A pocos días de celebrar el aniversario 65 del Triunfo de la Revolución Cubana existen pocas esperanzas de un acercamiento entre Cuba y los Estados Unidos, la enfermiza política imperial de dominación sobre la isla se mantendrá a pesar de los años transcurridos y las criminales consecuencias que han dejado en el pueblo cubano, la principal víctima de esta añeja política.
El diferendo entre estos dos países es un fenómeno histórico que data del siglo XVIII hasta nuestros días. La obsesión imperial de colonizar la isla y no reconocer su independencia y soberanía es la esencia de toda esta guerra, que no solo es política, sino cultural, social y económica.
Ya en 1809 Thomas Jefferson intentó comprar la isla sin éxito y señalaba que la anexión de Cuba a Estados Unidos es la más interesante que podría hacerse, mientras Jhon Quincy Adams en 1823 veía natural que la isla gravitara hacia Norteamérica una vez que España dejara de ejercer su conexión con la mayor de las Antillas.
Cuando ocurre la explosión del acorazado USS Maine en 1898 en el puerto de La Habana se desata la Guerra Hispanoamericana, logrando Estados Unidos la victoria sobre España en solo cinco meses, consiguiendo así el sueño de más de un siglo, dominar Cuba.
Después de varios años de ocupación militar estadounidense, en la isla se aplica la Enmienda Platt la cual era una especie de condición sobre el país a cambio de la retirada militar yanqui donde se le imponían restricciones comerciales y prohibiciones de realizar tratados con terceros en detrimento de los intereses norteamericanos; la presencia de bases militares incluida la Base Naval de Guantánamo; y le daba la potestad de intervenir militarmente en Cuba cuando sus “intereses” estuvieran en peligro lo cual hicieron en 1906, 1912, 1917 y 1920.
Cuando Franklin D. Roosevelt revoca la Enmienda Platt como parte de la política del Buen Vecino, sus intereses económicos y políticos estaban muy bien establecidos, tal es así que en 1933 llega al poder en Cuba un gobierno nacionalista, desde Washington se lanzaron sanciones económicas y una presión política y diplomática brutal, el gobierno nacionalista fue derrocado a los 100 días.
A partir de ese momento, Estados Unidos continuó dirigiendo los designios políticos del país, siendo capaz de colocar y designar presidentes a su antojo, siempre y cuando les sirvieran a sus intereses coloniales y fueran sus perros falderos, siendo el sanguinario Fulgencio Batista la joya más aplaudida desde la Casa Blanca.
Ese enorme dominio que ejerció Estados Unidos sobre Cuba duró hasta 1959 en que Fidel Castro llega al poder después de una guerra de guerrillas, la cual el poderoso ejército batistiano, entrenado, financiado y armado por Estados Unidos fue incapaz de detener.
Durante las décadas siguientes se continuaron aplicando las más sucias estrategias para regresar con la dominación sobre Cuba. La guerra secreta paramilitar en la década de 1960, las acciones terroristas, el bloqueo económico, comercial y financiero, entre otras muchas acciones dan fe de la terquedad imperial de impedir por todos los medios a su alcance que Cuba mantenga su rumbo independiente y soberano.
El mundo vive hoy un orden económico injusto que hace ingobernable la mayoría de los países, mientras Estados Unidos con ese enorme poderío económico escoge el camino de la fuerza para lograr sus objetivos Cuba es el centro de esa política, aunque existan algunos “falsos estudiosos” que no lo quieran ver de esa manera.
La causa esencial del diferendo entre Cuba y los Estados Unidos radica en las pretensiones imperiales de imponer a la isla sus concepciones políticas y económicas, sin reconocer jamás el derecho de un todo un pueblo a ser libre y escoger el camino político y social que desee.
Es real que después del triunfo revolucionario se han agudizado las diferencias, pero las ansias de anexión de Cuba tienen siglos de vigencia.
El objetivo final de toda esta política es derrocar la revolución cubana por cualquier vía y volver hacer de Cuba una Neocolonia estadounidense, la máxima expresión de esa política es el bloqueo que se mantiene arreciado y no hay indicios que vaya a desaparecer a pesar del pedido internacional.
El reto de los cubanos está en mantener la unidad y preservar la revolución cueste lo que cueste.
Nos volveremos a ver en el año 2024, para continuar analizando temas de actualidad, Siempre con la verdad.
| El Bloqueo de EEUU a Cuba es la máxima expresión de una política de siglos. |
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