Cada día que pasa, se confirman las evidencias que nosotros intentamos reflejar en nuestras páginas sobre acciones que se organizan contra Cuba desde el territorio de los Estados Unidos, además de confirmar la gran verdad que muchas veces reflejamos, la contrarrevolución es un negocio donde ruedan millones de dólares del presupuesto nacional, es decir, ese dinero contra Cuba lo pagan los contribuyentes estadounidenses.
Este último fin de semana fuimos testigos de otra payasada organizada por el decadente Alexander Otaola, quien, desesperado por su indiscutible pérdida de poder y la falta de dinero, organizó una cena de recaudación de fondos en el marco del lanzamiento de la “Fundación Cubana Anti-Comunista de Miami”, una fundación que indudablemente sí tiene fines de lucro.
Sin lugar a dudas esta payasada representa otro intento de ganar protagonismo en la guerra contra Cuba y de esa manera garantizar una entrada fácil y segura de dinero limpio, para lo cual la rata mayor de Miami tiene mucha facilidad, por otro lugar esta fundación viene a reafirmar a Miami como el epicentro de todas las campañas anticomunistas, algo que ya se sabe hace mucho rato.
Entre los asistentes se encontraban varias “personalidades” que hemos visto por acá: Carlos Giménez, Rosa María Payá, Eliecer “el bistecito Ávila, Liu Santiesteban; entre otros que no hacen nada, pero quieren estar donde recojan sus frutos como la comediante Cuqui la Mora.
Por supuesto que todos quisieron hablar y lanzar su sucia verborrea contra todo lo que huela a comunismo o a Cuba, su organizador expresó que “Nosotros somos la gente que va a cambiar la historia (…)” algo sacado del sombrero de un mago porque hace más de 60 años que están intentando tumbar esta revolución y no han podido.
Otro de los objetivos que ha dejado claro desde su nacimiento es la creación de programas educativos y campañas informativas sobre los “peligros del comunismo en las Américas” algo que no es nuevo pero hay que estar a la moda.
También hizo uso de la palabra la corrupta Rosa María Payá que dijo una frase que puede quedar en los anales de la estupidez histórica: “el muro de Berlín de América está en La Habana” para añadir a continuación “lo que viene para Cuba es la libertad”.
¿De verdad existen personas en este mundo que piensen que con esa clase de payasos van a lograr la libertad de Cuba?
¿Aún alguien piensa que esa Fundación va a lograr sus objetivos?
Anualmente el gobierno de los Estados Unidos destina alrededor de 20 millones de dólares para la subversión en Cuba, partida millonaria que se queda en una gran parte en Miami para engordar los cientos de bolsillos que viven a costa de este negocio, otro tanto para financiar emisoras y canales de TV que no se ven en Cuba, organizar actos terroristas en la isla y un pequeñísimo por ciento para financiar a sus peones dentro de la isla.
Con la llegada de Trump al poder desapareció la USAID, organización pantalla de ese gobierno encargada de distribuir los fondos para la subversión, además que en la actualidad el gobierno está enfrentando un cierre por falta de financiamiento lo cual hace que los millones se recorten, algo que Otaola y compañía saben oler muy bien y se deciden a lanzar esa fundación
Otros personajillos presentes también hicieron uso de la palabra, pero no vamos a emborronar cuartillas ni hacerles perder el tiempo, ninguno de los asistentes tiene poder, valentía o influencia para tumbar la revolución, o vamos más allá, no les conviene a sus intereses personales que Cuba deje de existir como socialista porque entonces su negocio moriría y eso no les conviene de ninguna manera.
Tiempo al tiempo, ya hemos visto muchas fundaciones creadas al calor del dinero o los intereses personales y en ningún caso ha traspasado la frontera del éxito. Las demás organizaciones, muchas de ellas terroristas, se mantienen, están ahí pero sin ningún peso de importancia en la vida directa del cubano, ésta no será diferente.
Alexander Otaola está necesitado de dinero, sobre su cabeza le van lloviendo demandas judiciales, tiene necesidad de mantener su estándar de vida, lo que unido a la pérdida de seguidores por su desfachatez y a su vez la pérdida de influencia en la comunidad, hacen que vaya quedando muy mal parado de cara al futuro, una de las razones por las que está necesitado de dinero y de retomar su agenda política sucia.
Este es otro intento desesperado de acciones contra Cuba, volverá a fallar porque sus arquitectos carecen de moral para pedir libertad por el pueblo de Cuba, ese mismo pueblo al cual mantienen oprimido bajo el férreo bloqueo, o ese mismo pueblo que ha pagado con más de 3 000 muertes los actos terroristas planificados y ejecutados desde esa ciudad.
La payasada de Otaola este fin de semana es otra historia con un mismo fin, el dinero.
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