Los procesos migratorios se refieren a la migración de los seres humanos, ya sea forzada o voluntaria, consistente en el cambio permanente o temporal de la ciudad, región o país de residencia. Los seres humanos han migrado desde los mismos orígenes de la humanidad y han sucedido en todos los continentes y rincones del planeta.
Los procesos migratorios han estado relacionados con distintos fenómenos como el hambre, el desempleo, las guerras, las persecuciones políticas, étnicas, religiosas o la reunificación familiar.
Para Cuba el fenómeno migratorio tiene varias aristas y un tratamiento sesgado y muchas veces apartado de la realidad sin tener en cuenta que la migración cubana es básicamente económica y por la reunificación familiar. Un alto por cierto de los migrantes cubanos busca instalarse en los Estados Unidos utilizando esta situación para imponer a Cuba todo tipo de epítetos y presión a nivel internacional, por lo que a lo largo de los años se han originado distintas crisis migratorias entre Cuba y los Estados Unidos.
En 1965 el gobierno cubano autoriza a los emigrados a recoger a sus familiares en la isla por lo que se habilita el pequeño puerto de Camarioca en la provincia de Matanzas por donde emigran cerca de 2 700 personas. Estos hechos llevan a que se realice el primer encuentro entre ambas partes para tratar el tema migratorio el cual propició la implementación del puente aéreo por el que emigraron 268 mil personas.
A partir de la promulgación de la ley migratoria de los Estados Unidos en 1965 que buscaba impedir el flujo de inmigrantes de otros países, se hace necesario legalizar el tratamiento a los emigrados cubanos por lo que surge la Ley de Ajuste Cubano la cual se pone en vigencia a partir del 2 de noviembre de 1966. Esta ley tenía el propósito de legalizar la situación de más de medio millón de cubanos que se encontraban en condiciones sumamente anormales debido a las tensas relaciones entre ambos gobiernos. También debía servir para disminuir los gastos del Programa de Refugiados Cubanos y además trataba de resolver el conflicto que se creaba con el tratamiento diferenciado a éstos.
A partir de 1974 se intensifica la política de incentivar las salidas ilegales del país, el secuestro de naves, aeronaves y pescadores para que desertaran lo cual se desarrolló hasta 1980 y se convirtieron en hechos desencadenantes de la Crisis del Mariel, puerto por donde salieron los cubanos que tenían intensiones de emigrar y sus familiares o amigos venían a buscarlos en diferentes embarcaciones, siendo esta la segunda crisis migratoria originada entre los dos países.
En 1990 al producirse la caída del campo socialista y el desmembramiento de la Unión Soviética la economía cubana se vio ahogada al perder sus principales socios comerciales entrando en una profunda recesión económica que el Comandante en Jefe Fidel Castro decidió llamar el periodo especial. A partir de ese año las salidas ilegales del país se incrementaron llegando Estados Unidos a recibir a más de 12 mil inmigrantes ilegales, mientras que solo aceptaba unas 3 mil visas de entrada legal. La tensa situación económica que vivía el país así como la presión ejercida por el gobierno estadounidense originaron en la isla hechos violentos de intentos y secuestros de naves y aeronaves que trajeron consigo la muerte de jóvenes combatientes del Ministerio del Interior. Los disturbios de La Habana en agosto de 1994 se originaron a partir de llamados de las emisoras subversivas de la Florida que incitaban al pueblo a reunirse en el malecón para ser recogidos por embarcaciones procedentes de Miami que nunca llegaron.
Toda esta presión ejercida sobre la isla provoca que el 12 de agosto de 1994 el gobierno cubano decide eliminar las restricciones a las salidas ilegales y desafía al gobierno de Bill Clinton a que reciba a todos los cubanos que lleguen a su territorio. La magnitud de la crisis fue tal que la comunidad cubana residente en Miami lanzó distintos comunicados donde explicaba lo peligroso de realizar esa travesía por mar, debido a las precarias embarcaciones que se utilizaban. A los pocos días de comenzar esta crisis el gobierno de los Estados Unidos toma la decisión de interceptar en alta mar a todos los balseros que intentaran llegar a la Florida y los internarían en la base naval de Guantánamo. Por primera vez en 35 años es que se decide romper la excepcionalidad con los migrantes cubanos. Una vez más ambos gobiernos comienzan una negociación y acuerdan que los Estados Unidos entregarían unas 20 mil visas anuales y otras facilidades, mientras el gobierno cubano se comprometía a controlar el flujo migratorio ilegal.
Sin embargo, el continuo incumplimiento en la entrega de las visas, la empecinada aplicación de la Ley de Ajuste Cubano así como la constante incitación a la emigración ilegal y admitir en territorio norteamericano a todos los balseros, es la base del problema migratorio existente entre los dos países, originando un negocio en la trata de personas y el traslado de migrantes hacia los Estados Unidos procedentes de Cuba.
En la actualidad la embajada de los Estados Unidos en La Habana continúa cerrada sin ofrecer servicios a los cubanos que deseen viajar a ese país por lo que se ven en la obligación de salir a un tercer país para realizar sus trámites legales sin seguridad que sean aprobados o de lo contrario comenzar un camino lleno de obstáculos y peligros a través de varios países centroamericanos.
Resulta cínico que esta misma embajada se dedique en redes sociales a pedir a los cubanos una migración segura y confiable cuando son ellos los que no otorgan visas y reciben con todo bombo a cualquier cubano que llegue de forma ilegal, solo para continuar con los ataques a la isla.
Seguir utilizando el problema migratorio como un arma de presión contra Cuba para lograr el ansiado cambio de régimen es más que irresponsable debido a los cientos de muertos que ha causado y las valiosas vidas que pudieran perderse en un futuro. Lograr relaciones de respeto e igualdad entre las dos naciones sería lo más sensato y conveniente para ambos pueblos en el afán de lograr una migración justa, ordenada y segura.
| Fidel Castro cuando los disturbios de agosto de 1994. |
| La Ley de Ajuste Cubano incita a las salidas ilegales del país en precarias embarcaciones. | |
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