En el mundo actual está de moda el doble rasero en las relaciones internacionales que se ha expandido a una velocidad enorme a la justicia, sí esa que debe ser imparcial pero depende del país donde se aplique.
Muchos son los ejemplos que pudieran ponerse en el tratamiento a los hechos internacionales, pero comenzaremos con Cuba que ha sido uno de los países contra el cual se aplica la mentira y el doble rasero prácticamente a diario.
Desde el mismo triunfo de la revolución asesinos y torturadores, incluyendo al mismísimo esbirro Fulgencio Batista se refugiaron en los Estados Unidos bajo la mirada cómplice de sus gobernantes, desde allí se organizaron y ejecutaron brutales acciones terroristas para derrocar la revolución, se armaron bandas criminales que asesinaron a jóvenes maestros y campesinos de las montañas del centro del país, se organizó una invasión armada entre otros hechos y no pasó nada, “eran luchadores por la libertad”.
Más reciente se han mantenido la organización de hechos terroristas contra la isla, alientan a levantamientos violentos dentro del país, envían financiamiento e instrucciones para su organización, y Cuba presenta un listado con los nombres de las principales personas involucradas en los hechos, los cataloga de terroristas y no pasa absolutamente nada, todos se mantienen libres y continúan con sus acciones.
El ejemplo más clásico de todo este entramado pueden ser las sanciones que Cuba aplicó a los principales participantes en los hechos violentos del 2021, donde se ha intentado desacreditar al sistema judicial cubano así como el derecho del país a defenderse, pero ¿qué sucede cuando dentro de Estados Unidos ocurren hechos que van contra la legalidad?
Un claro ejemplo son las fuertes sanciones aplicadas a los principales participantes en la intentona golpista del Asalto al Capitolio Nacional, un hecho jamás visto en la historia de ese país y que puso en riesgo su “pavoneada” democracia y su “cacareada” Seguridad Nacional.
Al exlíder de Proud Boys Enrique Tarrio lo sancionaron a 22 años de prisión aún cuando el día del asalto al Capitolio no se encontraba en Washington y se enteró de los hechos a través de la televisión, pero la sentencia dictada decía textualmente que “la sanción estaba en correspondencia con el delito cometido de orquestar, con su grupo de extrema derecha, el ataque al Capitolio de Estados Unidos” y se añade que “es necesario un castigo severo para disuadir cualquier acto futuro de violencia política. Esto no puede volver a suceder”.
¿Por qué existen terroristas buenos y terroristas malos? ¿Bajo qué preceptos se dan esos calificativos?
Muchos son los terroristas, incluso confesos, que han vivido tranquilamente en Estados Unidos y jamás la justicia se ha molestado en interrogarlos, la lista sería extremadamente larga.
Por los hechos del Asalto al Capitolio existen más de mil detenidos, son calificados de terroristas de extrema derecha y acusados de conspiración, sedición, entre otros, por lo cual sobre ellos debe caer lo más fuerte de la ley, ninguno ha sido catalogado luchador por la libertad ni defensor de la democracia, ¿entonces?
A nivel internacional también sucede igual, Venezuela o Nicaragua han recibido ataques por aplicar las leyes ante actos violentos desestabilizadores, precisamente patrocinados y financiados desde territorio estadounidense y se apoyan abiertamente a golpistas o aquellos que piden invasiones militares a sus países.
La aplicación de golpes parlamentarios se han puesto de moda en América Latina, pero en todos los casos han sido contra gobiernos de izquierda o que profesan un progresismo a favor de los pueblos, pero si solamente se intenta aplicar la ley contra ex gobernantes afines a la derecha, inmediatamente se canta una persecución política.
Se podría seguir hablando largamente del tema poniendo muchos ejemplos, lamentablemente el doble rasero está de moda y es un peligro su aplicación a diestra y siniestra.
Para entender los procesos que ocurren en varias partes del mundo resulta imprescindible comprender todas las aristas que se puedan presentar, el doble rasero es una de ellas. Para no resultar engañado y como decimos en argot deportivo no irse con la primera bola debe estudiar e informarse de cada hecho, solo así tendrá una idea real de los acontecimientos.