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05 abril 2022

Cuba, Presidentes y Neocolonia. (8)

En la sección semanal de historia damos continuidad al análisis de la etapa neocolonial y los presidentes de esa época. Una vez que Grau San Martín entrega la presidencia a la Junta Revolucionaria de Columbia, los miembros se decantaron por Carlos Hevia para presidente, pero sin el apoyo de Fulgencio Batista y del embajador de los estados Unidos no se pudo mantener en el poder y solo fue presidente por 38 horas, entregando la presidencia a Manuel Márquez Sterling  quien ocupó el cargo por 6 horas e inmediatamente se la traspasó a Carlos Mendieta, personaje escogido por Batista y por el embajador de los Estados Unidos en Cuba.

El periodo presidencial de Mendieta se extendió desde el 18 de enero de hasta diciembre de 1935. Inmediatamente después de haber asumido la presidencia le entrega el mando total al ejército al disolver el ejército nacional y crear el ejército constitucional, derogándose todas las prerrogativas que tenía el Presidente de la República, de esta forma el Coronel Fulgencio Batista tenía amplias facultades para dirigir la institución armada según sus intereses. Durante este gobierno se perdieron algunas conquistas de los trabajadores, se instauró la pena de muerte para delitos graves, la prohibición de huelgas y manifestaciones y la anulación de la autonomía universitaria. Durante este tiempo el ejército se reorganiza y pertrecha con la asistencia y ayuda de los Estados Unidos.

El logro más importante de Mendieta como presidente fue la derogación del apéndice constitucional de la Enmienda Platt.  El 29 de mayo de 1934 se firmó un nuevo tratado de relaciones cubano-americano donde se mantiene la Base Naval de Guantánamo. En junio de 1934 fue objeto de un atentado del cual salió vivo milagrosamente, cuando se dirigía a la audiencia.

Carlos Mendieta hizo frente a las numerosas y periódicas huelgas que se sucedían en el país con mucha represión por lo que fue criticado duramente, razón por la cual entrega la presidencia a favor de su secretario de estado José Agripino Barnet.

El 13 de diciembre asume José Agripino la presidencia y como era diplomático de carrera le dio mucha importancia a los aspectos pomposos del cargo ya que sabía que todas las leyes y decretos que dictara se podían derogar en cuanto entregara el cargo al ganador de las elecciones, por lo que la etapa de su gobierno fue eminentemente protocolar.

En mayo de 1936 fue electo presidente de la República Miguel Mariano Gómez con el apoyo del jefe del ejército Fulgencio Batista. A pesar de contar con algún prestigio de su época como alcalde de La Habana, no contó con el apoyo popular debido al carácter espurio de su elección. Tuvo una fuerte oposición política sin lograr la mayoría en el Congreso por lo que le fue imposible llevar a cabo su plan de gobierno, esta situación se agravó cuando perdió apoyo de una parte de los elementos que lo llevaron a ganar la presidencia, fundamentalmente de Batista.

Enfrentado a Batista, el Congreso de la República le acusó de interferir con las facultades del poder legislativo, a virtud de lo cual se aprobó su destitución el 24 de diciembre de 1936.

Esta época perdida de la nación significó una seguidilla de presidentes, corrupción en las esferas del estado y el incremento del poder y la presencia en el estado del Jefe del ejército Fulgencio Batista, del cual seguiremos viendo en las próximas entregas el nivel de presión que ejercía a os presidentes de turno, siempre con la orientación de la embajada de los Estados Unidos en Cuba.

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En esta oscura etapa Carlos Mendieta fue el presidente que más tiempo estuvo en el cargo.


 

 

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