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26 diciembre 2025

Ascenso de la derecha en América Latina

 Ascenso de la derecha en América Latina / Blog DESDECUBA

El año 2025 va quedando para la historia y las enseñanzas, la realidad para los pueblos ha sido contrastante por el resurgir de la derecha fascista en el continente, la aplicación en toda su extensión de la doctrina Monroe por parte de Estados Unidos que nos sigue viendo como su patrio trasero y una izquierda que no acaba de encontrar el rumbo que la ubique como el modelo justo y preferido de los pueblos.

Les había prometido hablar de este tema y me demoré porque estaba esperando el anuncio de los resultados de las elecciones en Honduras, consumado el golpe electoral me dispongo al análisis, con la esperanza puesta en que seamos capaces de revertir esta tendencia en el 2026, por el bien del futuro.

Un rasgo característico de estos procesos es el enfrentamiento al crimen, la violencia y la migración. La derecha viene basando su discurso en estos aspectos que se ha convertido en una tragedia diaria. Los candidatos triunfadores centran su campaña en la fortaleza de las fuerzas policiales, ganando un espacio vital a temas cono la justicia social, igualdad para todos o trabajo justo que han sido los temas tradicionales de la izquierda.

Uno de los resultados que más ha llamado la atención fue el ascenso al poder en Chile de José Antonio Kast, un pinochetista declarado que no oculta sus pretensiones de reprimir a los migrantes, además de mano dura contra la delincuencia. Pero los errores y lentitud de los proyectos progresistas también pasan factura. José Antonio Kast presentó sus ideas de gobierno en el mes de marzo, incluso mucho antes de ser proclamada candidata Jeannette Jara, aprovechando que en los últimos dos años los delitos asociados al crimen organizado en ese país crecieron un 31,8%, además de explotar con éxito el incremento sustancial de la migración irregular.

Otro que se mantuvo en el poder fue Daniel Noboa en Ecuador, quien asumió la presidencia con un incremento de la violencia sin precedentes, logró convencer a los electores que su enfrentamiento directo al crimen es la mejor manera de estabilizar el país, derrota fuerte y costosa para el correísmo, demostrando una vez más que la seguridad pública es prioridad para el electorado.

En Ecuador los homicidios intencionales crecieron hasta un 412% entre 2020 y 2024 con 7033 muertes anuales, convirtiéndose en solo una década en uno de los países más inseguros del mundo. De forma inteligente Noboa utilizó esta situación a su favor declarando un “conflicto armado interno”, permitiéndole a las fuerzas de seguridad actuar contra la violencia con respuestas fuertes y contundentes.

Otro aspecto que ha golpeado a este país es la desunión del correísmo donde la traición de Lenín Moreno ha puesto en jaque a estas fuerzas quienes no han sido capaces de motivar a sus seguidores y pueblo en general con un discurso moderno, atractivo y dinámico.

En Bolivia sucedió algo diferente. La crisis interna del oficialismo boliviano en la alta esfera del MAS, sumado a una gestión económica desgastada tras décadas en el poder, significó la victoria de Rodrigo Paz Pereira quien enfocó su campaña en la recuperación económica, el fortalecimiento de la seguridad y la recuperación de las instituciones supuestamente arrasadas por el MAS y el gobierno de Luis Arce lo que inclinó la balanza a su favor a pesar que los bolivianos han vivido en carne propia la represión de los anteriores gobiernos de derecha.

No obstante, también la inseguridad fue bandera de Paz Pereira al presentarse un incremento del 10% entre el 2022 y 2023 además de llevar a la percepción que el gobierno dejaba a un lado la atención a temas prioritarios de la agenda nacional, mientras se diluían en disputas internas. Esta situación puso en peligro la permanencia del MAS como partido político, situación prácticamente irreversible en los próximos años.

En Argentina Javier Milei salió triunfador en las elecciones de medio término cuando todo parecía indicar lo contrario. La “supuesta” baja de la inflación, la estabilidad macroeconómica, sus excelentes relaciones con los Estados Unidos, así como implantar la idea de revertir las políticas permisivas del Kirchnerismo lo llevaron a obtener una aplastante victoria.

En Honduras se ha estado gestando un golpe electoral. Después de una gestión exitosa de Xiomara Castro parecía todo encaminado a que la izquierda se mantuviera en el poder, pero la intervención descarada de Donald Trump, las amenazas de retirar su apoyo económico, así como sembrar el miedo al “comunismo” giraron las preferencias del electorado.

En este caso no todo está dicho, las denuncias de fraude y la impugnación del resultado indican que el camino a la presidencia para Nasry Asfura, casualmente el candidato preferido de Donald Trump no será fácil, pero es muy difícil que las cosas vayan a cambiar de la noche a la mañana.

Hasta aquí un repaso de lo sucedido con el ascenso de la derecha fascista y neoliberal al poder en el continente, situación que llevó a la presidenta de México a realizar un llamado a las fuerzas progresistas para que analicen estos resultados y la forma de revertirlos, algo imprescindible de cara al 2026.

Ahora bien, es necesario entender que el enfrentamiento a la violencia son respuestas a las crisis reales. Los sucesivos gobiernos de izquierda han sido poco rigurosos en el enfrentamiento a la delincuencia, ya sea por miedo a ser tildados de autoritarios o violadores de los derechos humanos; o ya sea porque anteriormente, desde la oposición han criticado la violencia de la policía o los entes armados.

