A partir de varios hechos de violencia ocurridos, así como el asesinato de un policía en plena vía pública que polarizó las redes sociales, muchos en la isla plantean la necesidad de aplicar con todo el rigor la pena de muerte, sanción que no se aplica en el país desde 2003 cuando sucedieron una serie de hechos de secuestros de naves y aeronaves que costaron la vida de valerosos cubanos, y que también es justo decir, detuvieron de inmediato los secuestros.
A un pedido del Papa Juan Pablo II al Comandante en Jefe Fidel Castro, éste condonó la aplicación de la pena máxima, pero la misma se mantiene vigente en el código penal actual, conscientes todos de la implicación social, humana e internacional que pudiera tener su aplicación.
A Cuba la han intentado sentar en el banquillo de los acusados como violadora de los derechos humanos cientos de veces, ha sido la mayor acusación falsa que se ha empleado y nadie dude que de comenzar la aplicación de la pena de muerte buscarán los resquicios necesarios para atacar al país por esa vía.
Pero Estados Unidos no tiene moral para exigir que no se aplique, o criticar la aplicación de la pena de muerte, veamos qué sucede con esta práctica en el “gran país de las libertades”.
Estados Unidos, el gran paladín de los derechos humanos, aplica esta sanción en todos sus estados. Durante este año se han llevado a cabo 29 ejecuciones en todo el país, situación que han pasado por alto los conglomerados de la información a nivel internacional.
En el caso de la Florida, el pasado mes de agosto impuso un récord histórico al aplicar en 10 ocasiones durante el 2025 la pena máxima, sin que nadie en el mundo apenas se sonroje, ni siquiera al Vaticano le ha preocupado. Y presento otro dato, apenas horas después de la detención del supuesto asesino de Charlie Kirk ya un fiscal estaba mencionando la pena de muerte para el sospechoso, sin realizar una investigación a fondo.
Esa es la doble moral de los que acusan a Cuba, mientras ellos aplican la pena máxima incluso a menores de edad, critican y sancionan a otros que la aplican en defensa propia. Es indudable que las vidas de estadounidenses poco importan a esos que apuntan de forma acusatoria hacia Cuba.
Es importante mantener la calma, exijamos justicia pero nunca venganza. Cuba es un estado de derecho y como tal sus tribunales actuarán apegados a la ley.
“El que a hierro mata, a hierro muere”, pensemos bien las decisiones sin que nos ciegue la pasión o el deseo de justicia. Cuba es libre y soberana, aplicará la ley que corresponda sin importar lo que otros piensen o digan, así somos los cubanos.