En la mayoría de los artículos que hemos publicado en el presente año hemos tratado las acciones subversivas que organizan los grupos de presión que actúan con total impunidad desde el propio territorio de los Estados Unidos.
Para nadie es un secreto que para llevar a efecto esas acciones es necesario un financiamiento duro y estable, y allí es donde entra el gobierno de turno que habita la Casa Blanca.
Aunque Cuba no es ni será jamás un peligro a la “Seguridad Nacional” de ese país, todos los gobernantes de turno se toman muy en serio las acciones contra la isla, en todos los casos lo hacen para contentar a las organizaciones terroristas de Miami que blasfeman a los cuatro vientos que “manejan la política hacia Cuba” y que tienen el poder de definir en las elecciones, aunque esto último puede ser discutible.
Para demostrar que siempre estamos con la verdad, veamos las millonarias partidas que salen cada año destinadas a subvertir el orden interno en Cuba.
Para entender su camino deben conocer que ese dinero se destina en lo fundamental al financiamiento de organizaciones y grupos que han sido creados para operar contra la revolución y a favor del imperialismo, tanto dentro como fuera de Cuba.
Para el año fiscal 2022, el gobierno de Joe Biden solicitó 58,5 mil millones para el Departamento de Estado y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), significando un incremento del 10% con respecto al 2021.
Dentro de esa cantidad, 20 millones de dólares son destinados a los “Programa de Democracia”, cifra que por años se ha mantenido inalterable y que en ocasiones ha causado dudas de su destino final.
La otra suma de 810,396 millones de dólares son destinados a la Agencia de los Estados Unidos para Medios Globales quien es la encargada de supervisar la Oficina de Radiodifusión para Cuba, es decir mantiene las ilegales transmisiones de Radio y TV Martí que en la isla jamás se han visto pero brinda muy buenas y jugosas ganancias a los más de 100 empleados que posee. Otra tarea de esta Agencia es diseñar la política informativa relacionada con Cuba, en otras palabras, es el puntal de la guerra mediática.
Muchas son las organizaciones creadas y que viven chupando el dinero de los contribuyentes, entre ellas está Cuban Prisioners Defenders creada en España en el 2018 con la finalidad de ser vocera de la contrarrevolución en Europa aplicando el guión que le dictan desde Washington y entre sus objetivos fundamentales está torpedear las relaciones de la Unión Europea con Cuba.
También en España radica la Red Femenina de Cuba o el Consejo para la Transición Democrática en Cuba, que no tienen ningún efecto válido en la vida diaria de la nación caribeña, pero solo con el nombre y realización de actividades estériles reciben mucho dinero.
Otras organizaciones, centro de estudio, fundaciones o personas particulares son las beneficiadas con los 20 millones, sin contar que los que aún están dentro de Cuba solo reciben una pequeña migaja cada cierto tiempo y los utilizan en beneficios personales o viajes de vacaciones al exterior.
Varias son las líneas de ataque que se están gestando, las hemos ido denunciando poco a poco, en Argentina; desde España; en Méjico; cursos de preparación a contrarrevolucionarios; guerra mediática y la más reciente denuncia realizada, la operación de la CIA para manipular el mercado cambiario dentro del país y atacar las finanzas internas. Hacia allí va dirigido ese dinero.
A pesar que el déficit fiscal de Estados Unidos durante el 2023 aumentó de 1,4 a 1,7 billones de dólares siendo uno de los más elevados entre las economías desarrolladas, se mantiene sin cambio el financiamiento para derrocar la revolución cubana y me atrevería a decir, que se incrementará en los próximos años.
Los contribuyentes son los que pagan y no tienen forma de exigirle explicaciones a su gobierno, pero desde aquí continuaremos, modestamente, denunciando cada acción subversiva que contra Cuba se arme.
| USAID y NED las organizaciones encargadas del financiamiento a la contrarrevolución. |
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