
Los acontecimientos que han estado estremeciendo al mundo han traído como consecuencia un alza imparable en el precio de los alimentos originado por una oleada de barreras comerciales, incrementadas a partir del conflicto en Ucrania y las sanciones impuestas por occidente a Rusia, las cuales ejercen una enorme presión sobre las cadenas de suministros, las cuales ya venían afectadas por la pandemia de la COVID19.
En un intento por proteger sus economías, varios países han establecido restricciones y hasta prohibiciones de exportación a sus productos originarios con el fin de abastecer a su población y garantizar el sustento de las mismas en medio de la escasez y la subida de los precios.
Por ejemplo, los dos países que tienen sobre sus hombros todas las miradas del mundo han establecido algunas restricciones que impactan negativamente en la estabilidad de la oferta a nivel mundial. Ucrania ha limitado sus exportaciones de aceite de semillas de girasol, avena y ganado. Por su parte Rusia ha prohibido la venta de fertilizantes, azúcar y granos por solo citar dos países.
En su último informe de abril 2022, la FAO sitúa el índice de precios de los alimentos en un promedio de 158,5 puntos, representando un aumento de un 29,8% con respecto a igual periodo del año anterior, presentando una disminución en los precios de los aceites de vegetales y los cereales, pero aumentaron los precios del azúcar, la carne y los productos lácteos.
En cuanto a los cereales la FAO señala que el promedio para esta fecha de los precios es de 169,5 puntos, una disminución de 0,4% con respecto al record histórico de marzo. En el caso particular del trigo se incrementaron 0,2% debido a la presión que ejerce el conflicto en Ucrania. Referente al arroz el mismo subió 2,3% debido a la fuerte demanda del producto en varias regiones del mundo.
Por su parte los aceites vegetales mantienen un elevado precio, aunque en este último informe la FAO refiere una disminución de 5,7% a partir del récord histórico también en marzo. Esto se produjo por las variables en las cotizaciones de los distintos tipos de aceites y baja demanda en China. Con relación a estos productos se mantendrán las tensiones en los precios a partir de la incertidumbre de las exportaciones de los principales productores.
En el caso de los lácteos se mantienen al ascenso en un 0,9% con respecto a marzo, manteniendo esta alza en forma consecutiva en los últimos ocho meses, originado por la baja oferta mundial ya que Europa y Oceanía mantienen bajas producciones, además de la alta demanda de mantequilla, leche desnatada en polvo y el queso.
En cuanto a la carne el índice de precios aumentó en abril un 2,2%, marcando así un nuevo record, llevando el mayor peso las carnes de aves de corral, cerdo y bovino. En este punto es bueno señalar que la robustez en los precios es debido a la poca oferta existente en el mercado internacional y a la alta demanda en los países altos productores de carne.
Como hemos visto, los precios internacionales de los alimentos están variando constantemente a partir de la oferta y la demanda que pueda existir en un momento dado, además de las restricciones que imponga cada país a sus producciones.
Indudablemente cada cual aplicará las medidas necesarias para resguardar su economía, pero al igual que las compras excesivas que sucedieron cuando la pandemia que llevaron al agotamiento de los productos, la actual ola de proteccionismo no hará más que agravar los problemas, fundamentalmente en aquellas naciones pobres y subdesarrolladas que verán en peligro su futuro ante la inseguridad alimentaria que se vive en la actualidad.
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