Desde que comenzó la crisis en Ucrania los
países occidentales y los medios hegemónicos de la información se dieron a la
tarea de crear una rusofobia a nivel mundial y entre las tantas estrategias que
han lanzado se encuentra la de crear la falsa información de que Rusia es la
culpable de la hambruna mundial que está en marcha y que se incrementará con el
paso de los días.
Nada más alejado de la realidad. En el año
2011 el cuerno de África ya sufría una crisis alimentaria de enormes
proporciones. Entre los meses de febrero y junio de 2017 Sudán del Sur también
reunió los indicadores que lo llevaron a declarar una hambruna.
Para que la historia de la hambruna mundial
se repita una y otra vez sin solución veraz y duradera existen múltiples
factores que permanecen en el tiempo y cada vez se repiten con más frecuencia. Si bien es cierto que los conflictos armados
están llevando a millones de personas a situaciones extremas no es la única
causa de este fenómeno, también está el cambio climático, los eventos
meteorológicos como la sequía o intensas lluvias, los desplazados y la
inestabilidad política. Como han visto en todas las causas anteriormente
mencionadas los países desarrollados tienen una cuota enorme de responsabilidad.
Solamente en África, más de 20 millones de
personas están pasando hambre extrema, una situación sin precedentes en estos
tiempos modernos. Según algunos analistas internacionales esta situación debe
irse incrementando a partir de la desenfrenada subida de los precios de los
alimentos lo cual afectará no solo al continente africano, sino también puede
afectar a otros países en mejores situaciones económicas.
Pero eso no es todo, existen 10 compañías
internacionales que lideran el mercado alimentario mundial, todas
pertenecientes a los llamados países del primer mundo, pasando desde la Sueca
Nestlé, las norteamericanas PepsiCo, Unilever, Coca Cola o la Francesa Danone,
entre otras, manejan a su antojo las marcas de alimentación y son enormes
conglomerados que jamás se han detenido a pensar en ayudar a los más pobres.
El número de personas que sufre inseguridad
alimentaria aguda y requiere asistencia urgente para salvar sus vidas sigue
aumentando a un ritmo intenso, por eso hacer frente a las causas de las crisis
alimentarias es un imperativo mundial en vez que actuar una vez que ya se han
desatado y no tienen una solución efectiva.
En estos momentos existen en el mundo unas
193 millones de personas en 53 países que se encuentran en crisis alimentaria,
representando un incremento de aproximadamente 40 millones de personas con
relación a las cifras registradas en 2020. Entre los países más afectados se
encuentran Etiopía, el sur de Madagascar, Sudán de Sur y Yemen los cuales
requieren una atenta mirada del mundo para erradicar este flagelo, pero no son
los únicos, hay otros que han sentido el peso de la guerra desatada por Estados
Unidos y hoy tienen una inseguridad alimentaria grave, entre los que se
encuentran Afganistán, Libia o algunas regiones de Siria y la gran prensa nada
habla.
Antes de concluir este trabajo me debo
referir al discurso ofrecido por el presidente de Ucrania o el títere, como
prefiera llamarlo, ante una muy pequeña representación de países de la Unión
Africana, que no se ha plegado a las sanciones occidentales contra Rusia. En dicha
intervención ocurrida el lunes 20 de junio de forma virtual, Zelensky tuvo el descaro de señalar que “África
es un rehén de la invasión Rusa a Ucrania por el auge de los precios de los alimentos”.
Es otra mentira más, África siempre ha sido olvidada por los países más
desarrollados del mundo que jamás han aplicado un plan para erradicar la
pobreza de ese continente, por lo tanto decir esas palabras no deja lugar a
dudas de los intentos de culpar a Rusia de todos los males acumulados por
políticas erróneas implementadas por un pequeño grupo de países que controlan
los recursos mundiales.
Acabar con el hambre y la inseguridad
alimentaria es vital para la humanidad, dejar de buscar culpables y dedicar los
millones de dólares en alimentos y no en armamentos pudiera ser un primer paso para
conseguir la tan ansiada meta de alimentos asequibles para todos.
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Los niños son los más perjudicados por la crisis alimentaria.
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