Cuando Fidel y un puñado de hombres logra penetrar a las profundidades de la Sierra Maestra llevaban sobre sus hombros el fracaso del combate de Alegría de Pío, razón por la cual se comienzan a organizar una serie de ataques para darse a conocer como guerrilla.
La primera acción combativa organizada por Fidel fue el ataque al cuartel de La Plata, una instalación que era defendida por una patrulla mixta de soldados y marinos. El 17 de enero de 1957 fue la fecha escogida para realizar la acción. Previamente realizaron entrenamientos y ejercicio real de combate contando solamente con 23 armas, nueve fusiles de mirilla telescópica, cinco semiautomáticos, cuatro de cerrojo, dos ametralladoras Thomson, dos pistolas ametralladoras y una escopeta calibre 16.
Sobre las 3 de la tarde del 16 de enero comenzó el movimiento de la guerrilla, apostándose en el camino que conducía al cuartel. Allí detuvieron a dos campesinos conocedores de la zona los cuales le dieron información muy importante del cuartel.
Poco después de las
dos de la madrugada del día 17, Fidel indicó comenzar el avance final sobre el
cuartel, comenzando el ataque directo sobre las 2:30 de la madrugada con una
ráfaga de disparos que efectuó, era la señal para iniciar el ataque.
El combate duró aproximadamente media hora, el intenso fuego rebelde y las arengas para que se rindieran dieron los frutos necesarios, la guerrilla no tuvo bajas, mientras los militares tuvieron dos muertos y cinco heridos, siendo atendidos de inmediato por el Che, Raúl y otros combatientes que dieron los primeros auxilios.
Fidel con esa impronta de respetar la vida humana, puso en libertad a todos los presos, dejándoles todos los medicamentos necesarios para la cura de los heridos. Sobre las 4:30 de la madrugada comenzó el recorrido hacia las empinadas cuestas de Palma Mocha, llevando consigo el sabor de su primera victoria en combate y un importante alijo de armas y municiones recuperados del cuartel.
Aunque de escaso valor militar, el combate de La Plata demostró al mundo la existencia del pequeño grupo guerrillero y la decisión de luchar contra la dictadura, pero también fue el punto de partida de una de las tradiciones más humanas del Ejército Rebelde: el respeto a los prisioneros y la atención a los heridos.
Esta acción desarrollada en el llano sirvió para que el ejército Rebelde superara la fase combativa de su existencia, comenzando a recibir refuerzos de armas y hombres que resultaron vitales para estabilizar la guerrilla y aumentar su arsenal de armas y municiones.
El primer refuerzo de hombres y armas fue enviado por Frank País en marzo de 1957, los cuales fueron empleados en el ataque al cuartel de El Uvero el 28 de mayo de 1957. Este combate fue la primera acción militar de importancia del Ejército Rebelde.
El poblado de El Uvero, situado frente a la costa en las estribaciones de la Sierra Maestra, fue escogido por Fidel Castro para librar uno de los primeros combates del naciente Ejército Rebelde, el combate comenzó con un primer disparo al equipo de radio del cuartel de la localidad.
Poco antes de esa acción, las fuerzas de Fulgencio Batista reforzaron el cuartel con un destacamento de 60 soldados, fuertemente equipados.
En esa época, el núcleo insurreccional de alrededor de 100 combatientes se iniciaba en la práctica de realizar emboscadas en los caminos y vías de acceso, en las cuales el factor sorpresa y el dominio del terreno permitían hacer bajas, sin casi pérdidas dominando posteriormente la estrategia de cercar unidades enteras batistianas y aniquilarlas como correspondía realizar en El Uvero.
No obstante, con informaciones escasas e imprecisas en la madrugada del 28 de mayo comenzó el riesgoso ataque contra las posiciones enemigas, que a pesar de los riesgos que implicaba culminaría con una victoria rebelde adelantada a su tiempo.
El enemigo organizó la defensa del cuartel basada en fortines hechos de gruesos troncos de madera, defendidos por soldados con ametralladoras y fusiles automáticos, que fueron tomados por asalto uno a uno, con un gran derroche de coraje.
Juan Almeida resultó impactado en el pecho y se salvó porque una cuchara que llevaba en el bolsillo atenuó la herida. Guillermo García mantuvo el fuego y neutralizó uno de los fortines. Ernesto Che Guevara disparó parado con un fusil ametralladora que se encasquillaba.
Raúl Castro avanzó con su pequeño pelotón contra otro de los fortines de troncos, todo en una carrera contra el tiempo antes de que apareciera la aviación.
Así fue transcurriendo el asalto, hasta que los soldados se rindieron después de alrededor de tres horas de acción bélica.
Casi la tercera parte de los participantes resultaron muertos o heridos. Las fuerzas rebeldes tuvieron siete bajas, entre ellos Julito Díaz y Emiliano Díaz (Nano) además de ocho heridos, mientras que las fuerzas batistianas perdieron 14 hombres y totalizaron 19 heridos. Solo unos pocos soldados pudieron escapar.
Los revolucionarios ocuparon decenas de armas y miles de proyectiles y sobre todo se fortaleció el espíritu de lucha. Al decir del Che, con esa victoria se alcanzó la mayoría de edad del Ejército Rebelde, alcanzando un alto grado de desarrollo, pues a partir de ese momento el enemigo renunció a los pequeños cuarteles y unidades aisladas, permitiendo a los rebeldes declarar pequeñas zonas como “liberadas”.
(continuará)
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