
América Latina a lo largo de su historia ha
vivido momentos de inestabilidad política a través de golpes de estado que han
instaurado dictaduras militares o se han aplicado otros métodos menos
convencionales, pero igualmente efectivos. En las últimas décadas y con el fin
de desacreditar a la izquierda regional se pusieron en práctica los golpes
parlamentarios, aquellos donde los presidentes son acusados, investigados y
destituidos de sus cargos por los propios legisladores, algo bien efectivo
donde todo “queda en casa”. Los ejemplos de Fernando Lugo en Paraguay, Dilma
Roussef en Brasil y la persecución política llevada contra Lula Da Silva que lo
sacaron de la última carrera presidencial son los ejemplos clásicos de la
efectividad de ese método.
Algo similar está sucediendo ahora en Argentina,
donde la Vicepresidenta de la nación Cristina Fernández ha sido acusada de
corrupción, con una petición fiscal de 12 años de prisión. Pero detrás de toda
esta jugada legal hay muchas cosas en juego, incluso podríamos decir que el
futuro de unidad del continente podría estar en peligro a partir de los sucesos
en Argentina.
Cristina está siendo acusada de hechos de corrupción
asociados durante su mandato e incluso durante el mandato de su esposo Néstor
Kirchner, los mejores años vividos en ese país posterior a la crisis económica
que vivieron generada por el neoliberalismo. El próximo año 2023 se realizarán
las elecciones presidenciales y resulta un buen momento para comenzar a quitar
del camino aquellas figuras que puedan ejercer influencia dentro de los
votantes y esa, sin lugar a dudas es Cristina.
Estados Unidos está dispuesto a buscar la
oportunidad de tener de su lado a un influyente y poderoso lacayo como pudiera
ser Argentina, después de la derrota sufrida en Colombia parece estar dispuesto
a todo y por eso han comenzado a mover los hilos de la acusación donde se
logran sus objetivos sin intervención directa.
Durante la pasada cumbre de la CELAC en
Méjico trataron de imponer al presidente de Uruguay como la voz discordante en
la región, pero no tuvieron éxito y rápidamente han caído sobre Argentina,
presidente pro témpore de ese organismo regional con una mayor influencia en
la región capaz de mover tendencias con un mayor grado de efectividad y en un
momento en que el ambivalente presidente Alberto Fernández no goza de mucha
aceptación debido a los problemas económicos que afectan al país y la elevada
inflación imperante.
El objetivo fundamental de esta escalada es
sacar del camino a la molesta Cristina, debilitar las bases del peronismo y al
gobernante Frente de Todos, para allanar
el camino al regreso de la derecha con sus políticas neoliberales para
reiniciar el camino de la reconquista de América, toda una oportunidad de lujo
para el presidente Biden en sus intenciones de postularse al segundo mandato en
el año 2024. Recordar además que ya comenzaron los roces de Buenos Aires con
otros países de la región donde Estados Unidos ha ejercido su poder como
es el caso del avión Venezolano
secuestrado en ese país por orden de Washington y donde el presidente no ha
tomado parte del asunto.
Lo que está sucediendo hoy en Argentina va a
tener consecuencias regionales en un corto plazo, nada de lo que suceda en
política es casual ni se hace a espaldas de Estados Unidos por eso debemos
estar atentos a los próximos pasos que se lleven a cabo, por ahora el apoyo
mayoritario a Cristina puede ser la opción que evite el intento de restauración
neoliberal en nuestros pueblos.