Las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos se han visto interrumpidas desde el mismo triunfo de la revolución, no obstante en julio de 2015 en fecha histórica para el mundo se restablecieron esas relaciones diplomáticas y la que anteriormente era nombrada Oficina de intereses representada por el estado de Suiza, se convirtió oficialmente en embajada aunque es bueno señalar, que desde esa fecha solo ha tenido encargados de negocios, es decir nunca ha tenido un representante oficial como embajador.
Desde la historia más antigua, se demuestra que las embajadas de Estados Unidos en cualquier país del mundo se convierten en un centro de operaciones subversivas o simplemente un puesto de mando donde se envían las ordenes a los gobernantes de turno, dependiendo del país y el presidente, pero desde ese lugar se actúa solamente en beneficio de la mayor potencia imperial de la historia.
En Cuba no ha sido menos, en 2024 se apareció en La Habana el enviado especial de Washington, Mike Hammer, un hombre con una sólida historia en la diplomacia como embajador en Chile y el Congo con una sola tarea, provocar al gobierno revolucionario de Cuba.
Desde su llegada, este señor ha protagonizado una serie de acciones que violan los más elementales principios de la diplomacia internacional y la carta de Viena que rigen las relaciones entre los estados. La actitud de confrontación abierta que ha asumido desde la misma llegada a la isla, aleja toda posibilidad de diálogo constructivo entre dos naciones.
Mike Hammer ha cultivado el proselitismo a favor de los grupos contrarrevolucionarios que ellos mismos han fomentado en las últimas décadas y que carecen de reconocimiento del pueblo por su falsedad y corrupción demostrada. Este señor, que tiene rostro bonachón y quiere aparentar familiaridad con el cubano, se ha decantado por la provocación y la subversión abierta contra el gobierno de La Habana.
Hammer no está en Cuba para ayudar al pueblo ni le importa nada los problemas que su propio gobierno les causa, está aquí provocando porque quiere que Cuba caiga en la trampa y lo expulse de la isla, esa sería la excusa perfecta para continuar endureciendo el bloqueo comercial y financiero que continúa ahogando la endeble economía.
Este señor tiene una tarea titánica, levantar la “moral” de los fabricados “disidentes” que no tienen ningún tipo de incidencia en la vida social y política de la isla. Hammer ha recorrido el país de punta a cabo y se ha reunido con las “damas de blanco”, grupo financiado por el Departamento de estado al cual han defalcado miles de dólares sin realizar ninguna actividad de importancia.
Se ha reunido con José Daniel Ferrer, el señor que se entró a cabezazos contra una mesa por cobarde para fingir una supuesta golpiza. Ha visitado a la Virgen de la Caridad del Cobre, se ha reunido con obispos, pero no para conocer de la religión del país que visita, es para medir la sensibilidad religiosa y seguir acusando a Cuba de persecución religiosa.
Este encargado de negocios en Cuba se ha puesto en más de una oportunidad la ropa de conquistador, en variadas conferencias de prensa que ha ofrecido en Miami ¿casualidad?, ha amenazado al gobierno cubano con severas sanciones por supuesta violación de los derechos Humanos o pide inmediata liberación de presos políticos, todo un acto de “gobernador de la isla” como funcionaba con los gobiernos lacayos antes de 1959.
Mike Hammer ha recorrido el país con total tranquilidad, llevando su agenda subversiva a cada rincón que visita, sin embargo, cuando el pueblo cubano lo emplaza para hablar del bloqueo no dice ni una palabra, entonces se presenta como una víctima del régimen cubano, un guion extremadamente gastado en las agresiones contra la isla.
Este mal llamado diplomático, ha evitado constantemente el contacto con las autoridades a cualquier nivel, entre los puntos de su agenda subversiva está el desmontaje de la historia patria, desafía al MINREX el cual le ha hecho varias llamadas de alerta y defiende a ultranza el bloqueo económico.
| Hammer en la lanchita de Regla increpado por cubanos sobre el bloqueo |
En algo que va contra toda lógica de la diplomacia, niega cualquier interés de negociar con Cuba incluso el tema migratorio, priorizando los contactos con grupos o personas que le son afines a la política de agresiones. Por sus múltiples encuentros con la “disidencia”, los grupos de Miami que abiertamente solicitan una intervención armada en la isla le entregaron el título de “embajador del exilio” legitimando así su actuar, además de usar las plataformas y los medios propagandísticos de agresión a la isla como medios para difundir sus actividades.
Con la agenda aplicada por este señor queda al descubierto que el gobierno de los Estados Unidos no quiere una relación con Cuba basada en el respeto, quiere el enfrentamiento y la máxima presión para continuar justificando su gastada política de agresiones.
Mike Hammer no es diplomático, es el enviado del diablo para enturbiar un camino que por años ha sido muy difícil de transitar.