Como les había prometido, continuamos hablando en esta ocasión del viejo gallo Carlos Giménez, el paladín de la libertad de Cuba pero con la billetera bien llena y desde la cómoda oficina de Washington.
Ya la vez anterior vimos algunas de las acciones que ha estado dirigiendo contra la isla, en esta oportunidad nos vamos a centrar en su última campaña anticubana, las agencias de viajes que se dedican a organizar y facilitar los viajes a Cuba. En sus declaraciones al respecto, este personaje amenaza a las agencias, manifestando que “todo aquel que haga negocios con el régimen de La Habana enfrentará todo el peso de la ley”, vaya que el hombre se las da de muy buen sheriff.
Las nuevas acciones van dirigidas directamente, una vez más sobre el pueblo cubano quien es el que más sufre los embates de la sucia política que desde Miami se hace contra la isla, fundamentalmente contra los emprendedores que viven del turismo para su sustento, dígase dueños de casas de renta, meseros, taxistas, guías de turismo entre otros.
En su afán de atacar todo lo que huela a Cuba, el turismo no se queda detrás, el objetivo ha sido bien claro desde el principio, acabar con el turismo una de las entradas más segura de divisas frescas al país, pero obvian que existen miles de trabajadores que se ven afectados sus ingresos y por ende las atenciones a su familia, pero eso a Carlos Giménez no le importa porque su billetera cada día es más gruesa.
Este viejo gallo, en su diatriba política ha olvidado que él representa a un electorado que le dio sus votos para que lo representara, una comunidad que ha visto un retroceso en sus derechos civiles y políticos, alza en los precios entre otros temas que deben ser prioritarios en su agenda, pero que no atiende porque lleva una gestión de pésimos resultados.
En su afán de mantener la política de máxima presión contra Cuba, este mercenario de poca monta visitó a principios de año la Base Naval de Guantánamo, el territorio ilegalmente ocupado por Estados Unidos solo para verificar e impulsar la preparación de la base naval para recibir a los migrantes deportados, por cierto, muchos de los cuales viven en la comunidad que dice representar.
Su odio visceral al ser humano es tan profundo que aplaude eufóricamente las deportaciones masivas que lleva a cabo el gobierno de Donald Trump, violatorio del derecho internacional y que involucran a cubanos residentes en Florida, por esta razón su popularidad ha estado en picada y lo han llamado hipócrita.
La prioridad de su agenda anticubana también le ha traído consecuencias negativas para su mandato, ha estado recibiendo duras críticas por priorizar otros intereses por encima de la comunidad que lo votó, llegando a darle la espalda a los familiares de los migrantes deportados.
Pero hay más cosas que delatan a Carlos Giménez como un ser sin moral. En 2016 apoyó fervientemente a Hillary Clinton, pero ya en 2020 muestra su cara fascista al apoyar a Donald Trump e integrante del “Freedom Force” un equipo conformado por republicanos encargado de combatir el “Socialismo” en Estados Unidos.
Tal vez usted piense que estos calificativos con los que nombramos a Carlos Giménez son nuestros, no es así, en una edición del 14 de septiembre de 2020, el periódico El Nuevo Herald calificaba a este señor de “hipócrita y sería perfecto para el equipo de Trump”, además de relatar las acciones de corrupción en las cuales siempre ha estado vinculado y de señalarlo como aprovechado del dinero público para sus viajes personales al exterior, entre otras cosas que le señalaban en aquella ocasión.
El viejo gallo al cual nos hemos referido en estos dos trabajos, se rodea de las amistades ya conocidas por todos; Marco Rubio, Mario Díaz Balart y María Elvira Salazar, todos enfocados en buscar dinero fácil haciendo la política anticubana, pero poco enfocados en trabajar por su comunidad.
Carlos Giménez, quien por estos meses se ha encargado de llevar la voz cantante en la política anticubana, es un corrupto, solo vive para hacer daño al pueblo de Cuba, pero eso no importa, mientras el dinero llegue sonante a sus cuentas personales el trabajo estará hecho.
Hasta aquí estas dos entregas, continuaremos desenmascarando las acciones subversivas que contra Cuba se organizan y ejecutan desde Miami.
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