“libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía”.
José Martí.
Una de las ciudades estadounidense que más se enorgullece de exhibir libertad y democracia es Miami y no precisamente porque sea una maravilla, todo lo contrario.
En esa famosa ciudad del sur de la Florida se ha instaurado la teoría del terror, todo lo que viene de Cuba es malo y si no emites fuertes críticas al gobierno cubano de forma abierta y oportunista eres un “represor que apoya al régimen castrista”, así de sencillo.
La tan cacareada libertad en Miami no existe, a golpe de imposición y eficacia en los mensajes han logrado imponer el miedo creíble al socialismo, en que hay una oleada de comunistas llegando a Miami para imponer ese sistema y la mayoría de los residentes se han creído el cuento porque es imprescindible para vivir.
La mafia fascista que dirige la ciudad controla la radio, la televisión, los periódicos y se pudiera decir que hasta las redes sociales donde pueden soltar sus más encumbrados descubrimientos sin que nadie les diga nada.
En esa ciudad usted no puede invitar a su fiesta de cumpleaños a quien desee, no puede bailar con la música cubana de su preferencia, no puede defender a su país de origen porque en todos los casos sería un fiel defensor del “Castrocomunismo”, una nueva corriente acuñada por los odiadores que dirigen el teatro.
Esa ciudad se ha vuelto tan asquerosa que le dan seguimiento quirúrgico a todas las personas que desde Cuba se atreven a visitarla, por cualquier motivo, ya sean músicos, artistas, periodistas, médicos o personas que van a visitar a sus familiares, son capaces de buscar y sacar a la luz pública los más ocultos asuntos de la persona en cuestión y como es natural, ponerlo y compartirlo abiertamente en todos los medios necesarios, con el único fin que esa persona emita los criterios que ellos quieren.
Es tanto el poder que han ido adquiriendo que tienen influencia en el Congreso, tienen un peso importante en las elecciones, son capaces de exigirle al gobierno de turno políticas de su interés en una forma descarnada y descarada, pero también pueden modificar la agenda presidencial, hecho que sucedió recientemente al cancelar el gobierno un encuentro con enviados de las Tropas guardafronteras cubanas donde se hablarían temas migratorios de interés para ambas partes debido a las fuertes presiones de estos grupos.
Cuando me hablan de la libertad y la democracia en Miami pienso en las miles de personas residentes allá que le pedían a sus familiares de aquí desesperadamente que pusieran en sus redes sociales “Patria y Vida” como si en eso les fuera la vida; pienso en los artistas y cantantes que se han visto obligados a denigrar su país para poder subsistir aunque después pidan encarecidamente regresar a sus orígenes.
Pienso además en los odiadores de las redes sociales radicados en esa urbe norteamericana que enarbolan la libertad y la democracia en sus palabras y ellos mismos no pueden hablar libremente porque de lo contrario no le pagan, pero pienso también en los miles de comentarios ofensivos que recibimos los que estamos de este lado defendiendo en lo que creemos o en los recién llegados “al país de la libertad” y en menos de tres meses extrañan y añoran su pedacito de Cuba, porque “aquello no es como lo contaron”.
Nada de esto es casual ni fortuito, lo hemos denunciado muchas veces, el dinero para la subversión contra Cuba cada año va en aumento y si no trabajas, por supuesto no cobras.
La libertad y la democracia en Miami ha sido secuestrada por una ola de mafiosos fascistas y terroristas, no se deje engañar, el odio que se destila en esa ciudad es enorme hacia Cuba, sus intereses no son otros que el dinero, nunca estarán al lado del pueblo cubano, eso se los aseguro.
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