El conflicto en Ucrania lleva más de 60 días
en desarrollo y parece que aún no tiene fin, debido en lo fundamental a la
negativa de los Estados Unidos de aceptar las conversaciones entre las partes
involucradas y el empecinado envío de armamento desde la Unión Europea y la
OTAN a ese país.
Indudablemente en este conflicto no se
aprueba nada sin la decisión final de los Estados Unidos, es por eso que se
incrementan los peligros de una tercera guerra mundial, la cual sería devastadora
para la humanidad y con el desarrollo de la ciencia, la técnica y los
armamentos modernos no hay lugar a dudas. En este conflicto hay varios puntos
muy semejantes con el papel jugado por los Estados Unidos durante la Segunda
Guerra Mundial y el que está jugando ahora.
La Segunda Guerra Mundial fue el mayor
conflicto visto en el mundo puesto que miles de personas perdieron sus vidas,
se gastaron millones de pesos en armamentos y ejércitos lo que llevó a una
crisis económica de efectos gigantescos en los países involucrados.
Durante este periodo los Estados Unidos se
mantuvieron al margen del conflicto y como aliado solamente suministraba
recursos y armamentos hasta que se enfrascó en una cruenta guerra con Japón,
siendo los estadounidenses el único país en lanzar dos bombas atómicas y
terminó la guerra, siempre lejos de su territorio.
Se especula que durante el desarrollo del
conflicto los Estados Unidos aportaron más de 21 mil tanques Sherman a sus
aliados, aportó millones de pesos para financiar proyectos para la guerra,
además de grandes cantidades de barriles de petróleo para mantener a los
tanques y equipos militares en funcionamiento. Aunque sufrieron bajas y
pérdidas económicas no fueron comparadas con el resto de los países
involucrados en la guerra, por lo que su salida de la crisis económica fue
mucho más rápida. En esa época Estados Unidos ayudó económicamente a Europa con
elementos como el Plan Marshall, usando los intereses para volverse la mayor
potencia del mundo.
Además del inmenso mercado interno para
objetos de consumo, ese país se convirtió en la fábrica del mundo al ser el
único poder importante cuyas tierras estaban intactas por la guerra. El dinero
estadounidense y los productos manufacturados inundaron Europa, Corea del Sur y
Japón ayudando en su reconstrucción. Si analizan hasta aquí y ven algún
parecido con la actualidad, no es pura coincidencia.
En los últimos años, el complejo militar
industrial de los Estados Unidos ha sido una locomotora que mueve la economía
de ese enorme país si tenemos en cuenta que para el próximo año fiscal el
presupuesto en esa área puede superar los 800 mil millones de dólares. Los
fabricantes de armas ganan miles de millones de dólares armando al ejército más
grande y caro del mundo, sin contar los otros millones que mueven en ventas de
armas al extranjero y el conflicto en Ucrania es una jugosa oportunidad.
Desde que comenzó este conflicto, Estados
Unidos ha enviado a Ucrania aproximadamente 3 700 millones de dólares, siendo
el aliado que más ayuda militar ha enviado. Se conoce que ha aportado sistemas
de misiles antiaéreos Stinger, misiles antitanques Javelin, helicópteros Mi-17,
lanchas patrulleras, radares, armas ligeras antiblindaje, entre otros miles de
recursos en vehículos y municiones.
Por si todo lo anterior fuera poco, el
presidente estadounidense Joe Biden continúa solicitando más ayuda financiera
para enviarla a Ucrania, además de otras partidas millonarias en equipos y
armamentos.
Otro aspecto de las intenciones imperiales en
Europa son las sanciones a Rusia, “obligando” a Europa a embarcarse en ese
vehículo de sanciones que los privará de importantes recursos imprescindibles
para sus economías como son el gas y el petróleo, lo cual los dejará
dependientes de las ventas norteamericanas, a mayor precio, mayores cantidades
y a un ritmo intenso de importaciones, ¿algún parecido con los Estados Unidos
de la Segunda Guerra Mundial?
En algún momento del conflicto tanto Rusia
como Ucrania se sentaron a la mesa de negociaciones para buscar una salida
diplomática a la crisis, pero pareciera que esas intenciones han quedado algo
olvidadas por la parte ucraniana y está claro que la mano del imperio está
detrás de esa decisión. Hasta el momento el presidente Biden ha dejado claro
que no enviará soldados al terreno militar, conoce del riesgo que corre si un
soldado estadounidense pone un pie en el
conflicto.
Estados Unidos continúa echando leña al
fuego, lleva a toda Europa a una crisis económica y política de incalculables
consecuencias, de continuar por ese camino de la sumisión, puede que la “vieja
y culta Europa” desaparezca como Unión.
Parece que la historia se repite, Estados
Unidos no se involucra directamente en el conflicto, apoya a sus aliados con
dinero y armamento, aplica las más brutales sanciones a Rusia las cuales
afectarán a los aliados Europeos que después tendrán que pedir la ayuda del
lejano amigo. Por el bien de la humanidad es necesario encontrar una salida a
la crisis, donde se respete el derecho de Rusia a la autodefensa y se logre un
mundo multipolar.
Estados Unidos ha jugado su papel de
oportunista una vez más, lejos de su territorio ha visto la posibilidad para
recuperar su economía y su influencia hegemónica, pero a un precio muy alto
para toda la humanidad y al parecer esa cuenta no la han sacado. Debemos estar
alertas para denunciar e informar al mundo de las verdaderas intenciones
imperiales, hay acabar con la censura que rodea este conflicto y lograr forjar
un mundo libre de guerra.
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La Segunda Guerra Mundial causó millones de muertos.
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El complejo militar industrial de EEUU mueve al año miles de millones de dólares.
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