Los procesos políticos de izquierda en el continente se van afianzando con el paso de los meses, pero eso no significa que los grupos de poder económico y político que responden a las élites dominantes se resignen a perder la influencia que tienen en la toma de decisiones y en el manejo de asuntos sensibles.
América Latina ha vivido momentos de violencia y golpes de estados donde se han impuesto dictaduras militares que han oprimido a los pueblos, derrocando presidentes de izquierda que fueron elegidos democráticamente pero que no respondían a sus intereses. Con el cambio de época se vieron en la necesidad de cambiar sus métodos por otros menos violentos y es donde hace algún tiempo aparecieron los goles parlamentarios.
Eso es lo que ha estado sucediendo por estos días.
Ya lo habíamos alertado en un artículo anterior con el caso de la Vicepresidenta argentina Cristina Fernández, la acusación ilegal y mentirosa de corrupción llevaba todas las características de una persecución política para sacarla del juego electoral previo a las elecciones generales de 2023, esto le facilitaría el regreso a la derecha al poder en uno de los países más importantes del continente y de allí comenzar a resquebrajar los movimientos de unidad.
Cuando fracasaron con el intento de magnicidio, la suerte de Cristina estaba echada y así ha sido, 6 años de cárcel e inhabilitada de por vida para ejercer cargos públicos, pero lo más importante, sacarla de las elecciones del próximo año. Deben estar felices porque reconocen en Cristina una rival casi imposible de vencer en las urnas porque goza del prestigio nacional e internacional.
Ahora logran sacar de la presidencia a Pedro Castillo, presidente electo democráticamente por el pueblo en Perú en una maniobra del Congreso e imponen a una presidenta que no ha sido electa por nadie, pero de seguro va a responder a los grupos de poder peruanos, si se sale del guión que le han entregado, ya se sabe qué le pasaría.
En Perú se ha tenido a un presidente al cual le ha sido imposible gobernar a partir de todos los obstáculos que la derecha le puso en su camino, un Congreso que tiene mucha experiencia en este tipo de golpes, buscaba sacar desesperadamente del camino a Pedro Castillo antes que encauzara el compromiso para instaurar una asamblea constituyente y ese atrevimiento se paga muy caro.
Existen otros antecedentes en el continente los cuales ya son conocidos, pero este tipo de golpe de estado no llama tanto la atención y es “permitido” por algunas organizaciones internacionales como la OEA que no se ha pronunciado ni lo hará porque es una organización dirigida y presidida por un corrupto y títere imperial.
La incapacidad de los gobiernos progresistas de desmontar las instituciones que son ajenas al poder político del momento provoca hechos lamentables como los descritos, el poder judicial que responde a la derecha fascista y golpista con autonomía propia y poder infinito será utilizado una y otra vez, para derrocar gobiernos que no le son afines a sus intereses.
La única forma efectiva de derrotar esas maniobras es la unidad de los pueblos y los movimientos sociales, mantener al continente como zona de paz es un imperativo de estos tiempos, el imperialismo no dejará escapar la más mínima oportunidad para desarticular a la izquierda, la cual aún no ha logrado imponer su modelo a pesar de las innumerables ventajas que representa.
Los últimos hechos que se originan en el continente hacen pensar en una oleada imperial, traicionera y brutal en aras de regresar al neoliberalismo clásico.
Para evitar ese proceso toda América debe estar Alerta.
| Son varios los presidentes de izquierda que se han visto sometidos a la persecución judicial. |
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