En 1960 el entonces presidente Dwight Eisenhower realiza un recorrido por varios países de Latinoamérica donde puede observar el amor que ya sentían por Cuba y Fidel Castro los pueblos del hemisferio, así como el incremento del odio hacia el país que representaba. Al regresar a Washington estaba consciente de la necesidad de acabar con esa gesta independentista que ponía en riesgo sus ambiciones hegemónicas e imperiales, es por eso que el 17 de marzo aprueba un plan de acción para acabar con la amenaza. Con el pomposo nombre de “programa de acción encubierta contra el régimen de Castro” se ponía en funcionamiento el plan dirigido y organizado por la CIA.
Para tener éxito se necesitaba que los principales cabecillas fueran exiliados cubanos, razón por la cual se unen muchos de ellos a esta nefasta idea. Después de participar en varias reuniones con oficiales de la CIA y en Congresos en países del área se crean los campamentos para organizar y entrenar una brigada mercenaria que tendría el objetivo de desembarcar en Cuba con armamentos de alto poder de fuego. Esta brigada se conforma totalmente por exiliados cubanos que hacía poco menos de dos años habían abandonado Cuba ante el avance de la Revolución. La brigada recibió entrenamiento en Estados Unidos, Panamá, Guatemala, Puerto Rico y Nicaragua, estableciendo unos 13 campos de entrenamiento. El nombre de Brigada de asalto 2506 se origina por ser la identificación de la primera baja sufrida producto de un accidente en los entrenamientos en Guatemala.
Para que se tenga una idea de las verdaderas razones para invadir Cuba, esta brigada mercenaria estaba conformada por 110 latifundistas, 24 grandes propietarios, 67 casatenientes, 112 grandes comerciantes, 194 ex militares y esbirros, 179 acomodados, 55 magnates industriales, 112 lumpen, 236 empleados fijos, 82 altos empleados y 200 socios de clubes aristocráticos. Además tenían un buen poder de fuego ya que estaba conformada por una flotilla de cinco barcos, otras unidades de guerra y una potente fuerza aérea. Entre los integrantes de la brigada se encontraban “ilustres personajes” que con el cursar del tiempo se convirtieron en agentes activos de la CIA como Félix Rodríguez Mendigutía o terroristas confesos como eran Luis Posada Carriles, Orlando Bosch Ávila, José Antonio Llama o Jorge Más Canosa, dejando bien claro el futuro que le esperaría al pueblo cubano si esa invasión triunfaba.
La naciente Revolución Cubana sin experiencia militar, pero con un líder inmenso como Fidel Castro supo organizarse en poco tiempo y derrotar la invasión en menos de 72 horas, donde confluyeron varios aspectos, la dirección estratégica de Fidel, la valentía del pueblo para defender su Revolución y la cobardía de los invasores que pensaban que iban a tener más apoyo logístico y militar del presidente Kennedy.
Las bajas entre los agresores fueron más de 200 muertos, 1192 prisioneros a los cuales se les respetó la vida y ninguno fue torturado, además de 12 aviones, dos buques de transporte entre otros armamentos. Después de una larga y evasiva negociación el gobierno de los Estados Unidos decidió pagar una indemnización de 63 millones de dólares por los daños ocasionados y los detenidos fueron cambiados por compotas para niños, regresando a su cuartel general de Miami donde han fundado parques y museos con el nombre de la cobarde Brigada. Según los pocos documentos que se han desclasificado hasta la actualidad uno señalado entonces como “alto secreto” describe que la invasión falló debido a la mala gestión de la CIA, la incompetencia, la arrogancia y el engaño. Así mismo se expone que se había aprobado el uso del napalm para apoyar el desembarco por lo que venían decididos a masacrar al pueblo en aras de lograr su objetivo.
A lo largo de los años estos personajes se convocan y mantienen la idea que fueron derrotados por la traición de Kennedy de no apoyar la invasión una vez que se puso en marcha, pero lo cierto es que el pueblo cubano luchó con la moral bien alta en defensa de su patria y esos principios jamás estuvieron presente en los invasores.
Más de allá de espurios reconocimientos, actos, homenajes y visitas de altos funcionarios del gobierno a la sede de la Brigada, estos personajes recibieron una sonada derrota, su cobardía y ambición les impidió ver a un pueblo junto a sus líderes defendiendo su país y el mayor título que pueden tener es el de ser integrantes de la brigada que sufrió la Primera Gran Derrota del Imperialismo en América.
El pueblo cubano no olvida la historia, la estudia a profundidad para conocer de qué métodos se vale el imperialismo para lograr sus objetivos y estar alertas ante cada acción y provocación, para igual que en 1961, volverlos a derrotar y continuar con la marcha triunfante de la Revolución.
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| Fidel montado en un tanque Ruso. |
| Mercenarios rendidos y capturados durante la batalla. |
| En Miami está ubicado un museo que les recuerda la cruda derrota sufrida en Cuba. |

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