Buscar este blog

28 enero 2026

Martí en la cubanía

 

#100AñosConFidel

 

 Martí en la cubanía/Blog DESDECUBA

En los tiempos que vivimos, mantener la memoria histórica de la nación es tener vivo el pensamiento de nuestros predecesores, es ser determinantes en la defensa de la patria por encima de los intereses personales. En el caso de Cuba, hablar de memoria implica entrar a las raíces de la nación, analizar cada hecho en concreto y luchar por cambiar los caminos consecuentemente cuando sea necesario y con la urgencia del momento. Hacerlo sí, pero cambiar el destino de la patria para más cubanía y revolución.

José Martí, el Héroe Nacional de Cuba nos legó para la historia una literatura que defiende desde lo más profundo la soberanía, la cubanía, la patria. Dejó de escribir para el momento que vivía y lo hizo hacia el futuro, consciente de las amenazas que como nación ya vivía Cuba.

La obra martiana debe leerse en su conjunto y entenderla como una enseñanza de continuidad. Para Martí la patria no se podía desarrollar sobre bases solamente filosóficas o dogmáticas, su pensamiento iba más allá, la patria debía ser fundada y sostenida sobre los pilares de la independencia y la dignidad.

Si nos detenemos a leer el Diario de Campaña de Martí, nos describe un país desgarrado por la guerra, dominado por el imperio que dejaba una sociedad incivilizada, sin voz, un caudillismo interno que llevó a la división de las fuerzas guerrilleras que estaban dispuestas a cambiar el rumbo del país, fracasando cada intento de liberación. Ya en esa oportunidad nos hacía la alerta, bajo el yugo imperial todo es destrucción y muertes.

El divisionismo entre las fuerzas libertarias de la isla marcó el pensamiento de Martí, las discrepancias nunca resueltas entre lo civil y lo militar marcó su pensamiento definiendo ese hecho entre ética revolucionaria y pragmatismo. Por esa misma división y llevando a lo más alto su pensamiento patrio, José Martí se lanzó al combate donde perdió la vida, una muerte que fue tan profunda en la vida de la patria que hasta el día de hoy se lleva en el pecho de cada revolucionario, fue como si su caída en combate representara la continuidad de la obra revolucionaria, fue el núcleo de la historia de la nación.

La memoria histórica no se puede ver como un hecho estático, debe reescribirse con el paso del tiempo, debe estudiarse y pensarse desde la pedagogía para su análisis en el presente y sacar de cada momento lo más representativo de la historia.

Cuba hace varios años atraviesa un momento difícil, es extremadamente necesario unir voluntades por el bien nacional, llevar la ética por encima de las dificultades, pero también la moral para seguir construyendo un proyecto socialista y no caer en los errores del neoliberalismo.

Para seguir construyendo Cuba desde la memoria histórica es tener a la patria como altar, no como pedestal, es llevar el pensamiento del apóstol a las relaciones humanas, a las relaciones del hombre con la naturaleza, la política, la economía, la ética.

Para salvar la patria y llevarla al lugar que todos nos merecemos es necesario la continuidad del pensamiento martiano, es refundar la patria leyendo las heridas del pasado, es dejar de improvisar para atender los problemas de la sociedad, es andar dentro de la multipolaridad con la mirada puesta en un objetivo común, la vida del cubano que es al fin quien hace y sostiene la patria.

Tenemos el deber y la obligación de concluir la obra de José Martí, desde nuestro pedazo de cubano es hacer y hacerlo bien, es fundar y vencer, pero desde una posición responsable.

Leer la historia de Cuba, mantener viva la memoria de la nación es la continuidad imprescindible para refundar la patria que Martí quería, es dejar a un lado los discursos vacíos ni visiones erradas, es tener un pensamiento claro y dinámico capaz de elevar al pueblo, motivarlo y desarrollar el país.

Esa es la nación que Martí siempre soñó.

 

24 enero 2026

Base Naval de Guantánamo, un engendro imperial

 

Base Naval de Guantánamo, un engendro imperial/Blog DESDECUBA

El mundo se ha convertido en un verdadero caos, un presidente estadounidense intenta aparecer como el emperador mundial haciendo y deshaciendo a sus anchas en detrimento de otras potencias y el orden mundial. Donald Trump quiere que todos se arrodillen a su paso, pero hay una isla en el Caribe que desde 1959 es libre y soberana y jamás se arrodilla ante nadie.

Cuba está en la mirada imperialista, con una política que ha sido secuestrada por la mafia de Miami, donde desde la presidencia de ese país, reconocido por el actual emperador, se han aplicado todo tipo de presiones para acabar con la revolución.

Históricamente Washington ha apuntado hacia la isla como un país violador de los derechos humanos, obviando todas las sanciones que pesan sobre los cubanos, siendo esta una de los principales “pretextos” para mantener una brutal presión.

