Buscar este blog

01 febrero 2026

Más y más bloqueo

 

 

#100AñosConFidel

 Más y más bloqueo / Blog DESDECUBA

El pasado 29 de enero, el presidente estadounidense firmó una orden ejecutiva donde señala a Cuba como una amenaza inusual a la seguridad nacional de su país, una acción que establece aranceles adicionales para todo aquel país que de forma directa o indirecta suministre petróleo a Cuba, es a todas luces, una acción criminal de resultados incalculables.

Esta acción no es otra cosa que legitimar las denuncias de Cuba año tras año, el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba existe, es real y extraterritorial algo que muchos, tanto desde el gobierno, políticos del sur de la Florida o terroristas de la palabra quieren negar una y otra vez.

Esta nueva medida es un apretón violento a ese bloqueo, sube un escalón muy peligroso en sus inusitadas acciones desestabilizadoras y violentas que ha venido llevando a cabo durante el mes de enero y condiciona la supervivencia de la isla a la resistencia de su pueblo, no hay otra justificación, el presidente Donald Trump quiere hacer desaparecer el hermoso ejemplo de solidaridad y resistencia de la isla de Cuba, usando para eso sus armas preferidas, la presión, el chantaje y la energía.

Como justificación, el pedófilo señala la mala influencia de Rusia y China en Cuba, la presencia en el territorio de miembros de Hamás o Hizbolá, la aplicación de políticas adversas a sus intereses por parte del gobierno revolucionario entre otras sandeces, pero todo esto sin presentar siquiera una prueba, algo que ellos saben hacer muy bien, mentirle a la opinión pública tanto nacional como internacional.

Este apretón de tuercas no es nada nuevo. Desde 1961 en que se institucionalizó el bloqueo varias han sido las leyes, decretos o medidas que se han ido aplicando, todas con el mismo fin de ahogar la economía del país, una pequeña isla del Caribe que jamás ha agredido ni bloqueado a nadie y pensar que es una amenaza para la mayor potencia económica y militar del mundo moderno es algo estúpido.

De todo el entramado de leyes que “legaliza” el bloqueo existen dos que en su momento tuvieron un alcance internacional y su violencia sobrepasó los límites; estamos hablando de la Ley Helms – Burton y la Torricelli, ambas nombradas así en “honor” a quienes las escribieron.

Ambas leyes actualmente están en perfecta sintonía con las acciones que se han ido desencadenando: embarcaciones sancionadas sin posibilidades de atracar en puertos de ese país, personas y sus familiares sin poder visitar Estados Unidos, ciudadanos radicados en ese país pueden imponer demandas a empresas que operan en Cuba y lo hacen en terrenos que fueron nacionalizados después del triunfo revolucionario e incluso en el caso de la primera ley, impone un gobernador transitorio para la isla una vez que haya ocurrido el derrumbe socialista, un cargo que en la era de Bush fue ocupado por un señor estadounidense que jamás puso un pie en Cuba y que actualmente ni él mismo debe recordar ese cargo, entre otras muchísimas medidas ya que ambas son un enorme rosario de violaciones al derecho internacional.

Cuba ha estado acostumbrada a resistir este tipo de embates, recuerden que a inicios de los años de 1990 se vivió un periodo especial muy riguroso cuando Cuba se quedó sin el respaldo económico de sus socios europeos una vez desmerengado el socialismo en aquellos lares y la desintegración de la URSS. Bajo la muy certera conducción de Fidel, se siguió fortaleciendo el sistema socialista cubano y se salió victorioso de aquella etapa, es una lástima que las excelentes ideas que surgieron de aquellos tormentosos años y la experiencia acumulada no se hayan mantenido hasta la actualidad, seguramente las cosas hoy fueran muy diferentes.

Después de la firma del decreto, muchas han sido las voces que se han alzado repudiando la medida, ven en ella una peligrosa escalada de tensiones entre dos adversarios históricos pero cercanos geográficamente, además ni a Estados Unidos, América Latina y otra buena parte del mundo les conviene una Cuba violenta, desintegrada o viviendo una crisis humanitaria, entonces sí estaría en riesgo la seguridad regional.

También es obligatorio mirar hacia los sucios e hipócritas políticos mal llamados cubanos-americanos. Estos elementos han estado pidiendo más bloqueo pero también una intervención armada contra su propio país. El descaro y la desfachatez es tal, que el mismísimo Carlos Giménez ha llegado a decir que “saben que esta medida puede costar vidas inocentes, pero son necesarias para llegar al final de la dictadura”, aunque no tengan ni la más remota idea de qué hacer una vez consumado el golpe.

Sobran los comentarios, esta gentuza siguen pidiendo más medidas como el cese total de los vuelos directos, prohibir las remesas hacia Cuba y obstaculizar todo envío de alimentos; son asesinos por naturaleza.

¿Quiénes son los más afectados con estas medidas?, los pueblos de ambos lados que verán cómo se les alejan las posibilidades de visitar o ayudar a sus familiares, en fin los mismos seres humanos que ellos, descaradamente dicen que quieren ayudar.

