Cuando apenas tenían 50 años de constituidos como nación, Estados Unidos consideraba a toda la zona de América Latina como territorio de influencia exclusiva, llegando a aplicar la doctrina Monroe que le permitía actuar de forma unilateral en cualquier país del continente. Con el fin de esa política no terminaron las ansias de colonización y se aplicaron los más disímiles métodos para lograr sus objetivos, desde golpes de estado, bloqueos económicos e injerencia directa en los asuntos internos de los estados.
Pero Latinoamérica ha ido cambiando y con ella los métodos de injerencia también han sido actualizados, pasando de la violencia a otros más sutiles como intromisiones judiciales, acusaciones de corrupción o intervencionismo directo en la actividad económica de los países en cuestión.
Para que estos planes tengan éxito y lograr el quiebre institucional realizan un ataque despiadado a la democracia, usan poderes judiciales corruptos y lacayos, lanzan constantes noticas falsas que logran quebrar la mente de los pueblos e imponer una matriz de opinión que se ajuste a sus deseos logrando así instaurar su posverdad.
Además de todo lo anterior, la utilización de otros mecanismos por parte de Estados Unidos para ejercer su influencia en el continente han sido claras, las operaciones de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) han servido para desestabilizar regímenes de izquierda como en el año 2019 cuando intentaron aplicar una operación en la frontera Colombo-Venezolana y derrocar el gobierno legalmente electo de Nicolás Maduro o la participación directa de esta agencia en Bolivia en el golpe de estado que derrocó a Evo Morales, siempre con la inmejorable ayuda de la OEA.
| la USAID es bastión de la injerencia estadounidense en América. | |
La utilización del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dirigido por un tanque pensante estadounidense como Francisco Claver-Carone sirve de maquinaria de presión económica para doblegar a los estados que dependen del financiamiento de esta organización para levantar sus economías o simplemente llevar políticas internas en beneficio de sus pueblos. Aquí se aplica el refrán de “Haz lo que yo digo”.
La creación de la increíble “Lista Engel” es otra forma de injerencia. En esta lista se incluyen a dirigentes, empresarios u otras personas de su interés que son sospechosos de corrupción, lista que en la mayoría de las ocasiones las van conformando las representaciones diplomáticas estadounidenses en cada país, algo que ha causado en más de una oportunidad fuertes roces entre las partes.
La cercanía de procesos electorales en el continente es el momento preferido de la potencia del norte para incrementar sus planes injerencistas e imponer sus candidatos, allí están los ejemplos de Argentina, Brasil o Paraguay, cada uno aplicado a conveniencia y con diferentes métodos desestabilizadores.
Otros ejemplos de injerencia utilizados en la actualidad son las visitas de comitivas militares las que muchas veces intentan que pasen desapercibidas. La Jefa del Comando Sur visitó 3 veces Colombia entre 2021 y 2022, además de Argentina, Chile y Ecuador en lo que va del año, alegando su interés en el litio y en contrarrestar la influencia de China y Rusia en el área. Además el secretario de marina de Estados Unidos visitó Panamá, aludiendo acciones para incrementar la seguridad del canal, el enfrentamiento al tráfico de drogas entre otras justificaciones, pero que dejan en claro los intereses geoestratégicos de todo el continente.
Las formas de injerencia estadounidense en nuestros países ha cambiado, pero mantienen el mismo objetivo de la Doctrina Monroe, someternos a sus intereses. Demostrado está que violan los principios básicos del Derecho Internacional que es la libre autodeterminación de los pueblos y la no intervención en los asuntos internos de los estados. La Unidad en torno a la CELAC o el ALBA-TCP pueden ser vías efectivas para contrarrestar esta envestida imperial.
| La CELAC es un efectivo mecanismo de unión entre los pueblos. |