Esta situación ha dejado un vacío que lo ha ocupado muy bien la derecha regional, que se ha mantenido fuerte y muy bien organizada, algo que la izquierda progresista no ha podido sostener después de los años dorados en el continente.

No podemos continuar entregando nuestro continente a las ansias de dominación imperiales, en casi todos estos países la presencia militar estadounidense será un peligro para los gobiernos de izquierda, en especial Cuba, Venezuela y Nicaragua bastiones infranqueables que se mantienen a pesar de los pesares.

El año 2026 depara elecciones en Costa Rica, Colombia, Perú, Bolivia, Brasil y Haití a distintos niveles según corresponda.

Esperemos que este tiempo que resta ante cada nuevo capítulo electoral, permitan analizar y encausar el rumbo de América Latina.

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Chile y el regreso de Pinochet

 

 

 

 

15 diciembre 2025

Chile y el regreso de Pinochet

Chile y el regreso de Pinochet / Blog DESDECUBA 

Este domingo 14 de diciembre los chilenos acudieron a una segunda vuelta electoral para decidir el futuro del país los próximos años, las propuestas bien diferentes entre sí, Jeannette Jara del Partido Comunista y José Antonio Kast representando al Partido Republicano.

Más allá de respetar la decisión soberana de los chilenos, es necesario realizar un recuento de quien es este abogado de 59 años que prácticamente arrasó, venciendo incluso en bastiones tradicionalmente de izquierda.

El próximo presidente de Chile en democracia, es hijo de Michael Kast Schindele, ciudadano alemán que militó en el partido nazi de Adolf Hitler, combatió en la Segunda Guerra Mundial y, tras huir a Chile, apoyó posteriormente a la dictadura de Augusto Pinochet. Ha sido el propio José Antonio Kast quien ha manifestado su simpatía por Pinochet donde en el plebiscito de 1988 votó a favor de su continuidad.

Toda su familia ha sido admiradora del régimen de Pinochet, incluso un hermano llegó a ocupar cargos en ese gobierno y actualmente otros hermanos han ocupado y ocupan importantes responsabilidades a distintos niveles.

Durante su tercera campaña presidencial centró su discurso en un paquete de medidas de seguridad denominadas “Plan implacable”, cuyos lemas son “Ni reinserción, ni privilegios, ni visitas. Solo cárcel” y “Te pillamos una vez y es la última vez que ves la calle”. Promete enviar a los cabecillas del narcotráfico a cárceles de máxima seguridad con aislamiento total, tecnología de bloqueo de comunicaciones y vigilancia biométrica, en el marco del “Plan cancerbero”. También impulsará el “Plan barrido” para erradicar el comercio ambulante, al que califica de “crimen estructural”.

El presidente electo también tiene planes migratorios, su “Plan escudo fronterizo” promete construir un sistema de contención física y tecnológica infranqueable en la frontera norte, que incluirá muros de cinco metros de altura con sensores, zanjas profundas, cercos electrificados y vigilancia con drones. Si esto se asemeja con alguien conocido, no es pura coincidencia.

Además, desplegará 3 000 efectivos de las Fuerzas Armadas y de seguridad, con facultad para interceptar, detener y expulsar inmediatamente a migrantes irregulares. Ya Kast había advertido a los inmigrantes indocumentados que deben abandonar el país antes del 11 de marzo, día de su toma de posesión, o enfrentarán deportaciones masivas.

Su plan también contempla sanciones a ONG que entorpezcan las expulsiones, multas a quienes empleen o ayuden a migrantes irregulares, y la denegación de derechos como el envío de remesas, el acceso a programas sociales, educación pública y salud salvo emergencias.

Nada de esto ha estado oculto, los chilenos decidieron que sea José Antonio Kast el próximo presidente ratificando la intensa arremetida de derecha en el continente, dejando atrás la época dorada vivida por los grandes colosos de la historia de América Latina.

No vamos a buscar culpables, eso será en otro comentario donde intentaremos dar respuesta a esta nueva oleada derechista, pero urge cambiar los métodos y estilos de trabajo de los movimientos progresistas, porque de lo contrario morirán las ideas a favor de los pueblos.

Pero hay otras cosas que duelen, los chilenos olvidaron la historia, aquellos 17 oscuros años de dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet e incentivada por la CIA que costó 28 259 presos políticos torturados; 2298 presos ejecutados; 1209 desaparecidos y un total de más de 200 mil chilenos exiliados según los datos más conservadores.

Chile y el regreso de Pinochet / Blog DESDECUBA

La represión durante la dictadura de Augusto Pinochet

Duele cuando los pueblos olvidan su pasado, han votado por un presidente admirador de Pinochet, seguidor de sus ideas, cercano a Javier Milei, Jair Bolsonaro y por supuesto Donald Trump.

Más allá de respetar la decisión soberana del pueblo, estas cosas hay que decirlas, volveremos sobre el tema de la arremetida neoconservadora en el continente, mientras tanto a partir del 11 de marzo en Chile pueden cambiar mucha cosas. 

José Antonio Kast: peor que Augusto Pinochet – El Popular
Muchas cosas pueden cambiar en el Chile del siglo XXI

 

 

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