Pero el acusador hace de la vista gorda cuando de ellos se trata, ese mismo gobierno mantiene en Cuba una ilegal Base Naval que hace más de dos décadas se ha convertido en un engendro de torturas, detenciones arbitrarias y una negación sistemática del debido proceso y el estado de derecho.

La “famosa e ilegal” base naval de Guantánamo es un proyecto diseñado para violar las leyes nacionales e internacionales, un proyecto para violar todos los derechos humanos conocidos en pleno territorio del país más acusado del mundo en esta materia, precisamente por obra y gracia de los distintos gobiernos estadounidenses que apuntan indiscriminadamente a la pequeña isla del Caribe.

Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, la administración del entonces presidente George W. Bush utilizó esta base para implementar su cruzada contra el terrorismo, llegando los primeros prisioneros el 11 de enero de 2002. De esa manera la base se convertiría en un infame campo de detención, Campamento X-Ray.

Como bien explica Amnistía internacional, una organización que ha sido muy convenientemente utilizada contra Cuba, Estados Unidos seleccionó este territorio porque creía que no se aplicaban las leyes estadounidenses ni internacionales, por lo tanto, este enclave ocupado ilegalmente fue seleccionado convenientemente para responder a los intereses de la mal llamada “guerra contra el terrorismo”.

Desde esa fecha han pasado por el enclave oriental cubano, 780 hombres y niños musulmanes, según la propia Amnistía Internacional, en todos los casos ninguno fue acusado formalmente ni ha tenido nunca un juicio justo, siendo utilizado como un centro experimental de técnicas de interrogatorio que finalmente los propios Estados Unidos reconocieron como tortura.

Veamos algunas cifras que demuestran fehacientemente lo que estamos exponiendo: de los 780 detenidos, solo siete han sido condenados. Cinco de ellos aceptaron ser declarados culpables a cambio de acuerdos previos al juicio donde les ofrecían una posibilidad real de libertad. De los detenidos solo uno ha sido trasladado a territorio de Estados Unidos para ser juzgado en un tribunal civil, siendo el único caso donde se han garantizado mínimamente las garantías procesales.

Adentrémonos en el caso de Shaker Aamer, un ejemplo de injusticia. Shaker fue detenido en 2002, permaneció 13 años encarcelado sin acusación formal ni juicio justo a pesar que su traslado fue autorizado por el gobierno estadounidense desde el 2007. Su abogado sostiene que permaneció tanto tiempo detenido porque fue testigo de las torturas perpetradas por militares norteamericanos y británicos, lo que sostiene su tesis sobre la necesidad de una investigación independiente sobre las torturas aplicadas en la base naval.

Durante la presidencia de Barack Obama varias veces se habló de cerrar el enclave por lo infame de su historial, pero fue imposible ya que los intereses políticos prevalecieron por encima de los derechos humanos.

Con la actual administración imperial de Donald Trump, a la base naval le han dado otra utilidad. En febrero de 2025, el gobierno estadounidense comenzó a transferir a migrantes detenidos durante las redadas lanzadas por el pedófilo presidente.

Según testimonios que se conocen e informes de organizaciones internacional como Human Rights Watch, otra organización muy utilizada contra Cuba, los migrantes fueron llevados al enclave de forma secreta, recluidos e incomunicados en el campamento 6, en celdas de concreto, sin luz natural, con condiciones insalubres y sometidos a extensos periodos de aislamiento.

A estos detenidos se les negaba información legal, contactos con sus familiares y atención médica adecuada. Ya lo advertía en su momento Human Rights Watch, “estas condiciones pueden constituir malos tratos prohibidos por el derecho internacional.

La justificación esgrimida por las autoridades fue que muchos de ellos pertenecían a la organización “Tren de Aragua”, una organización criminal venezolana únicamente por ser de esa nacionalidad y portar tatuajes, una política xenófoba que busca obtener votos en detrimento del derecho a la vida.

Durante décadas, Estados Unidos ha utilizado los derechos humanos para atacar a Cuba, mientras convierte un pedazo del país en un verdadero campo de concentración a la luz del mundo moderno, sin siquiera alguien más se sonroje de tamaña violación.

En tiempos que la arrogancia imperial está de moda, La base naval de Guantánamo es un ejemplo vivo de esa arrogancia y de su desprecio por el derecho internacional.

Donal Trump intenta erigirse como el emperador del mundo moderno, mientras en Guantánamo se cometen las mayores violaciones a los derechos humanos que conozca la historia en este siglo XXI. Conocer estos datos y otras historias de las agresiones imperialistas, nos ayudarán a resistir esta embestida y a derrotar las ansias de dominación del imperio decadente y asesino. 

Base Naval de Guantánamo, un engendro imperial/Blog DESDECUBA
Primer grupo d migrantes procedentes de EEUU arribando a la Base Naval.

 

 

Cuba es un país bloqueado

   La política de sanciones de Estados Unidos contra Cuba, vigente desde hace más de seis décadas, ha generado costos económicos y sociales ...