En la entrega de este miércoles analizamos el gobierno de Gerardo Machado, quien ocupó el cargo el 20 de mayo de 1925 siendo el quinto presidente de la República de Cuba. Apenas tomó posesión le prometió al gobierno de los Estados Unidos que mientras gobernara ninguna huelga duraría más de 24 horas.
Su llegada a la presidencia representó la alternativa de la oligarquía frente a la crisis que vivía el país. Intentó conciliar en su programa económico los intereses de los distintos sectores de la burguesía y el capital estadounidense, ofreció garantías de estabilidad a las capas medias y nuevos empleos a las clases populares, combinado también con una feroz represión contra los adversarios políticos y movimiento opositores.
Durante su gobierno se construyó la carretera central y el Capitolio de La Habana con préstamos extranjeros. Además de endeudar al país dio riendas sueltas al latifundio y a la penetración del capital estadounidense, restringiendo la producción azucarera, disolvió los sindicatos progresistas y clausuró la Universidad de La Habana.
A pesar de los éxitos parciales alcanzados en los primeros años de su mandato no consiguió aplastar el movimiento popular que mostró una creciente hostilidad, desencadenando interminables huelgas, intentos insurreccionales, atentados y sabotajes. Una curiosidad, siendo casi analfabeto, fue proclamado doctor Honoris Causa por la Universidad de La Habana.
Aunque había prometido no reelegirse, en 1928 propició una reforma constitucional que le permitiría permanecer en el poder seis años más, siendo aprobada por la Cámara de Representantes primero y por el Senado posteriormente y el 21 de junio Gerardo Machado firma dicha reforma que prorrogaba su mandato hasta el año 1935.
Bajo una falsa eficiencia administrativa intentó poner coto a las pugnas entre los partidos tradicionales, asegurándoles el disfrute del presupuesto estatal. Con el consenso que logró decidió reformar la constitución para perpetuarse en el poder.
Machado instaba a las fuerzas del régimen a hacer uso de la más feroz represión contra obreros, estudiantes, intelectuales y todo aquel que se le oponía a su gobierno, siendo disueltas las manifestaciones a plan de machete. Sentía un gran desprecio por los líderes sindicales y el movimiento comunista. Los gremios obreros fueron disueltos, se decretó la clausura de la Universidad Popular José Martí y de los centros sindicales. Todos los opositores a su gobierno fueron perseguidos, viéndose en la necesidad de apurar la construcción del Presidio Modelo en la Isla de Pinos (actual Isla de la Juventud) porque ya no cabían los detenidos en las cárceles y castillos de La Habana.
En 1929 ordena el asesinato de Julio Antonio Mella quien estaba exiliado en Méjico y un año después inició una época de terror en la cual practicó una brutalidad extrema que ningún gobierno anterior había ejecutado. Ese mismo año fue asesinado el periodista Armando André, quien había denunciado en un periódico los actos de corrupción del presidente. Fueron asesinados un grupo de trabajadores canarios, falsamente acusados de secuestrar a un rico propietario además de los obreros Claudio Brouzon, Alfredo López, el Chino Wong y el españolito Alfredo Rodríguez, entre otros muchos a lo largo y ancho del país.
A partir de la inseguridad que se vivía en Cuba, el gobierno de los Estados Unidos se percató de la incapacidad de Gerardo Machado para frenar la oposición, designando el gobierno de Roosevelt al embajador en La Habana para llevar a cabo una gestión mediadora encaminada a lograr una salida pacífica a la crítica situación imperante en el país, proponiéndole que abandonara el poder y lo entregara a cualquier político tradicional, pero estas propuestas chocaron contra la terquedad del presidente.
A partir del 23 de julio de 1933 muchos sectores se sumaron de forma simultánea a la huelga y a partir de ese momento se desencadenó la revolución, originándose sublevaciones del pueblo en distintas provincias hasta que el ejército lo hace el 11 de agosto. Ante esta situación Machado huye del Palacio Presidencial, refugiándose en el Cuartel Militar Columbia, recibiendo allí el ultimátum del ejército. Acorralado por éstos y la huelga general Gerardo Machado huye hacia Bahamas, dejando tras de sí un país endeudado y con sangre joven y obrera derramada en sus calles. Conocido como el “asno con garras” fue el presidente de una época oscura en la historia de Cuba.
| Gerardo Machado, quinto presidente de la República. |
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