto de Conrado, El Salto, Gabiro, Mota, Chapala, y en otras muchas localidades, tienen lugar acciones victoriosas. El ejército batistiano organiza dos esfuerzos ofensivos, que fracasan por la resistencia rebelde.

Hacia finales de febrero de 1958 las condiciones son propicias para extender la guerra a otros parajes de la provincia oriental.

Respondiendo a un mando único encabezado por Fidel en el Primer Frente y dentro de su idea estratégica para el desarrollo de la guerra, se crean dos nuevas columnas, la número 6 bajo la jefatura del comandante Raúl Castro con la misión de establecer el Segundo Frente Oriental Frank País García, tarea que se cumple el 11 de marzo de 1958 en Piloto del Medio, noreste de la provincia de Oriente y la número 3 bajo el mando del comandante Juan Almeida Bosque, para abrir el Tercer Frente Oriental Mario Muñoz Monroy, el que queda establecido el 5 de marzo del propio año en Puerto Arturo, al oeste de Santiago de Cuba.

Camilo Cienfuegos a finales de marzo parte a operar en los llanos del Cauto, y combate en Bayazo, Cuchillas de Bayazo, Río Cauto y La Estrella.

El 9 de abril se convoca la huelga general, donde participan estudiantes y trabajadores. Diversas causas no permiten alcanzar los objetivos propuestos y termina en un revés. Para apoyar la huelga, el Ejército Rebelde realiza varias acciones combativas.

En el Primer Frente se combate en San Ramón y El Pozón. En el Segundo Frente se organiza la Operación Omega y se atacan los cuarteles de Imías, Jamaica, Central Soledad y Caimanera. En este último lugar se toma el cuartel, el puesto naval y se rechaza un refuerzo. En todos estos combates se tuvo el imprescindible apoyo del pueblo.

Por su parte el Tercer Frente ataca los cuarteles de Aguacate  y Dos Palmas, y realiza otras acciones en Pueblo Nuevo, San Joaquín, Cruce de Guisa, Chivirico, Las Villega y El Cobre

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Principales jefes de la Columna 6 Frank País

                                                                                                         

Próximo a Santiago de Cuba, René Ramos Latour, jefe de acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio integra la Columna 9 José Tey. Ataca el Cuartel de Boniato y realiza una emboscada en Cuabitas. Días más tarde toma el poblado de Ramón de las Yaguas. Poco después estas fuerzas se integran al Segundo Frente.

En los días finales de mayo de 1958, la dictadura, envalentonada por el fracaso de la huelga del 9 de abril, lanza su más poderosa ofensiva durante la guerra con el fin de tomar la Comandancia General y dar un golpe mortal a la Revolución: llevaría por nombre Ofensiva de Verano, Plan FF o Fin Fidel.

Esta ofensiva se inició el 23 y 24 de mayo de 1958 con la organización de los batallones y compañía diseñada para subir a la montaña por las diferentes vías de acceso posibles.

El Batallón 11 del Ejército de la tiranía al mando del Teniente Coronel Ángel Sánchez Mosquera ocupaba el poblado de Minas de Bueycito y es quien dirige las operaciones desde el mismo inicio.

La primera acción de importancia en este sector ocurrió el jueves 29 de mayo de 1958. Ese día, el Batallón 11 comenzó su avance definitivo hacia el interior del territorio rebelde desde su base de operaciones en Minas de Bueycito. Cerca del mediodía, después de pasar por La Otilia la fuerte y bastante experimentada tropa enemiga choca con la emboscada de Guillermo García a la altura de El Macio y se entabló un furioso combate.

La columna principal de los guardias fue obligada a detener su avance y los rebeldes lograron repeler los varios intentos del jefe enemigo para salir a la retaguardia durante el intenso bombardeo de mortero que ordenó Sánchez Mosquera para tratar de desalojar a los hombres de Guillermo. En este combate resultó herido de cierta gravedad el combatiente Manuel Díaz.

En El Macio se siguió combatiendo intermitentemente a lo largo de los tres días siguientes, a pesar de la presión constante de Sánchez Mosquera quien contaba con más de trescientos hombres bien armados y equipados, y sus hábiles intentos de infiltrarse en los flancos de las fuerzas rebeldes; la rápida movilidad de las escuadras rebeldes, la tenaz determinación de sus integrantes de cumplir las intenciones de no ceder hasta el último esfuerzo y la capacidad demostrada por Guillermo para situar una emboscada tras otra con el máximo de aprovechamiento del terreno, permitieron lograr el propósito de desgastar y retardar el avance enemigo, obligándolos a realizar otras acciones y no es hasta el 8 de junio en que llega hasta La Estrella.

En las diez jornadas, el poderoso Batallón 11 que contaba con los soldados más veteranos de los que luchaban contra el Ejército Rebelde en la montaña, no habían logrado penetrar otros tantos kilómetros en el territorio rebelde, lo que dice mucho de la tenacidad y eficiencia de la resistencia de los combatientes en ese sector y las adecuadas medidas de protección tomadas para evitar el avance enemigo. La acción del Ejército Rebelde fue un éxito porque se detuvo la columna y Mosquera se retiró con varias bajas.

En el territorio del Primer Frente se libran decisivas batallas, dos en Santo Domingo, en El Jigue, en Las Mercedes, y más de veinte combates en distintos puntos como La Caridad, El Naranjo, El Naranjal, Meriño, Casa de Piedra, Providencia, Las Vegas de Jibacoa, Jobal entre otros.

Como resultado de la derrota de la Ofensiva de Verano, el ejército sufrió más de mil bajas entre ellas unos 150 muertos, gran cantidad de heridos y más de cuatrocientos prisioneros que fueron entregados a la Cruz Roja Internacional en Las Vegas de Jibacoa y Sao Grande, territorio de la Sierra Maestra.

El Ejército Rebelde ocupó más de quinientas armas y equipos, incluidos: tanques, morteros, bazucas, ametralladoras, 150 000 balas, transportes, y 20 equipos de radio. En las filas rebeldes cayeron muertos 27 hombres y más de cincuenta resultan heridos.

En 75 días de combate, el Ejército Rebelde con una fuerza insuficientemente armada, que en sus inicios apenas alcanzaba a 200 hombres, logró suplir una desventajosa correlación de fuerzas con su excelente preparación física, el dominio del terreno y de la táctica y la estrategia, asestando en cada momento y lugar apropiado la derrota a un enemigo poderoso que contaba con 10 000 efectivos.

Con este triunfo el Ejército Rebelde tomó firmemente en sus manos la iniciativa estratégica y preparó las condiciones para la Ofensiva Final. 

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Vilma Espín

 

(Continuará)

 

          

 

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