La guerra económica de los Estados Unidos contra Cuba ha estado dirigida a todos los sectores de la sociedad cubana, pero sin lugar a dudas el turismo ha sido uno de los más atacados al ser, por un tiempo el dinamizador de la economía.
El país atraviesa una crisis turística donde las causas son diversas, pero influye de una manera quirúrgica las medidas del gobierno estadounidense contra la isla. La presión que ejerce el lobby anticubano del sur de la Florida a todos los gobiernos de turno, influye sobremanera en esta crisis.
Hace unas semanas se difundieron las cifras oficiales del comportamiento del sector en el primer semestre del año en curso y los datos, sin discusión revelan una profunda y preocupante crisis, si tenemos en cuenta que en la actualidad es muy difícil que un sector económico no esté en siendo afectado.
A pesar de toda la presión que por años se ha ejercido para evitar a toda costa el arribo de visitantes internacionales, el interés por visitar Cuba no ha decaído, situación que causa un creciente malestar en las autoridades del Departamento de estado, por cierto, que lo dirige un furibundo anticubano.
La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado lanzó un comunicado recientemente que fue reproducido por sus embajadas en varias partes del mundo, incluyendo en La Habana donde advertían a los visitantes de la actual crisis económica, la escasez de alimentos, la falta de corriente eléctrica, largos apagones y calles llenas de basura, dando a entender que el país de viene abajo mientras los turistas descansan en instalaciones de primer nivel. El imperio intenta lavarse las manos y no reconocer que la situación de crisis ha sido originada por las andanadas de sanciones contra el pequeño país hace más de 67 años, además de los actos terroristas que se planificaron y ejecutaron contra instalaciones turísticas que causaron muertos y heridos dentro de turistas internaciones.
| Marco Rubio, artífice de la política anticubana |
La política aplicada de denigrar y obstaculizar cualquier entrada de divisas al país se mantiene vigente, es la estrategia preferida del actual secretario de estado Marco Rubio quien ataca sin piedad al pueblo cubano.
Entre otras medidas tomadas contra el turismo cubano se encuentra impedir a los estadounidenses residentes legales viajar a la isla. Así mismo establecieron que los ciudadanos norteamericanos que deseen viajar tienen que solicitar un pasaporte con autorización especial del Departamento de estado, en síntesis, casi imposible que un ciudadano del llamado “país de la libertad” pueda viajar libremente a Cuba.
La prohibición de entrada de cruceros a la isla, sanciones a casi el 90% de los hoteles, así como a las agencias de viajes, alojamiento y casas privadas es una muestra de la obsesiva política implantada para acabar y llevar a las ruinas el sector turístico y después, culpar al gobierno de todos esos males, estrategia plasmada hace décadas en el memorando de Lester Mallory.
La persecución a la compra de combustible, los impedimentos a las transacciones bancarias para cobros y pagos de todo tipo, así como la larga prohibición de hacer uso de las pasarelas de reserva estadounidenses o de terceros países para hospedarse en hoteles en Cuba, son otras medidas de presión que se han aplicado y se siguen aplicando que afectan el normal funcionamiento de la industria turística.
Con total cinismo se trata de culpar de todos los males que se viven hoy en Cuba al gobierno, sin mencionar las cientos de medidas que se aplican todos los días contra este pueblo, el mismo que blasfeman defender, siendo el turismo una obsesión de los que dirigen la política estadounidense.
A pesar que todas estas medidas han ido causando un efecto negativo en el turismo, no ha sido total el colapso. La seguridad del país y sus visitantes, así como las hermosas playas y parajes se mantienen como incentivos para el visitante que viene buscando descanso, sol y playas.
El reto para Cuba en este campo es enorme, lidiar con la normal competencia del sector es difícil, agregue a eso la crisis económica y las medidas y acciones que aquí describimos que obstaculizan el normal trabajo.
La política contra Cuba busca aislar al país y causar una explosión social, el turismo es la punta de lanza para que la economía bloqueada y sufrida de la isla no avance.
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