Mucho antes que se desatara el conflicto en Ucrania ya la Unión Europea venía subordinando su política exterior hacia Rusia a los designios de la OTAN y en especial a Estados Unidos sin medir las consecuencias de esas acciones. Una vez que el conflicto se desató ya se tuvieron que enmarcar en una política de sanciones y presiones que no han tenido los resultados esperados y han puesto al viejo continente al borde del colapso económico.
El conflicto en Ucrania y los problemas originados por la pandemia han llevado al continente a tener una economía con elevada inflación y crecimiento decreciente que los lleva a una recesión. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que las economías más fuertes del continente solo crecerán un 0,6%, mientras que las emergentes lo harán 1,7%, muy inferior a los pronósticos de mediados de año.
Este decrecimiento era esperado, su subordinación a los intereses imperiales sin analizar sus consecuencias prácticas en la vida diaria de los ciudadanos los está llevando a un empantanamiento que no tiene antecedentes. Las sanciones a Rusia, el corte del suministro de petróleo y gas de su principal suministrador los hará tener un invierno de los más crudos en las últimas décadas, acentuado con las recesiones técnicas en varios países que el FMI pronostica, hace que el futuro del continente sea sombrío.
Continuar con la subordinación a los intereses estadounidenses va en contra de sus objetivos y como tal, de sus habitantes que son los que van a sufrir las principales consecuencias.
El apoyo incondicional a Ucrania, el elevado nivel de sanciones a Rusia y la incapacidad de promover medidas diplomáticas que puedan poner fin al conflicto ha llevado a fisuras dentro de la Unión y se comienzan a escuchar voces que pueden cambiar el rumbo actual, aunque sea en pequeños espacios.
El canciller Alemán Olaf Scholz sugirió que “Europa debería volver al orden de paz que imperaba antes que se iniciara el conflicto, además que sería deseable que Europa retome los acuerdos de seguridad con Rusia que se alcanzaron durante y después de la guerra fría, pero también indicó que continuarán con el apoyo financiero y militar a Ucrania”, es decir, quiero quedar bien con dios y con el diablo.
El presidente Francés se desplazó hasta Washington donde conversó con el actual inquilino de la casa blanca Joe Biden para tener relaciones económicas más flexibles y todo parece indicar que su solicitud no tuvo mucha aceptación. De hecho, Estados Unidos es el principal beneficiario de este conflicto y del corte de suministro de energía desde Rusia ya que ellos se la venderán a un precio mucho más elevado.
Como si todo lo anterior fuera poco, ahora Europa se “complace” en fijar en 60 dólares el precio del combustible Ruso, medida que la acogen además el G-7 y Australia, algo que es realmente estúpido ya que Rusia inmediatamente señaló que no venderá más petróleo a los que acojan esa medida.
Europa se ha subordinado a otros intereses y ha dejado detrás los del pueblo, que ya comienza a despertar y a pesar de la censura la verdad se comienza a imponer.
El precio que está pagando Europa es muy alto, no solo económico sino también político y social. Lo hemos señalado en varias ocasiones, las consecuencias podrían ser catastróficas y pueden llegar a la disolución de la Unión, algo no deseado y que podría ser un tsunami mundial.
Poner fin al conflicto es fundamental para estabilizar el comercio y la economía mundial, es imposible que Europa continúe pagando un precio tan alto a su incapacidad política y diplomática. Pensar por cabeza propia y no por la ajena sería un camino a recorrer en pos de revivir la potente e inteligente Europa.