De los terroristas de la palabra que  pululan en Miami no vamos a decir nada en esta oportunidad, son simples perros cobardes que no tienen el coraje de enfrentar directamente al pueblo cubano y se esconden detrás de la bota imperial para que aplaste la tierra que los vio nacer.

No hay dudas que Cuba está en la mira yanqui, existe desde ese gobierno una sucia obsesión por derrotar la revolución cubana, sería una moneda de cambio enorme para un año de elecciones de medio término donde las cosas para los Republicanos no vienen pintando nada bien.

Por ahora solo queda seguir esperando el alcance de la medida y la resolución de los países del mundo en plegarse al imperio asesino o mantener en alto su dignidad y continuar comerciando con la Mayor de las Antillas bajo el respeto al derecho internacional.

La solidaridad internacional es vital para frenar este intento de genocidio, ni Cuba ni su pueblo se merecen quedar a merced del yugo imperial cuando ambos han sido ejemplo de resistencia pero también de solidaridad, es momento de pagar la deuda solidaria con este país.

Fidel no dejó morir al apóstol en el año de su centenario, el pueblo cubano no dejará morir las ideas de Fidel en el año de su centenario.

Como otras veces ha sido,  de esta sucia guerra se saldrá victorioso, Cuba y su pueblo seguirán en pie de lucha.

 

28 enero 2026

Martí en la cubanía

 

#100AñosConFidel

 

 Martí en la cubanía/Blog DESDECUBA

En los tiempos que vivimos, mantener la memoria histórica de la nación es tener vivo el pensamiento de nuestros predecesores, es ser determinantes en la defensa de la patria por encima de los intereses personales. En el caso de Cuba, hablar de memoria implica entrar a las raíces de la nación, analizar cada hecho en concreto y luchar por cambiar los caminos consecuentemente cuando sea necesario y con la urgencia del momento. Hacerlo sí, pero cambiar el destino de la patria para más cubanía y revolución.

José Martí, el Héroe Nacional de Cuba nos legó para la historia una literatura que defiende desde lo más profundo la soberanía, la cubanía, la patria. Dejó de escribir para el momento que vivía y lo hizo hacia el futuro, consciente de las amenazas que como nación ya vivía Cuba.

La obra martiana debe leerse en su conjunto y entenderla como una enseñanza de continuidad. Para Martí la patria no se podía desarrollar sobre bases solamente filosóficas o dogmáticas, su pensamiento iba más allá, la patria debía ser fundada y sostenida sobre los pilares de la independencia y la dignidad.

Si nos detenemos a leer el Diario de Campaña de Martí, nos describe un país desgarrado por la guerra, dominado por el imperio que dejaba una sociedad incivilizada, sin voz, un caudillismo interno que llevó a la división de las fuerzas guerrilleras que estaban dispuestas a cambiar el rumbo del país, fracasando cada intento de liberación. Ya en esa oportunidad nos hacía la alerta, bajo el yugo imperial todo es destrucción y muertes.

El divisionismo entre las fuerzas libertarias de la isla marcó el pensamiento de Martí, las discrepancias nunca resueltas entre lo civil y lo militar marcó su pensamiento definiendo ese hecho entre ética revolucionaria y pragmatismo. Por esa misma división y llevando a lo más alto su pensamiento patrio, José Martí se lanzó al combate donde perdió la vida, una muerte que fue tan profunda en la vida de la patria que hasta el día de hoy se lleva en el pecho de cada revolucionario, fue como si su caída en combate representara la continuidad de la obra revolucionaria, fue el núcleo de la historia de la nación.

La memoria histórica no se puede ver como un hecho estático, debe reescribirse con el paso del tiempo, debe estudiarse y pensarse desde la pedagogía para su análisis en el presente y sacar de cada momento lo más representativo de la historia.

Cuba hace varios años atraviesa un momento difícil, es extremadamente necesario unir voluntades por el bien nacional, llevar la ética por encima de las dificultades, pero también la moral para seguir construyendo un proyecto socialista y no caer en los errores del neoliberalismo.

Para seguir construyendo Cuba desde la memoria histórica es tener a la patria como altar, no como pedestal, es llevar el pensamiento del apóstol a las relaciones humanas, a las relaciones del hombre con la naturaleza, la política, la economía, la ética.

Para salvar la patria y llevarla al lugar que todos nos merecemos es necesario la continuidad del pensamiento martiano, es refundar la patria leyendo las heridas del pasado, es dejar de improvisar para atender los problemas de la sociedad, es andar dentro de la multipolaridad con la mirada puesta en un objetivo común, la vida del cubano que es al fin quien hace y sostiene la patria.

Tenemos el deber y la obligación de concluir la obra de José Martí, desde nuestro pedazo de cubano es hacer y hacerlo bien, es fundar y vencer, pero desde una posición responsable.

Leer la historia de Cuba, mantener viva la memoria de la nación es la continuidad imprescindible para refundar la patria que Martí quería, es dejar a un lado los discursos vacíos ni visiones erradas, es tener un pensamiento claro y dinámico capaz de elevar al pueblo, motivarlo y desarrollar el país.

Esa es la nación que Martí siempre soñó.

 

Cuba es un país bloqueado

   La política de sanciones de Estados Unidos contra Cuba, vigente desde hace más de seis décadas, ha generado costos económicos y sociales ...