En esta nueva entrega
de la historia donde analizamos los distintos gobiernos en la República
neocolonial, le corresponde el turno a la presidencia de Mario García Menocal. En
las elecciones de 1912 los conservadores se aliaron con una factura del Partido
liberal lo cual le permitió ganar las elecciones de ese año y gobernar a partir
de 1913.
Durante su primer gobierno,
continuó endeudándose la República ya que heredó varias deudas del gobernó anterior
y ante su interés de honrarlas el Congreso le autorizó un préstamo 10 millones,
utilizando parte de ese presupuesto para reorganizar las fuerzas armadas.
El autoritarismo
propio de su carácter y los intereses oligárquicos que representaba lo llevaron
a reprimir violentamente las manifestaciones de descontento obrero que
surgieron durante su mandato. Durante las habituales huelgas obreras de 1920 Menocal
suspendió las garantías constitucionales y expulsó a los obreros
revolucionarios que dirigían las mismas dentro de los cuales se encontraban
algunos anarquistas extranjeros.
La Primera Guerra
Mundial produjo en Cuba un aumento de las inversiones directas en la industria
azucarera por parte de los monopolios estadounidenses que las llevó a poseer
los centrales más importantes de la isla, con lo cual en 1918 elaboraban más
del 70% de la totalidad de la producción de azúcar, obteniendo estos monopolios
grandes ganancias. Durante el conflicto el país vivió una estabilidad económica
a partir de los precios del azúcar pero ahondó la deformación económica cubana
caracterizada por la monoproducción y la monoexportación, quebraron numerosas
fábricas de tabaco, aumentó el desempleo y las recaudaciones aduanales
disminuyeron a niveles mínimos producto de la disminución en el tráfico
portuario. Ante esta situación se produjo un grave desajuste financiero en el
país por lo que se promulgó la Ley de Defensa Económica, creando la moneda
cubana y la nación se arrogaba el derecho de acuñar monedas de oro, plata y
níquel. La ley igualó la moneda cubana a la de Estados Unidos la cual continuó
circulando libremente en el país.
Mario García Menocal
se presentó como candidato presidencial para un nuevo mandato en las elecciones
presidenciales de 1916. La ley electoral de entonces permitía que al terminarse
la votación los colegios electorales cerrasen y se prohibía la presencia de
público en los conteos. Eso propició que al conocerse la victoria de Alfredo
Zayas el gobierno decidiera violentar las elecciones mediante el fraude y
reelegir como presidente a Menocal. Debido a las innumerables denuncias de
fraude los liberales acudieron a los tribunales y lograron restablecer parte de
los resultados quedando la decisión final para unas elecciones complementarias.
Pero el 12 de febrero
de 1917 estalló la guerra que se conocería como La Chambelona en Oriente y Camagüey
encabezada por elementos del ejército regular logrando dominar el territorio de
Camagüey y la ciudad de Santiago de Cuba. En apoyo del gobierno inmediatamente
salió el embajador de Estados Unidos el cual lanzó una proclama en la cual anunciaba
a los alzados como sus enemigos y no reconocerían su victoria. El propio
Menocal se puso al frente de las operaciones militares trasladando los estados
mayores del ejército y a marina hacia el Palacio Presidencial, logrando apagar
la rebelión en menos de 3 meses.
Sin estar aún
sofocado el levantamiento se realizaron las elecciones complementarias, las
tropas regulares ocuparon los colegios electorales y aseguraron el triunfo de Mario
García Menocal.
Para demostrar la casi absoluta dependencia de Cuba a
los intereses de Estados Unidos, el 7 de abril de 1917 el gobierno cubano
declaró la guerra al imperio Alemán declarando Menocal que: “no puede en modo alguno, digna y decorosamente mostrarse
ajena o extraña a la actitud noble y valientemente asumida por los Estados
Unidos a cuya nación nos unen sagrados vínculos de gratitud y confraternidad”.
En la próxima entrega
continuaremos con el segundo mandato de Mario García Menocal.
 |
Mario García Menocal tercer presidente de la República de Cuba
|