En la continuación de la serie de trabajos donde recordamos los oscuros sucesos ocurridos en la nación antes de 1959 y que nunca le contarán, se los dedicaremos a un tenebroso y oscuro asesino Pilar García y a su hijo Irenaldo García Báez.
Pilar García fue un militar cubano tristemente célebre durante la tiranía de Fulgencio Batista, caracterizado por ser uno de los principales represores del régimen empleando el “método García”. De él se decía que tenía nombre de mujer y alma de asesino.
Nació en Lajas, La Habana, incorporándose al ejército en 1915 como soldado. Durante los gobiernos auténticos se encontraba retirado del servicio, donde llegó a ostentar el grado de Capitán y era el Jefe del regimiento 3 de Santa Clara. Cuando se produce el golpe de estado de Batista del 10 de marzo de 1952 fue reincorporado al servicio con los grados de Coronel a través de un decreto firmado por el propio Batista.
Al incrementarse la lucha revolucionaria en todo el país, Batista fue colocando a hombres fuertes en lugares importantes, así es como Pilar García es trasladado a Matanzas como Jefe del Regimiento Plácido de la Guardia Rural, haciéndose acompañar de su hijo.
En marzo de 1958 el tirano lo convoca para La Habana con el único objetivo de apagar la ofensiva revolucionaria que la juventud cubana ponía en marcha, es así que uno de los verdugos más crueles toma el mando de la Jefatura de la Policía Nacional.
Llega a La Habana en los días de la huelga general del 9 de abril de 1958, dictando ordenes que atemorizaban, incluso a los propios guardias. Una de sus ordenes favoritas era “No me consulten nada… no quiero heridos ni prisioneros…M…M”, lo que significaba que dieran muerte a todos los detenidos.
Estas siniestras órdenes del asesino con nombre de mujer provocaron la muerte de jóvenes en toda La Habana, contabilizando aproximadamente 19 asesinatos a su nombre. Por su “generosa y efectivas acciones” es ascendido a General de Brigada del Ejército el 10 de agosto de 1958.
| Irenaldo García Báez. |
En el caso de su hijo, Irenaldo García Báez, heredó de su padre su instinto criminal, ascendiendo a los más altos cargos de la policía nacional después del golpe de estado de 1952. Después de ser ascendido al grado de Teniente Coronel ocupa la responsabilidad de Segundo Jefe del Servicio de Inteligencia Militar.
Al igual que su padre se destaca por diferentes crímenes cometidos durante su servicio, es responsable directo del asesinato del maestro René Fraga y Julián Alemán.
Luego del ajusticiamiento en Holguín de Fermín Cowley Gallegos es enviado a esa localidad para sofocar los focos insurgentes de esa ciudad y Gibara. En esos tiempos se gradúa de abogado en una llamada Universidad del norte de Holguín, toda una operación corrupta creada por los esbirros para vender títulos.
Es responsable de la muerte del artemiseño Julio García Rodríguez, ocurrida el 29 de abril de 1956 al que macheteó con la bayoneta del rifle y posteriormente le dio el tiro de gracia.
Participa directamente en el asesinato de Jaime Hugo Vilella Prats, así como en la masacre del Príncipe, en la cárcel El Príncipe en La Habana, una acción que cobró la vida de 3 reclusos que protestaban por el tiempo que llevaban detenidos sin celebrarles el juicio.
Pero uno de los más horrendos crímenes cometidos por padre e hijo fue el asesinato premeditado de una parte del grupo de jóvenes que intentaron tomar el Cuartel Goicuría el 29 de abril de 1956, en Matanzas.
El asalto al Cuartel Goicuría tenía como objetivo fundamental tomar el cuartel y entregarle las armas al pueblo para generalizar la lucha armada, camino decidido por la vanguardia de la revolución como el único posible, así como demostrar que en Cuba el pueblo estaba dispuesto a tomar las armas y dar su vida en la lucha contra la tiranía.
Por órdenes directas de ambos fueron vilmente ametrallados o torturados 15 valerosos jóvenes que intentaron tomar la fortaleza entre ellos: Reynold García, Mario Vázquez, Francisco Alonso entre otros.
Por esta “heroica” masacre, Pilar García recibe de manos del propio Batista la Orden Nacional de Mérito Carlos Manuel de Céspedes.
El Primero de enero de 1959 se escapan del país junto al tirano Fulgencio Batista, llegando a Estados Unidos por el aeropuerto de Jacksonville, Miami, donde fueron recibidos sin visas, permisos de entrada ni otro documento oficial requerido.
El 1 de abril de 1959 las autoridades estadounidenses tomaron en consideración las peticiones para permanecer en ese país, además de estos dos connotados asesinos otro grupo de personeros de la derrotada dictadura.
Esta es solo una parte de la historia que los odiadores y traidores quieren que permanezca oculta porque no les conviene a sus intereses mezquinos de querer cambiar la historia patria.
Espere otras entregas, Siempre con la Verdad.
| Masacre de asaltantes al Cuartel Goicuría. |