Por su poderío económico y militar Estados
Unidos es el único país del mundo que puede llevar varios conflictos políticos
y militares abiertos a la misma vez en distintas partes del mundo, eso es lo
que ha estado haciendo en los últimos meses, aviva el conflicto en Ucrania y
recientemente crea otra zona de interés mundial con China y Taiwán. Pero como todo en Estados Unidos, la política
internacional está signada por la política interna, más aún cuando se acercan las
elecciones de medio término en noviembre y el Partido Demócrata quiere llegar a
esa fecha presentando a un presidente lleno de aciertos e iniciativas y no con
la imagen que ha estado dejando de demacrado, atontado, olvidadizo y perdido.
Las últimas provocaciones estadounidenses a
China con una seguidilla de visitas de Congresistas a Taiwán, dan muestra de
abrir otro frente de conflicto mundial, en este caso retar a la poderosa y
paciente China parece ser una jugada peligrosa, pero detrás de ese movimiento
geoestratégico hay otros asuntos escondidos y que son vitales para la economía
mundial y en particular la estadounidense.
La posición actual de China en el mercado
internacional la conducen a ser la locomotora mundial, dejando detrás a la
economía imperial que no logra alcanzar su ritmo de crecimiento esperado, una
de las razones de la apuesta por Taiwán en detrimento de la seguridad y la paz
universal, una jugada peligrosa, pero
sucia a la vez.
Taiwán es la 21 potencia económica mundial y
líder en la industria de los semiconductores, ocupando más del 65% de la cuota
de mercado. Por otra parte Washington es el principal proveedor de armamentos a
la isla por lo que sería su principal aliado en una supuesta invasión China.
Desde el 2019, Taiwán ha pedido equipos militares estadounidenses por un valor
de 17 mil millones de dólares, resaltando que durante el mandato de Donald
Trump realizaron un pedido de 66 aviones de combate F16, uno de los pedidos
individuales más grandes de la historia.
Pero a raíz de la visita de Nancy Pelosi se
destapó la caja de pandora y se dejan ver los sucios intereses económicos y personales
de la tercera figura en importancia dentro del gobierno de la gran potencia.
Según el sitio investigativo Opensecrets, la Congresista está considerada entre
los diez parlamentarios más ricos de ese país creciendo su fortuna a 115
millones de dólares además de representar al Distrito 12 de California, uno de
los más ricos del país con una alta incidencia de población de afluente
asiático. Además su esposo invirtió en acciones de Alfphabet, Amazon, Apple,
Microsoft, Tesla, Disney y Warner. Qué casualidad.
Recientemente el gobierno de Joe Biden
promulgó la ley de Chips y Ciencia, una ley que favorecerá a la isla al
beneficiarse de subsidios para construir sus fábricas en Estados Unidos, algo
que ya está valorando la compañía Taiwanesa TSMC, una de los mayores
fabricantes de Chips a nivel mundial. De manera que Taiwán, la cuenta
millonaria de Nancy Pelosi y su esposo y las grandes firmas tecnológicas de
Estados Unidos tienen intereses bien marcados en estas relaciones, intereses
comunes que se enmarcan dentro de la estrategia de Washington de bloquear a las
grandes potencias emergentes y mantenerse ellos como garantes del sistema
económico y financiero internacional.
Estados Unidos ha comenzado a dar muestras de
agotamiento ante el conflicto en Ucrania, tanto ellos como sus socios
occidentales saben que esa es una batalla perdida, así que apostar por una
guerra diplomática con China y alcanzar dividendos, para nada despreciables de
sus relaciones con Taiwán, bien valen la pena, aún a riesgo de la paz y
seguridad mundial. Así funciona el imperio.
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La industria de los semiconductores está entre las causas de las tensiones entre China y EEUU
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